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Créditos: Marcos de Jesús - Roldán

“Dígalo cantando”: Cómo atraer más visitantes a mi pueblo

“Las veredas quitarán, pero la querencia ¿Cuándo?”
Pedro Infante (“María, María” en “La Oveja Negra”, 1949)

Hay una canción que nos invita a ir por los caminos del sur hasta llegar a Guerrero, al estado mexicano de Guerrero, porque hace falta un lucero y entonces “Tú” serás entregada como ofrenda. Otra más dice, hablando de caminos, que los de Michoacán con todo y sus pueblos a lo largo de un recorrido campirano, guardan secretos sobre doncellas huidizas que pasean con alguien más dejando a su paso, algo así como un camino de migajas de cuento de hadas por Patzcuaro, Villa Escalante y por el rumbo de la Huacana.

En el mismo sentido, el de otro estado vecino nos lleva a donde “la vida no vale nada” y se respeta al que gana, sea bebiendo mezcal, arando los campos o robando mujeres. Y si de caminos seguimos hablando podríamos hablar, ya no del sendero sino de quien lo recorre allá en la tierra del faisán y del venado, del Mayab y su caminante el que, en caso de seguir andando o a lo mejor por eso camina, encontrará a esa mujer de ojos claros y divinos, y radiante cabellera, como el sol, una peregrina rubia, muy escasa y notoria en tierras mayas, de indígenas bajitos y morenos.

Variaciones del mismo tema son tres canciones más: Una que nos lleva como narrador en tercera persona, en la grupa del caballo blanco que partió sin rienda, ni silla ni nada más que rumbo (hacia el norte pero por el noroeste mexicano) y que murió, lamentablemente, con el hocico sangrando, de cansancio habiendo cumplida su hazaña de llegar a echarse en tierras de Ensenada.

La segunda ruta es acompañando al chofer de un camión, tráiler o camioneta, que va desde Tijuana hasta Yucatán para ganarse el pan… feliz, enamorado y libre. Un recorrido vernáculo por autopistas, carreteras y caminos, de norte a sur. Un viaje épico digno de Jack Kerouac y sus Beatniks (Burroughs, Ginsberg y Cassady) que al cruzar por la Ruta 66 los EE. UU. pudieron crear la figura icónica de la literatura de los 60´s: “On the road”.

La última, la que más me gusta, es por mar en un barco pesquero que zarpa de Ensenada (también), dejando en puerto a familias esposa y amantes… seres queridos, pues. En esta joya de la canción mexicana, la cual se toca con desparpajo en cualquier campo pesquero de Baja California Sur una vez que la discada de pescado, camarón o pulpo, o el ceviche, las almejas o callos de hacha han sido escanciados con abundante cerveza – Pacífico o Tecate – y entonces la discusión va por definir cuál versión es más certera. La de los Cadetes de Linares o la del difunto Chalino Sánchez, en paz descanse.

Es notable cómo, para cada estado o región, puede encontrarse una canción que directa o indirectamente, enumera los atributos y cualidades que deben visitarse por placer o porque sea paso obligado. Es más, podríamos incluir la de Puebla, Zacazonapan, Sonora querida, la cachanilla de Baja California, la del merito San Luis Potosí, la Feria de San Marcos en Aguascalientes o “Guadalajara, Guadalajara que huele a pura tierra mojada”.

¿La intención? Definitivamente nunca fue el place branding, vamos, ni el brand placement. Eran dos cosas más básicas: o hacer un homenaje a la patria chica, la de nacimiento; o quedar bien, remunerada o por otras recompensas, con alguien y si no, ahí tenemos el “acuérdate de Acapulco, María bonita, María del alma” del Flaco de Oro quien ya había dado un hit con su natal “Veracruz, rinconcito donde hacen su nido las olas del mar”.

En la actualidad, con un público más videoconsumidor que audioconsumidor, las estrategias de promoción y posicionamiento de los destino turísticos se enfoca más al uso de telenovelas, películas o series, teniendo como ejemplo reciente la telenovela de Televisa ambientada y filmada en Loreto, “El Bienamado” (2017) que sirvió, según unos como promoción del incipiente y esforzado Pueblo Mágico mientras que los detractores argumentaron que sólo mostraba una comunidad árida, atrasada, indolente y chusca.

Si al mensaje y al medio le agregamos un portavoz que tenga presencia, prestigio, pero, ante todo que, en la percepción del público, sea confiable entonces podemos contar con una estrategia más poderosa pues, como varias iniciativas empresariales lo han demostrado: No es lo que se diga ni como se diga, es quien lo dice.

Y así nacen, entonces, los embajadores o voceros de un lugar, Yuri de Veracruz o Giuliani y Robert de Niro en New York, cuya efectividad la vimos desde hace mucho – desde tiempo inmemoriales – como herramientas promocionales de bebidas de cola, zapatos deportivos, maquillajes y esencias, ropa, viajes y alimentos y bebidas.

¿O ustedes creen que Los Cabos, allá en 1954, se hizo popular por su infraestructura turística? No, fue gracias a que Bing Crosby, James Dean, John Wayne y otros zorros plateados de Hollywood promovieron entre esa élite las bondades paradisiacas de este refugio tan soleado como desolado.

Por eso me sigue extrañando la actitud de la sociedad paceña ante la propuesta de una fallida funcionaria de turismo municipal, quien pidió que a cambio de una cantidad millonaria en pesos se contratara a artistas renombrados, nacionales e internacionales, para hablar bien y bonito del Puerto de Ilusión. Pero no, dijeron que había otras prioridades.

Sin embargo, pagados en especie o no, por un simple hashtag o la mención en sus redes sociales de decenas de personajes de alto ranking en los espectáculos (Jennifer Aniston, George Clooney o John Travolta, Miley Cyrus, Kate Perry, Rihanna, Gwyneth Patrol o Justin Bieber) se encienden las redes sociales y hacen que Los Cabos se vuelva realmente imparable después de Odile (Unstoppable) o un destino seguro (después de las balaceras y ejecuciones por la disputa territorial de narcobandas).

¿Mi consejo? Busque el atributo a resaltar, escoja un mensaje tan veraz como ingenioso, y encargue la tarea a un personaje con arrastre.

Y recuerde: Viajar, más que una actividad, es una forma de vida.

Si deseas disfrutar las canciones que se mencionan en el texto puedes dar clic en estos enlaces:

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Acerca de Marcos de Jesús Roldán

Marcos de Jesús Roldán
(México, D. F.). Profesor universitario y de bachillerato, vive en Baja California Sur desde 1985. Con estudios en Comercio Exterior y Administración de Negocios; viaja, escribe, lee y bebe café. No sabe estarse quieto pues afirma que viajar, más que una actividad, es un estilo de vida.