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Turismo para todos

Un Turismo para Todos

Generalmente, de lo que más se aprende es de las vivencias. Vivir nuevas experiencias trae grandes beneficios para la salud emocional y física. Si estas experiencias vienen cargadas de encuentros personales o colectivos con destinos turísticos engrandecidos con atractivos naturales, culturales, históricos, tecnológicos, religiosos o contemporáneos, la satisfacción es más enriquecedora y el conocimiento infinito. ¿A que sí?

Estamos en un tiempo de cambios profundos y de un despertar a nivel mundial. La actividad turística es la más susceptible.

¡Ha llegado el momento! Debemos impulsar el verdadero poder del turismo y formemos parte del cambio. ¿Cuál es la clave? Innovar, para florecer después de meses de confinamiento.

El teletrabajo, las redes sociales y el e-commerce han crecido como la espuma en los últimos años.

Por fortuna de todos, la actividad turística ha sido uno de los sectores que ha hecho una perfecta simbiosis con el comercio en línea. Así como la gente ha tenido que reimaginar y remodelar sus vidas, los negocios se han reinventado para atender sus demandas de servicios y productos y satisfacer sus expectativas. Diseñando productos y servicios con particularidades diferenciadoras, incluyentes y sustentables.

Está siendo apasionante poder observar como todos los sectores de nuestro quehacer diario se vuelcan en adaptarse a los nuevos tiempos y apropiarse de las bondades de las actividades y negocios en línea.

Entonces, ¿ha llegado el momento de promover la fuerza del turismo y ser actores del cambio?

El turismo se ha convertido en una actividad responsable e inclusiva. Nos asomamos a un despertar de conciencia turística para abrazar un turismo sin signos de discriminación.

Te contaré un secreto. La idea de un turismo incluyente. Me remonta a los años 90 donde el auge del Turismo Social o Turismo Subvencionado era la “panacea” de las gestiones turísticas para masificar el turismo o reducir la estacionalidad.

El sector se fue apropiando de dos conceptos esenciales para la gestión de una actividad económica donde el ser humano es el protagonista o motor esencial del sistema en desarrollo. El Turismo Social y el Turismo Subvencionado han sido claves en las gestiones turísticas públicas o mixtas. Por una parte, el primero se fundamenta en la igualdad entre las personas independientemente de su poder adquisitivo o clase social, como un derecho del ser humano. El segundo lo produce cuando un organismo paga total o parcialmente viajes de turismo. ¿Utopía o realidad?

Es en este punto donde redescubro prácticas únicas que estaban encerradas en mi mochila virtual, desde hace meses me hacen cosquillas en el alma como queriendo tener el poder de cruzar la frontera de la mente para colarse en mis relatos con un nuevo capítulo, suplicando enfocar a la “inclusión” como la protagonista de una historia vivida en la dinámica actual.

Sí, quizás te sorprendas, pero en los aprendizajes de vida que me regalaron los caminos de las instituciones gubernamentales del estado Bolívar, asombró como respondió la sociedad civil a actividades que proveían acceso y participación recíproca en el turismo.

¿Te animas a inmiscuirte en esta aventura de esta danza turística? Si eres un partidario de la inclusión social, no te lo puedes perder.

Con la ilusión y esperanza de promover “Un Turismo Nuestro, con lo Nuestro y para los Nuestros” se ofrecieron “Planes vacacionales para las comunidades” en diversas “temporadas bajas”. Nuestros conciudadanos no tenían acceso a los destinos turísticos por excelencia que engalanaban nuestra Ciudad o la entidad federal. ¡Increíble!, ¿Verdad?

Un programa que entretejía con hilos de vida, emociones, trabajo y amor por nuestra gente, en especial por los “pequeñines”: el alma esencial de los “Planes vacacionales para niños” durante los asuetos escolares.

Como ya les he contado en otras aventuras, el principal atractivo del estado Bolívar es el Parque Nacional Canaima y la diversidad de entornos naturales que diseñados por Dios y “engalanados” por la mano del hombre, lo convierten en un paraíso terrenal. «Junto a la mano de Dios, la mano del hombre.  Así es Guayana» sabias palabras de “Don Pedro Berroeta”.

A pesar de ello, durante los años 90 y 2000, la mayoría de los residentes del estado no se habían deleitado con las bellezas naturales del Parque Nacional que inspiraron a Walt Disney Pictures y Pixar Animation Studios a producir la película “Up”. Más aún, sin disfrutar del contacto con la naturaleza que regala los paisajes del Gran Parque Urbano Caroní. Este último a pesar de ser un espectáculo rutinario en los desplazamientos urbanos de los ciudadanos, eran pocos los que se habían extasiado en sus jardines, lagunas, saltos de agua, senderos, flora y fauna.

Estos destinos, paradas obligadas para turistas y visitantes, eran ajenos para los propios de la región, a consecuencia de una infraestructura urbana no adecuada para el acceso en transporte público, por una parte, y por otra, los altos costos para acceder al Parque Nacional. ¡Incansables las ilusiones de recreación de nuestros conciudadanos! ¡Rutas Soñadas!

El gusanillo del bienestar social nos encaminó a diseñar programas turísticos adaptados a las necesidades y preferencias de nuestra gente, solicitados unísonamente como un gran murmullo en los estudios de mercado. Sin saberlo, reclamaban sus derechos como parte del ecosistema turístico del estado. ¡Menudo compromiso!

Impulsar la diversidad turística con generosidad y entusiasmo, fueron claves en las políticas, que a su vez contribuía con disminuir la “estacionalidad” en los destinos. La paciencia, voluntad y asertividad en las comunicaciones nos conducieron a coordinar con los prestadores de servicios, paquetes atractivos y solidarios. ¡Nos guiaron para dar respuestas a ese gran reto social!

Una gran oportunidad de ofrecer una forma de “inclusión social” más allá de lo que nos han enseñado. Y lo más atractivo… haciéndolo de aquello que te apasiona: el Turismo.

Cada temporada nos motivaba poder experimentar la visión de nuestros pobladores sobre cada destino visitado, su emoción de poder disfrutar los encantos de la tierra que compartían con las comunidades ancestrales.

… imagínate que en vez de promover programas para los visitantes y cobrar una cantidad puntual por ello, puedes brindar una experiencia que genere satisfacción personal y emocional a las comunidades y recursos suficientes para costear los gastos mínimos en cada viaje.

Se originó como una transformación económica en cada participante, por un lado enseñó a la población a ahorrar un poco de dinero durante un año, para realizar sus sueños de viajar hacia destinos turísticos de primera jerarquía nacional ubicados dentro de su estado o en entidades circunvecinas, durante los meses de octubre, noviembre, marzo, mayo y junio. Por otra, permitió a los prestadores de servicios diversificar los servicios en temporadas bajas. Y a las instituciones públicas, las obligó a buscar alternativas económicas para contribuir con parte de los costos de los viajes.

Nunca podré olvidar la expresión y emoción de nuestros residentes, compañeros de trabajo y habitantes de localidades vecinas, cuando se agrupaban durante los “check in” y “check out” de los “full day” o paquetes de fin de semana. Lo vivían como un evento único, al que nunca pensaron que tendrían la oportunidad de experimentar. Muchos nunca se habían montado en aviones, habían salido del límite de sus urbanizaciones o barrios, habían viajado en automóviles rústicos o en embarcaciones. ¡Sueños sencillos de nuestra gente!

Vivimos un momento increíble en el mundo del turismo, y el sendero que lo generó, fue la voluntad y consenso con nuestros prestadores de servicios. Más allá de un beneficio individual, trascendió la satisfacción de un colectivo que clamaba por practicar un turismo interno.

¡Beneficios para todos!

¿Te parecería que esta es la forma de hacer un turismo nuestro?

Quédate hasta el final y te cuento sobre los Planes Vacacionales para Niños.

Las vacaciones escolares se presentaban como una ocasión para que los niños de las comunidades de “bajos recursos” del estado, pudiesen disfrutar de algunos atractivos de la ciudad, estrechar lazos sociales y, de paso, potenciar habilidades, capacidades y conductas infantiles; pero sobretodo, crear recuerdos de los que duran toda su vida.

Desde nuestra perspectiva, cada año se programaban, presupuestaban y ejecutaban recursos para desarrollar Planes Vacacionales dirigidos a los niños de esas comunidades. Defendíamos como cualquier “mamá gallina” los recursos para hacer felices a esos “peques”, que estábamos seguros que esperaban con gran ilusión como regalo de fin de curso.

Una semana era suficiente para disfrutar de los paisajes naturales y culturales de la ciudad, potenciar juegos que implican actividad física y desarrollar los sentidos y los valores culturales. Una forma de educar que no está en los libros de texto. Los programas, aparte de inducir al niño en actividades propias del ocio y la recreación, contribuía con la formación de ciudadanos que valoren su entorno, historia y acervo cultural, a través del desarrollo cognitivo: interactuar, imaginar y descubrir, con la ayuda de un personal capacitado para gestionar las vivencias e interacciones de los chiquillos.

La pasión, la emoción de disfrutar de las actividades organizadas, era como un gran altavoz que llegaba a los rincones más escondidos de nuestro cerebro y nos agitaba el corazón. Criaturas mágicas que nos regalaban vida, que a pesar de sus carencias económicas, disfrutaban y sonreían en cada momento. Pasaban de “puntillas” por lo que acontecía en sus comunidades y aprovechaban lo poco que les regalaba la vida.

Las andanzas de los planes vacacionales con las comunidades y niños, ha sido de las mejores enseñanzas que me regaló el turismo. Si ellos los esperaban con ilusión, nosotros con una gran expectativa por la gran enseñanza de humanidad que nos regalaban en sus travesuras cotidianas.

Trabajar en turismo debe seguir siendo un momento de encuentro con uno mismo y con la sociedad. Eso nos haría bien desde el punto de vista emocional, físico y profesional.

En fin, enfocar… ¡Un turismo para Todos, Construido con Nuestras Limitaciones y Ejecutado por Nuestra Gente!

¡Espero haber merecido su tiempo!

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Acerca de Carmen Sofía Sandoval Mata

🇻🇪 🇪🇸 Trabajé en ámbitos del sector público turístico Venezolano, participé en colaboraciones internacionales para planes de turismo como experta venezolana; en los últimos diez años he asesorado en inversión privada, en España apoyé en gestión de pisos turísticos en plataformas digitales. El turismo es mi pasión en redes sociales, escribo #TurismoPostCovid y subo fotografías de paisajes que motivan y regalan.