Con Anita en San Juan Chamula<a href="https://www.entornoturistico.com/author/davidte/">David Téllez</a> y Anita. En San Juan Chamula, Chiapas.

De nuestra última excursión al siempre majestuoso estado de Chiapas en el formato de “viajes compartidos” en el mes de diciembre. Por supuesto con todas las medidas sanitarias y con semáforo verde. Era el tercer día de tour y regresábamos algo agotados, sin embargo con el alma cargada de energía por maravillarnos de todo lo que ofrece la región chiapaneca, bellezas naturales, comida, cultura y la hospitalidad de su gente; es imprescindible mencionar al mítico y legendario “Cañón del Sumidero”, las delicias como el “cochito horneado”, la “pepita con tasajo” y un buen y refrescante “pozol”, en el pueblo mágico de Chiapa de Corzo; no podemos dejar de enlistar, además, el sistema de cascadas “El Chiflón” o Lagos de Montebello, donde se puede degustar un sabroso plato tradicional que conjunta queso asado, frijoles, chorizo, arroz y todo servido en una hoja de plátano y a disfrutarlo con tortillas hechas a mano recién salidas del comal. 

Cascada Velo de novia Sistema de cascadas El Chiflón
Cascada «velo de novia» en el sistema de cascadas «El Chiflón».
Cañón del Sumidero
5 Lagos, Chiapas
5 Lagos, Chiapas.

En fin, nos despedíamos de Chiapas y de un extraordinario recorrido, éramos 20 aventureros con ganas de explorar todos los rincones. Mi misión, ofrecer una experiencia inigualable y muy significativa a mis acompañantes, familia, amigos y compañeros. Quería ofrecer algo más, «el plus», como a veces decimos. Organizado con nuestro conductor, decidimos visitar dos comunidades más al pasar por otro pueblo mágico, San Cristóbal de las Casas, mismo que había sido parte del itinerario el primer día. El primer pueblo que nos dio la bienvenida fue Zinacantán “lugar de murciélagos” y sus hermosas artesanías; tuvimos la oportunidad de visitar uno de los talleres de telar de cintura, mientras degustamos licor de jamaica y paralelamente atendíamos la explicación de Juanita, nuestra anfitriona y además una de las mujeres que se dedican a la elaboración de tan hermosas piezas, quien también nos ofreció una degustación de tacos de frijoles de olla, queso, pepita molida y pico de gallo. 

Salimos y buscamos dónde comer, no había mucho, el pueblo permaneció tranquilo y sin muchas opciones, quizás a razón de la contingencia, todos compramos de todo y compartimos, refresco, pollo, tortillas, elotes y botanas. En ese instante llegó nuestra siente guía y anfitriona para visitar un pueblo muy original y que aún guarda celosamente muchas de sus costumbres y tradiciones, San Juan Chamula; ella, Anita, una mujer que inmediatamente robó nuestra atención por su vestimenta tradicional elaborada a base de lana de borrego, blusa bordada y por su gran sentido del humor. Llegar con Anita fue una gran recomendación de un amigo guía turístico, Juan Carlos. Es fundamental ofrecer a los viajeros, visitas guiadas con gente local y que conoce de primera mano toda la información sobre los sitios que pisamos.

Iglesia de San Juan Chamula
Iglesia de San Juan Chamula.

Subimos a la sprinter y casi de inmediato como si la conociera de muchos años la presenté, solamente me faltaron los redobles. –Con ustedes: ¡Anita! Ella será nuestra guía en el próximo y último lugar. Ella sonrió y con toda sencillez dio la bienvenida y empezó a describir datos valiosos e interesantes de Zinacantán y Chamula, así como de la cultura “Tzotzil”, mientras avanzábamos absortos y embelesados de tan asombrosa y dinámica exposición.

Por fin llegamos a las puertas de San Juan Chamula, nos recibió un panteón con una historia muy peculiar, fundando sobre las ruinas de la Iglesia de San Sebastián que fue quemada. Posteriormente nos introducimos a las entrañas de San Juan. En una tienda de recuerdos, Anita nos vistió y explicó sobre el proceso de elaboración de las prendas tradicionales y cómo, cuándo y quién debe usarlas, es un gran catálogo que relaciona las actividades de los miembros de la comunidad y sus funciones ciudadanas; Anita manejaba la información de tal manera que cada detalle era un “boom” de aprendizaje. Continuamos con una visita también obligada, la Iglesia de San Juan, un recinto único en su tipo, construido sin permisos de la Iglesia Católica, sin bancas, el piso cubierto de pino seco y donde al interior se pueden escuchar oraciones y peticiones en la lengua nativa a lo largo de dos filas homólogas de Santos y Vírgenes, incluso en algunos momentos específicos se pueden hacer “limpias” y “curaciones”, el sincretismo religioso es evidente. Anita nos explicó todo ello y también nos advirtió de los que hacen limpias, pero limpias de bolsillo.

El sol empezaba a caer y pronto teníamos que despedirnos, Anita nos acompañó en todo momento. A la hora fijada de término, los viajeros subían a la unidad, se acercaron varios vendedores ambulantes e incluso, Anita los animaba a vender y a nosotros a comprar, sin saber que ella también vendía sus propias artesanías, pero no había en su persona celo alguno o envidia por ganar algo de la cuenta diaria. Los valores y principios son fundamentales en la comunidad y cada uno respeta al otro y no interfiere en sus intereses legítimos.

Arrancó nuestra camioneta y Anita empezó a despedirnos orgullosa de su comunidad, de sus raíces, de su cultura, de su lengua y de sus costumbres. Luego nos comentó que ella además elaboraba y vendía artesanías y ninguno de los viajeros dudó en “hacerle el gasto”. Antes del último adiós nos cantó en Tzotzil las mañanitas y fue verdaderamente emotivo y de gran sorpresa, la voz de Anita también era armoniosa y entonada. En una gasolinera antes de abandonar San Juan Chamula nos despedimos de nuestra estupenda guía y agradecimos toda su amabilidad, atención y sobre todo, la gran labor que realiza para conocer de forma genuina los secretos de San Juan. 

A ella dedico las líneas de este relato. Amigos viajeros: no duden en preguntar por ella cuando visiten aquellas tierras chiapanecas, cualquier local dará informes sobre su paradero.

¡Gracias Anita!

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Por David Téllez Orduña

🇲🇽 Profesor de Educación Básica en el área de Matemáticas. Apasionado por conocer y descubrir nuestro hermoso país. 7 años viajando en familia a diferentes destinos. 2 años organizando viajes entre amigos a través de mi Agencia de viajes "Bichos Tours". La única condición es pasión por viajar.

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