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Gastronomía mexicana
Gastronomía mexicana / freepik

Turismo Gastronómico Cultural: Alimentar espíritu e intelecto

Alimentar cuerpo, espíritu e intelecto, se logra al experimentar la cultura del destino a través de su gastronomía, que es ya motivo prioritario del viaje, para el turismo gastronómico nacional e internacional, en especial para las generaciones Millennials, Z o Centennials, X y Baby Boomers, que ante la pandemia buscan el atributo de naturaleza y entornos rurales con atracciones rutas, circuitos, itinerarios, tour, experiencias, actividades que entre otros beneficios generan sinergias, dinamizan la producción de ingredientes endémicos, productos, alimentos locales, el turismo de proximidad, integran recursos, atractivos, hoteles, negocios gastronómicos y turísticos, así como una gran cantidad de actores y empresas de la cadena productiva de valor agroturística, que conforman el inventario del patrimonio cultural gastronómico del destino, región, comunidad, comarca, pueblo o territorio que se visite. 

México es uno de los países en América con mayor cantidad de expedientes reconocidos en las listas del patrimonio mundial cultural de la UNESCO, varios de ellos relacionados con ciudades, rutas, productos o destinos con un rico acervo cultural y gastronómico. La UNESCO (por sus siglas en inglés), es la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. En su Convención de 1972 para la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural estableció que ciertos lugares de la Tierra con un “valor universal excepcional” pertenecen al patrimonio común de la humanidad y forman parte de una comunidad internacional unida en la misión conjunta de identificar y proteger el patrimonio natural y cultural más importante de nuestro planeta. México cuenta con 35 bienes de patrimonio mundial, mencionaremos algunos con su año de inscripción en la lista representativa, que son considerados destinos culturales y gastronómicos como lo son el “Centro histórico de Oaxaca y zona arqueológica de Monte Albán (1987)”, “El Centro histórico de Puebla (1987)”, la “Ciudad histórica de Guanajuato y minas adyacentes (1988)”, cuyo estado fue nombrado capital iberoamericana de la cultura gastronómica en el año 2015 y el “Paisaje de agaves y antiguas instalaciones industriales de Tequila (2006)”, que sirvió de base para la ruta del tequila en el Estado de Jalisco

En la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial (PCI), también de la UNESCO, se tienen los expedientes de “Las fiestas indígenas dedicadas a los muertos (2008)” y “La cocina tradicional mexicana, cultura comunitaria, ancestral y viva – El paradigma de Michoacán (2010)”, que fue el detonante de la revolución gastronómica que se vive actualmente en México, la cual es motivo de orgullo, identidad y cohesión social nacional; y el de “Procesos artesanales para la elaboración de la Talavera de Puebla y Tlaxcala (México) y de la cerámica de Talavera de la Reina y El Puente del Arzobispo (España)”, que es inherente al arte de servir platos mexicanos tan emblemáticos en las fiestas patrias como el chile en nogada. 

El turismo gastronómico y sus motivaciones de desplazamiento a los entornos naturales y rurales culturales, han desarrollado sub-tipologías como el agroturismo, enoturismo, oleoturismo…, que son una excelente oportunidad para poder generar ingresos complementarios a las empresas y/o negocios gastroturísticos de las diversas cadenas del sistema alimentario, si además de su actividad prioritaria diseñan productos como experiencias, tours, itinerarios, circuitos, rutas integradas con el inventario del patrimonio cultural gastronómico material, inmaterial, natural, paisajístico, mixto y reservas de la biosfera. Algunos beneficios potenciales son incrementar visitantes de aproximación, la compra directa, el comercio justo con economía circular regional beneficiando a los agricultores, campesinos, pescadores, pastores, productores y artesanos, que son los grupos sociales más vulnerables, la desconcentración urbana, repoblamiento rural, dinamismo regional, identificación, valorización y orgullo de la cultura alimentaria, a la recuperación social y económica durante y post pandemia entre otros beneficios que generen bienestar a la comunidad receptora, prestadores de servicio, visitantes y coadyuven al desarrollo regional de las ciudades o destinos patrimoniales culturales y gastronómicos.  

El patrimonio cultural gastronómico existirá con o sin UNESCO o turismo, pero lo que sí es una deliciosa realidad es que “El maridaje de la gastronomía con el paisaje, el consumo responsable de la biodiversidad del territorio y la cultura local, alimentará el cuerpo, espíritu, intelecto y corazón del viajero”. 

Para los interesados en este tema, con gusto les comparto información de  la “Clínica Internacional Diseño de Rutas, Productos Gastronómicos, Circuitos… en Ámbitos Rurales y Urbanos” que impartiré los días 26 y 28 de octubre; y 4 de noviembre. Más información en https://tinyurl.com/y645p7cd

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Acerca de Antonio Montecinos Torres

Antonio Montecinos Torres
🇲🇽 Doctor en Turismo, especialista en Planificación Gastronómica y Turística Sostenible e Inteligente. Representante en la Red de Gastronomía de la OMT. Autor del libro Turismo Gastronómico Sostenible: Planificación de servicios, restaurantes, rutas, productos y destinos.