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Dibujo hecho por un niño
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) alerta que un 3% de los turistas que viajan con fines sexuales muestran tendencias pedófilas.

Turismo Sexual Infantil en México. El elefante en la habitación del turismo mexicano

¡Tenemos que hablarlo! A ver, antes de empezar, vamos a centrarnos:

El título de esta nota originalmente iba a ser «México, segundo lugar a nivel mundial en Turismo Sexual Infantil» no lo decidí así porque en primera instancia no debería de existir un ranking sobre el tema, y si ya existe, no deberíamos de aparecer en él y mucho menos posicionarnos en los primeros lugares.

Déjenme decirles que este tema no es nuevo, ya en el 2017, Rita María Hernández, directora de la Comisión Unidos vs Trata, durante el “Foro sobre trabajo sexual y trata de personas” realizado en la en la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México evidenció el elefante que tenemos en la habitación: 

“El Turismo Sexual en México es un cáncer que ha crecido silenciosamente durante los últimos 15 años”

Preocupante es el hecho de que, en los últimos años, México se ha consolidado como una potencia turística mundial—hoy posicionado entre los diez países más visitados — al recibir más de 45 millones de turistas internacionales (2019), lo que a su vez supone el crecimiento de la explotación sexual de mujeres, niños y niñas, bajo este sector turístico denominado Turismo Sexual.

El Turismo Sexual

Conocemos de sobra el turismo cultural, el turismo de aventura, el turismo rural, el de negocios y hasta el religioso; sin embargo, más allá de todos ellos existe un sector dedicado al turismo sexual. Viajar con el fin de mantener relaciones sexuales, se ha convertido en algo más común de lo que podemos imaginar. Por mencionar un dato, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) reveló que en el 2014 se realizan 600 millones de viajes turísticos internacionales, de los cuales el 20% se hacen con el objetivo de tener relaciones sexuales.

Está claro entonces que, el turismo sexual es un sector consolidado a nivel mundial y representa beneficios económicos para diversos países. Inclusive, en muchos de ellos, existen agencias de viajes que de manera legal organizan viajes donde se facilitan relaciones sexuales entre turistas y personas de los países de destino. Pero hay que decirlo, la legalidad no lo es todo. El turismo sexual esconde muchos problemas entre los que destacan la pobreza, la violencia de género y, por supuesto, el tráfico de personas. Sin quitar el dedo del renglón, la OIM también alerta que un 3% de los turistas que viajan con fines sexuales muestran tendencias pedófilas.

¿Qué pasa en México?

Respuesta corta:

En este país no se respetan las leyes ni se investigan los abusos; el turismo sexual infantil sigue en aumento.

Respuesta larga:

Se estima que en nuestro país más de 20 mil niñas y niños son víctimas del turismo sexual y la prostitución; se advierte que esta cifra puede ser mucho mayorBasta con realizar un ejercicio de búsqueda rápida en Google introduciendo solamente las palabras «Turismo + sexual + México» para darnos cuenta que en México este sector está claramente orientado a la prostitución infantil — ni hablar ya de la legalidad, por supuesto — , pues los motores de búsqueda automáticamente nos incluyen ya la palabra «infantil» en los resultados. Caso que no ocurre si probamos el mismo ejercicio utilizando palabras como «Ámsterdam» o «Bangkok» o «Cuba».

Por si hiciera falta aclararlo, el turismo sexual infantil, se define como la explotación sexual de niñas y niños, o adolescentes a cambio de un pago por parte de turistas nacionales o extranjeros a personas que promocionan lugares turísticos, cuyo mayor atractivo no lo constituye el lugar en sí, sino la inclusión de niñas y niños para su explotación sexual. En México, desde el 2007, se castiga — o debería de castigarse — a quien promueva, publicite, invite, facilite o gestione por cualquier medio a que una o más personas viajen al interior o exterior del territorio nacional con la finalidad de que realice cualquier tipo de actos sexuales reales o simulados con una o varias personas menores de dieciocho años de edad.

Es curioso, más no sorprende, que a pesar de tipificar los delitos de explotación sexual contra menores y, en particular, el turismo sexual, México es considerado e identificado como un destino popular para este sector. Destinos como Tijuana, Cancún, Acapulco, Puerto Vallarta, Los Cabos, Ciudad de México, y más recientemente, Puebla, han sido identificados como las principales ciudades con mayor incidencia en turismo sexual del país.

Cabe señalar, que según el último reporte presentado por la ECPAT — acrónimo de End Child Prostitution, Child Pornography and Trafficking of Children for Sexual Purposes (Acabar con la Prostitución Infantil, la Pornografía Infantil y el Tráfico de Niños con fines Sexuales) — no existe un perfil general del viajero que llega a practicar sexo con menores, inclusive, no suelen ser pedófilos — tampoco se excluyen— como pudiera llegar a pensarse.

Estos pueden ser personas de clase media y/o alta que viajan por placer o por negocios, turistas nacionales como internacionales, trabajadores migrantes y voluntarios de sociedades y asociaciones civiles. Se les considera abusadores situacionales, ya que probablemente no habían imaginado practicar sexo con menores hasta que tienen la oportunidad de hacerlo y que pueden salirse con la suya.

Ya lo dijo, Gerardo Sauri, Director Ejecutivo de la Red por los Derechos de la Infancia en México:

“Parte de la oferta turística es que en este país no se respetan las leyes ni se investigan los abusos”

Los extranjeros vienen a México, precisamente, porque saben que existen muy pocas posibilidades de que sean procesados. 

Como ya es costumbre en nuestro país, los estados involucrados y las autoridades correspondientes han decidido voltear hacia otro lado. Es mucho más sencillo fingir que el elefante no está, a lidiar con el enorme problema que representa.

Para ampliar sobre el tema visita:

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Acerca de Andrés Agui-Ram

🇲🇽 Me dicen El Extranjero y escribo relatos para viajeros. Recorriendo distintos países me di cuenta que me equivoqué de carrera. También me di cuenta que como México no hay ninguno. Ahora, despierto cada día queriendo hacer del Periodismo Cultural mi vocación. Exploro destinos nuevos y conocidos para después compartir mis observaciones, aprendizajes y reflexiones con ustedes. Gracias por leer, yo he de seguir caminando.