Granos de café y taza de caféImagen únicamente ilustrativa.

Introducción

En ocasiones, una experiencia que parecía casual puede resultar en la inspiración necesaria para analizar un tema o situación y proponer. Como colombiana, he tenido la oportunidad de visitar la región cafetera del país y vivir el café desde el paisaje hasta la cultura, pero como vivo en la capital, esa oportunidad fue una sola y no puedo repetirla cada vez que quiera, implica un viaje de muchas horas y dinero, por supuesto. Sin embargo, un día descubrí que allí mismo en mi ciudad podía volver a sentir esa experiencia cafetera, en un solo lugar lleno de historia, café de calidad y cultura cafetera, con aromas de emprendimiento y poder femenino, un atractivo turístico inigualable basado en lo experiencial. La visita a ese lugar me dejó algunas reflexiones, críticas y autocríticas, pero sobre todo ideas para invitarlos a pensar más a menudo en la gastronomía en el turismo y cómo reinventarla y fortalecerla.  

Mi experiencia y reflexión

Hace algún tiempo, tuve la oportunidad de visitar un café cercano a mi universidad, era nuevo, administrado y atendido por chicas muy jóvenes y un hombre con una discapacidad auditiva. Fui por sugerencia de una profesora quien lo conocía y se vio deslumbrada por la innovación que representaba ese lugar y su posible inclusión en el turismo, ya que, adicionalmente, el café se encontraba en el centro de la ciudad que es una zona turística importantísima. Después de ir, reflexioné un poco acerca de la experiencia que había tenido allí y me pregunté qué relación podría encontrar entre el turismo, la gastronomía colombiana y ese lugar. 

No voy a entrar a describir el lugar en términos de instalaciones, menú o servicio, no es mi idea, lo que quiero que comprendan es que cualquier idea de negocio como ésta puede ser un éxito. Aunque el café que visité no nació con una intencionalidad turística sí supo aprovechar muy bien la oportunidad que los turistas representan como demanda, pero lo esencial es que este lugar y sus creadoras lograron reconocer el potencial del café como producto de la gastronomía colombiana y todo lo que con él se puede hacer y cómo ofrecerlo a las personas a través de diversas maneras (muy atractivas y elegantes, por cierto) siempre con la experiencia como eje transversal, un elemento que hoy está cobrando gran importancia a través del turismo experiencial. La apropiación del café es tal que son capaces de darles una experiencia de calidad a los turistas que llegan al lugar, presentando comidas y bebidas a base de café colombiano de gran calidad preparado de múltiples formas que solo un barista conoce. El turismo puede aprovechar la gastronomía de múltiples formas, una de ellas es a través de este tipo de sitios ya especializados en un solo producto, en este caso el café, puede ser una tienda pequeña lejos de un paisaje cafetero, pero puede contarle al turista local y nacional esa misma historia e incluso incitarlo a que luego viaje allí para complementarla. 

Sin embargo, esa experiencia también me generó un llamado de atención, primero hacia mi como colombiana y segundo hacia nosotros como profesionales en turismo. Si no conocemos la gastronomía del país y todas sus expresiones, desde el turismo no se le puede sacar provecho ni se puede fomentar como patrimonio. Las oportunidades de negocio que se pierden son muchas, la oportunidad de mejorar la oferta turística de la ciudad y del país, de generar más ingresos, de atender nuevos mercados de personas, de involucrar a la comunidad, de investigar y de llevar el sector turístico a que crezca aún más. Bajo este panorama lo único que se puede hacer es empezar a indagar, interesarse en el tema y proponer desde el turismo.

Colombia fue durante un buen tiempo el país líder a nivel mundial en producción de café. Las condiciones naturales del país ofrecen lo necesario para producir durante todo el año un grano de excelente calidad, por eso, la historia y la tradición que el país ha conseguido a lo largo del tiempo gracias a su cultivo forman hoy parte de su cultura y sus paisajes. En ese momento yo no conocía mucho sobre ese tema, aunque soy colombiana, un error; descubrí lo importante que es saber porqué un producto es icónico en el país, cómo y qué hay detrás de todo eso: es lo básico para apropiarse, comenzar a pensar en términos turísticos y no perder oportunidades ni posibilidades de negocio que pueden beneficiar a muchas personas.

Las nuevas tendencias proponen nuevas ideas, donde para el caso de Colombia ya no es necesario viajar hasta el Eje Cafetero ni hacia otras regiones cafeteras, sino que en la misma capital del país se puede beber un café de calidad acompañado de un buen servicio, pero especialmente todo configurado en una experiencia capaz de ofrecer conocimiento y calidad, un recorrido estático, todo lo que cualquier turista, desde el más conocedor hasta el que solo desea experimentar de todo un poco, quieren. 

Lo anterior aplica no solo al aprovechamiento del café sino en general de todo el patrimonio gastronómico, el ya conocido y el que aún se encuentra escondido, aunque sea evidente. Muchos productos no son exclusivos del país, pero las formas de preparación, la historia y la cultura los convierten en algo propio y que representan lo colombiano, y luego está lo cotidiano, lo que se encuentra en cualquier lugar en cualquier momento. 

Pienso que el turismo se ha limitado a considerar que la gastronomía atractiva son los platos típicos y un producto típico como el café en el caso colombiano, pero como bien lo explicaba el Doctor Antonio Montesinos en una conferencia que dictó en mi universidad, antes del turismo gastronómico está la gastronomía de un país, más allá de un plato típico reconocido están los ingredientes individuales, su cultivo, preparación, historia, implicaciones, relaciones sociales que genera, la comida cotidiana, las bebidas, los lugares donde se compran los alimentos, los horarios de comidas, etc., todo esto es gastronomía y todo esto puede ser mostrado a través del turismo, siempre y cuando llegue a ser reconocido por su valor como México lo ha venido haciendo. Para mi es inspirador ver investigaciones de ese país por parte de personas que buscan rescatar y redescubrir esa gastronomía para darle valor de nuevo y luego mostrarla a todo el que quiera verla.

Se tiene un punto a favor y es que es una tipología que está empezando a tomar furor en el mundo y por eso, si se empieza a aprovechar, cualquier destino con riqueza gastronómica puede competir y puede llegar a combinar con modalidades como la alta cocina y con tendencias de preparación y asistencia a determinados públicos. Nosotros como nueva generación podemos esforzarnos por rescatar todo el patrimonio gastronómico y aprovecharlo, saberlo usar y a través de ello mantenerlo, reinventarlo, darle nuevos significados y exponerlo al mundo valorando también el conocimiento de los abuelos. Existen múltiples formas de hacerlo desde el turismo, adaptándose a las tendencias y nuevas necesidades, manteniendo en todo momento el sello local, por ejemplo, con rutas gastronómicas, cocina a través de espacios campestres, gastronomía en destinos turísticos reconocidos, gastronomía solamente en paraísos gastronómicos, zonas específicas de gastronomía en ciudades, lugares de comidas populares, el café como el sello del país, ofrecer otros productos como frutas, los rituales para la preparación las comidas, la relación entre la cocina y las fiestas del país, las entre comidas y los lugares para su consumo, y la muestra gastronomía a través de eventos importantes (FONTUR, 2009).

El concepto de experiencia es, a propósito, una forma de vivir la gastronomía como producto turístico. Ello implica que el turista esté involucrado en toda la actividad que se quiera realizar, pero que además de ser un espectador pueda aportar, puede sentir la gastronomía, y que además reciba más de lo que espera, algo que supere sus expectativas, que lo marque. Ya sea café u otro producto, ya no se puede vender a través de una simple taza y un precio costoso, tiene que ir más allá, porque lo que los turistas de hoy buscan es la experiencia y el conocimiento que trae esa bebida o ese bocado. El turista de hoy ha viajado más, ha tenido más experiencias y por ello sabe muy bien lo que quiere y lo que espera en el lugar que va a visitar, y en estos tiempos donde el turismo de cercanía será el protagonista, espera eso mismo, pero en su propio país, de ahí la importancia de la apropiación. 

Para lograr lo anterior el profesional en turismo y los interesados pueden buscar quizás en la historia o en otros territorios, o inventar algo nuevo, porqué no, rescatar preparaciones, ingredientes, aprovechar los alimentos que se cultivan en el país y que en muchos otros no, las bebidas, la forma de acompañar los alimentos, su contenido nutricional, la forma de consumirlos, los restaurantes y demás establecimientos, etc., todo eso es un recurso turístico con potencial.

El sector de la restauración y algunos establecimientos de tipo comercial en el ámbito de los alimentos, han sido quienes más han aprovechado esta oportunidad, innovando y siendo creativos en la forma en que le dan al público estos productos. El sector turístico tiene que hacer lo mismo, de la mano de la comunidad y con proyectos; no significa una competencia sino una complementación de la oferta, pues en pro de fortalecer el turismo gastronómico se hace necesario la unión de actores involucrados y los que hacen parte de la cadena de valor en este tema, la integración, la fijación de metas y la realización de acciones entre todos que consoliden la gastronomía en el ámbito turístico para reconocer el valor y la importancia de la riqueza gastronómica del territorio como cohesionadora y punto de referencia de comunidades, territorios y culturas. 

El reto está en indagar e investigar para descubrir y fortalecer ese patrimonio gastronómico que inspire ideas y se transformen en productos turísticos únicos que se pueda combinar con otras tipologías y modalidades de turismo. Son muchos los productos que pueden desprenderse de la gastronomía y que bien organizados y operados por personas conocedoras y capacitadas tendrán éxito y generarán beneficios de diversa índole para todos los actores interesados. Fíjate en ese café en medio de la ciudad, no necesita estar en una región cafetera pues sus dueñas conocen muy bien el valor gastronómico del grano, su historia y relación con el país, cómo prepararlo y cómo acercarlo al turista local e internacional, siempre con la idea de una experiencia. 

Referencias

  • Fondo de Promoción Turística de Colombia y Ministerio de Comercio, Industria y Turismo. Evaluación de la Gastronomía Colombiana como factor potencial de turismo. Medellín, Colombia: Pigmalión, 2009. FONTUR. Web. 5 oct. 2020. 
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Por Laura Riobó

🇨🇴 Profesional en Turismo graduada con honores, me gustan los idiomas, la enseñanza y aprender cada día más. Mi visión del turismo es integral. Tengo experiencia en planificación turística participativa e inventarios turísticos; espero encontrar un espacio para seguir desarrollándome profesionalmente, mientras tanto disfruto escribiendo y expresando mi opinión sobre esta actividad que nos reúne aquí.

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