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La discapacidad, accesibilidad e inclusión son temas que, como la sostenibilidad, van cobrando más relevancia a nivel mundial y no puede faltar en la agenda del turismo, por esa razón he estado buscando aprender más al respecto y en el trayecto ha sido inevitable cuestionarme acerca de cómo desde el turismo se están tratando estos temas, por eso en este artículo discuto acerca del concepto de turismo accesible y discapacidad, con el objetivo de que entre todos sigamos reflexionando sobre la relación entre ambos y no los ignoremos al momento de trabajar en lo nuestro, pues es un asunto que tiene como eje central a las personas, y ellas son las que dan vida al turismo. 

En medio de esta coyuntura mundial que atravesamos, que deja tanto tiempo libre y pocas posibilidades de salir, hace unos meses decidí tomar un curso de lengua de señas, colombiana dada mi ubicación, motivada por tener más herramientas de comunicación con otros sin obstáculos, pero también porque a nosotros como profesionales y licenciados del turismo siempre nos han dicho que debemos aprender idiomas pues son algo básico para desempeñarnos, así que ¿por qué quedarse solo en el inglés?

Aprender cualquier otro tipo de lenguaje diferente al hablado, implica comprender el porqué de ese lenguaje, y esto significa hacer un recorrido histórico y conceptual por la discapacidad, cosa que no me esperaba dentro del curso, y menos aún todos las reflexiones, análisis y preguntas que se van formando en la mente y que lo llevan a uno a replantearse su visión de la sociedad, de la diversidad, de la misma discapacidad, de cómo vemos al otro y cómo lo tratamos, y por supuesto, fue inevitable llevar estos mismos cuestionamientos a mi campo profesional, porque espero que nosotros como turismólogos comprendamos de forma más humana el concepto de discapacidad para que implementemos un turismo inclusivo y accesible, diferente y mejorado, conservando la visión más correcta y reinventándonos si es necesario. 

Las definiciones acerca de discapacidad, inclusividad, etc., son variadas, aunque se han adoptado unas en particular, pero buscando una definición de turismo accesible no encontré una comúnmente aceptada. La Organización Mundial del Turismo (OMT desde ahora), nuestra autoridad, no tiene una definición concreta y única del turismo accesible pues considera que es un concepto cambiante donde hay muchos aportes y no se tiene claro el uso de la palabra “accesible” sobre otras semejantes, sin embargo, en el Manual sobre Turismo Accesible para todos, reúne varias de estas definiciones, todas con algunos elementos en común como la independencia de la persona por medio del turismo accesible, la denominación de éste como forma, proceso y empeño, la equidad y la motivación porque no vaya dirigido solo al beneficio de personas con discapacidad sino a todos. Es por esta última razón que se cita en el documento una frase de Taleb Rifai, exsecretario general de la OMT, en la cual él expresa que la accesibilidad en el turismo realmente es un tema de políticas y planificación en el marco de un turismo responsable y sostenible, de la discusión de derechos humanos y también una “oportunidad de negocio… es bueno para todos”. (Organización Mundial del Turismo 17)

Buscando un poco más, encontré otra definición, más anticuada pero clara, dada por el English Tourism Council en la que se expresa que el turismo accesible no es en sí una tipología de turismo sino un “conjunto de servicios e infraestructuras capaces de garantizar a las personas con necesidades especiales disfrutar sus vacaciones y tiempos de placer sin barreras ni problemas específicos”, dichas personas con necesidades especiales según la OMT son aquellas que presentan alguna limitación para disfrutar del viaje, el alojamiento o los servicios turísticos, debido a discapacidades físicas, sensoriales o intelectuales, además de los grupos poblacionales como los adultos mayores y los niños, y personas con condiciones de salud específicas que requieren un cuidado especial (Kastenholz y Galán-Ladero).

Analicemos esta definición de turismo accesible. En primer lugar, me gustaría que el turismo accesible no fuera visto como un tipo de turismo, sino como un principio del mismo, un valor o una característica transversal, de forma tal que deba ser aplicado al sistema turístico siempre que sea posible.

Pienso que es acertado el uso del término “barreras” porque la discapacidad no la trae una persona, la discapacidad la crea el entorno físico y social que nos rodea cuando no reconoce la diversidad y cuando no entiende que como seres humanos podemos llegar a tener condiciones físicas diferentes y construye barreras (no lo digo yo, lo dicen las definiciones de discapacidad). Nuestro entorno se ha basado en una idea de normalidad y ha creado toda su infraestructura, sus servicios y facilidades alrededor de esa idea, por eso cuando aparece una persona con una limitación temporal o permanente, la considera como algo “anormal”, algo no esperado, y que no se ajusta, cuando la realidad es que es el entorno el que no se ajusta a esa persona, y a ninguna realmente, porque los seres humanos somos vulnerables y en cualquier momento podemos llegar a requerir una silla de ruedas o conocer a alguien que lo haga. Por lo tanto, sí, la discapacidad no radica en una persona sino en su entorno que fue creado de tal forma que solo supone barreras para aquellos llamados «diferentes», pero resulta que todos lo somos y podemos llegar a serlo aún más. 

Respecto al término necesidades especiales, considero que no es apropiado emplearlo. Usualmente se utiliza para referirse comúnmente a personas con una capacidad intelectual diferente, pero si buscamos un poco más acerca de esta denominación, veremos que existen posturas que piden no usarla más, pues se considera simplemente una forma políticamente correcta de referirse a quienes antes eran llamados anormales, además porque supone un trato diferente, especial y superficial, sin una adecuada comprensión, inclusión y trato (Sánches 170-74). Ese concepto de necesidades especiales es una negación de cómo llamamos a las personas con discapacidad hoy día, simplemente no encaja, y aunque sé que aún estoy aprendiendo sobre este tema, sí sé que son personas que no merecen ser llamadas “especiales” o con necesidades de esa índole: como cualquier otra merecen ser respetados y tratados de acuerdo a quién son, no la discapacidad a la que se han tenido que someter por las barreras de la sociedad.  

Tener una discapacidad visual, por ejemplo, una visión distorsionada, borrosa y casi nula a distancia, se resuelve con unas gafas o lentes dicen, es cierto, pero ¿qué hace una persona si un día los olvida? ¿y si se echaron a perder y no tiene el dinero para unos nuevos? Alguna vez me ocurrió, tuve que estar unos días sin ellos, y aunque la experiencia pueda ser cómica no todos comprenden la frustración, angustia y tristeza que genera no poder ver el pizarrón de clases o peor aún, el tablero del bus que debe llevarte a casa. Por supuesto, este es un ejemplo básico pues pueden ser más complicados, y discúlpenme si este artículo resulta demasiado personal, pero es que justamente la discapacidad es un tema que debe replantearse cada persona desde su interior para luego llevarlo al mundo físico y real. 

Sin embargo, lo que me gusta del turismo es que estamos en contacto con todo tipo de personas y hemos visto muchos lugares, eso nos ha llevado a tener una mirada más social y abierta hacia lo que es el mundo y la humanidad, por eso creo que desde nuestro oficio todos deberíamos percibir la discapacidad de una forma parecida, sabemos que el turismo es casi un derecho y algo connatural al ser humano, por lo tanto no podemos permitirnos la idea de separar turistas en condición de discapacidad de aquellos que no la tienen, estaríamos cayendo en una segregación o integración pero no en una inclusión plena; debemos y sé que podemos eliminar barreras, no convivir con el turismo accesible como algo opcional sino como una normalidad: si estas personas aún con barreras pueden (porque pueden solo que de forma diferente) viajar y hacer turismo, ¿por qué el turismo no puede seguir reinventándose para todos? 

El cómo estoy segura de que está en la mente de cada uno de nosotros, tenemos miles de ideas que podemos llevar a la realidad y podemos fijarnos en ejemplos de otros destinos así sea en otros países, por ejemplo, indagando un poco encontré el caso de las Cataratas de Iguazú (Argentina y Brasil) que ha implementado estrategias de turismo accesible no solo en el atractivo sino en la planta turística, dentro de ellas el uso de rampas con protectores para sillas de ruedas, pasamanos, eliminación de obstáculos físicos, menús en braille, vehículos especiales, caminos amplios, entre otros; o, el caso de Andorra y el esquí adaptado en Grandvaira, una estación adaptada para todos los tipos de discapacidad que a su vez enseña a esquiar. 

Antes de finalizar, quiero proponerles esta definición de inclusión que dio un profesor con discapacidad visual en una conferencia tipo TED: “La inclusión no es el paraíso terrenal a imagen y semejanza del educador especial… no es preparar el infierno para darle la bienvenida a los monstruos, a los anormales…  es un proceso del presente donde nos desencontramos, recuperamos la diferencia para dialogar y conversar para hacer un mundo mejor, para todos, justo” (Lemen), pensado en la hospitalidad y el diálogo (elementos tan importantes para el turismo), es la forma de asegurar la presencia real de personas con discapacidad en la actividad turística, no una presencia-ausente como la denomina el profesor. 

Cierro invitándolos a que, primero, si tienen más información u otras perspectivas que quieran compartir, por favor lo hagan pues quiero seguir aprendiendo; en segundo lugar, en la medida de sus posibilidades que se apropien de este tema y lo lleven a sus desarrollo personal y profesional de alguna forma, ya sea compartiéndolo con colegas, proponiendo y ejecutando proyectos, aprendiendo un lenguaje que les permita estar más cerca, apoyando ideas e investigando, lo importante es que reconozcamos la relevancia que tiene para nosotros la discusión de la discapacidad en nuestro quehacer profesional y en los ámbitos académicos del mismo. 

Referencias bibliográficas

  • El Comercio. Cataratas del Iguazú, un ejemplo de turismo accesible (2018). Web.
  • Kastenholz, Elisabeth y María de las Mercedes Galán-Ladero. «Turismo accesible como ejemplo de responsabilidad social en las empresas y destinos turísticos. El caso de Lousä (Portugal).» ROTUR/Revista de Ocio y Turismo (2009): 175-194. Web.
  • Lemen, Dean. Ausencia de las personas con discapacidad en la inclusión educativa. TedxTalks UniSabana. 1 de Octubre de 2018. Web.
  • Organización Mundial del Turismo. Manual sobre Turismo Accesible para Todos: Principios, herramientas y buenas prácticas – Módulo I: Turismo Accesible – definición y contexto. Madrid: Organización Mundial del Turismo, 2014. Web.
  • Sánches, Elvira. «El significado oculto del término «necesidades especiales».» Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado (2001): 189-176. Web.
  • Tododisca. 12 meses; 12 destinos accesibles 2020 (2020). Web.
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Por Laura Riobó

🇨🇴 Profesional en Turismo graduada con honores, me gustan los idiomas, la enseñanza y aprender cada día más. Mi visión del turismo es integral. Tengo experiencia en planificación turística participativa e inventarios turísticos; espero encontrar un espacio para seguir desarrollándome profesionalmente, mientras tanto disfruto escribiendo y expresando mi opinión sobre esta actividad que nos reúne aquí.

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