En este artículo abordaremos otro tipo de producto turístico que tiene su aldea propia. Se llama volunturismo o turismo voluntario, un enfoque que no es nuevo (entre comillas) pero sí actualizado y que ahora está metodizado y normado.

Para muchos países, por ejemplo, de África, es –indiscutiblemente- de un potencial e importancia enorme y puede serlo también para nuestra región, particularmente para aquellos emprendimientos relacionados con sus primos hermanos:

  • Turismo responsable
  • Turismo justo
  • Turismo solidario
  • Turismo sustentable
  • Turismo comunitario, entre otros,

…y todos ellos cobijados por el paraguas del turismo alternativo (en contraposición con el turismo de masas).

Más allá de la terminología, encontraremos muchas afinidades entre sí pero también unas particularidades que hay que tomar en cuenta.

El inicio

Sería llover sobre mojado y gastar tiempo pretendiendo repetir que en el mundo existe una marcada diferencia de desarrollo entre los países del norte y del sur, lo cual ha llevado a los primeros (mejor posicionados) a buscar alternativas de colaboración a favor de los segundos (peor desarrollados) en búsqueda de mejorar la desigualdad social, marginación, pobreza, vulnerabilidad y exclusión, principalmente.

De ello nacen movimientos que originalmente actúan como voluntarios en proyectos o en organizaciones no gubernamentales (ONGs) y de eso poco se necesitó para que el turismo fije sus ojos y desarrolle sus propias estrategias para captarlo como aportante al volumen turístico.

Voluntariado

Por definición, voluntario es aquella persona que lo hace sin ninguna obligación. Como movimiento, arranca con la Fundación UNWTO.Themis – UNWTO Academy fundada en 1998 y con sede en el Principado de Andorra.

Para el 2001 se formaliza con la “Declaración Universal sobre el Voluntariado” que fue adoptada por la Junta Directiva de la Asociación Internacional de Esfuerzos Voluntarios (IAVE) y se consolida con la definición de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que reza “voluntario es un joven o adulto que, debido a su interés personal y a su espíritu cívico, dedica parte de su tiempo, sin remuneración alguna, a diversas formas de actividades de bienestar social u otros campos”.

Desde 2018, la Fundación UNWTO.Themis se convierte en el brazo operativo de la Organización Mundial del Turismo (UNWTO) para la implementación de su programa de trabajo sobre educación y formación, con el objetivo de apoyar a los Miembros en el desarrollo efectivo, sostenible y competitivo de su Capital Humano.

La formación de los voluntarios les acerca a los programas de desarrollo a través del turismo y les da herramientas para participar en proyectos de cooperación internacional.

Esta formación se plantea a partir de un curso universitario de turismo y cooperación internacional para el desarrollo, dirigido a graduados universitarios y jóvenes profesionales, que tiene una duración de dos meses en formato on-line y durante dos semanas exige una formación presencial. Terminado el curso, se puede participar como voluntarios o cooperantes del programa «UNWTO.Volunteers«, así como en otras agencias de cooperación internacional.

El programa Voluntarios en Acción rastrea entre los profesionales dispuestos a colaborar con tareas especializadas tanto en la OMT como en otros organismos internacionales. En cuanto al denominado cuerpo de voluntarios, «está compuesto por profesionales que han recibido capacitación en Turismo y Cooperación Internacional para el Desarrollo a través de la Fundación». Participan profesionales de campos muy variados como turismo, administración empresarial, medio ambiente, antropología o marketing.

Es así (en gran resumen) como se configura un movimiento humano muy lejos de ser considerado turismo formal o sea auspiciado o dirigido por instituciones creadas ad-hoc promoviendo el traslado de unas personas desde sus países de residencia hacia otros para realizar actividades (otros lo llaman “trabajo”) de apoyo sin ninguna esperanza de recompensa económica en labores de desarrollo, conservación de la naturaleza, especies animales o tradiciones culturales. «El amor al hacer…», se dijo en su momento.

Sin embargo, fue cuestión de un pestañeo hasta que el turismo se dio cuenta de que podía “independizarse” de ese auspicio o dirección y empezó a generar su propia capacidad de gestión, aprovechándose principalmente de una tendencia empresarial que la veremos a continuación y que usted mismo podrá deducir su afinidad con los nuevos tipos de demanda y turismo…Anillo al dedo!

La Responsabilidad Social Empresarial (RSE)

La parte empresarial también se suma a estos esfuerzos y objetivos y desarrolla su propia estrategia que, en resumen, no hace más (y es bastantísimo) que apoyar directa e indirectamente en la promoción mundial del voluntariado a través de planes de responsabilidad social empresarial, que es bueno revisarlo, aunque sea muy superficialmente por si le sirve a su empresa/negocio/producto a la hora de buscar alianzas estratégicas.

Es la contribución al desarrollo humano sostenible, hacia la sociedad en general y hacia la comunidad local, en pos de mejorar el capital social y la calidad de vida de toda la comunidad, a través del compromiso y la confianza de la empresa hacia sus empleados y familias.

Su objetivo principal es que el impacto positivo que causan estas prácticas en la sociedad se traduzca en una mayor competitividad y sostenibilidad para las empresas. Así, ser responsable socialmente generará automáticamente más productividad y optimizará también su eficacia.

Se focaliza, en tres vertientes:

  1. Cuidado al medio ambiente
  2. Mejora de las condiciones laborales
  3. Apoyo a las causas humanitarias.

Beneficios de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE)

Fue la creatividad del empresario turístico la que visualizó su potencial y aplicación distintiva que supone la influencia que el sector empresarial, directa o indirectamente, le estaba sirviendo en bandeja de plata para su aprovechamiento:

  • Mejora de los productos y/o procesos de producción, lo que resulta en una mayor satisfacción y lealtad del cliente.
  • Mayor motivación y fidelidad de los trabajadores, lo cual aumenta su creatividad e innovación.
  • Mejor imagen pública, debido a premios y/o a un mayor conocimiento de la empresa en la comunidad.
  • Mejor posición en el mercado laboral y mejor interrelación con otros socios empresariales y autoridades.
  • Mejor acceso a las ayudas públicas gracias a la mejor imagen de la empresa.
  • Ahorro en costos e incremento de la rentabilidad, debido a la mayor eficiencia en el uso de los recursos humanos y productivos.
  • Incremento de la facturación/ventas como consecuencia de los elementos citados.
Responsabilidad Social Empresarial (RSE)

Se unen el hambre con la necesidad, y “nace” el volunturismo como un producto específico y propio del turismo.

Volunturismo

La extractada secuencia, en definitiva, del mundo de los negocios, pone las cartas sobre la mesa:

  • Un sector empresarial (yo diría más específicamente industrial extractivo o productivo de materias primas e insumos) no sólo que ya había invertido ingentes cantidades de dinero en posicionarse como sostenibles, sino que además estaba dispuesto o tenía que justificar su gestión a través de apoyar proyectos.
  • Un sector de demanda (el voluntario) sumamente comprometido emocional y económicamente también al apoyo de comunidades deprimidas como una forma de expiar sus propias culpas (que en realidad no tiene ninguna) y buscando desesperadamente “pretextos” para su año sabático.
  • Un sector turístico perfectamente posicionado, desarrollado y listo como el mejor eslabón entre los dos, especialmente en las áreas rurales, sedientas de recursos y empleo.        

Por su lado, el producto turístico no hace más (y no es poco) que identificar en su área de influencia, necesidades concretas de acción a los que no sólo contacta sino con quienes desarrolla esos anhelados proyectos y los transforma en propuestas asimilables y entendibles para el empresariado y el consumidor dando como resultado un “nuevo” o mejor dicho, distintivo producto que ya es autónomo.

Para el 2001 nace el primer libro específico (publicado por Wearing) titulado «Turismo voluntario: experiencias que hacen una diferencia».  Y surge su primer concepto que con sus necesarias adaptaciones sigue vigente con un enfoque específico en los turistas que realizan trabajo voluntario en parte o en todo su viaje:

Definición de volunturismo

El volunturismo es o se trata de “aquellos turistas, quienes, por varias razones, realizan trabajo voluntario en un modo organizado para emprender vacaciones que pueden incluir asistir o aliviar la pobreza material de algunos grupos de la sociedad, la recuperación de ciertos ambientes o la investigación de aspectos de la sociedad o ambientales”.

Es importante resaltar que el turismo voluntario va más allá que el simple hecho de ofrecer al turista otra forma de gastar su tiempo libre como lo hace el turismo convencional (motivación, traslado, temporalidad, consumo de bienes y servicios, etc.), sino que, además, le ofrece motivaciones (palabra clave) para practicar su pasión por el voluntariado.

Y aquí radica el punto fuerte de este tipo de turista… Hace lo que hace… simplemente porque quiere, le gusta y puede pagarlo… 

Video de volunturismo

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Por Alvaro Moreno Pérez

🇪🇨 Ing. de Empresas con 40 años de pasión y experiencia en turismo a nivel internacional, tanto de tráfico receptivo como de exportación y variedad de productos. Desempeño en todos los niveles de funciones operativas, administrativas y control, dentro de empresas especializadas hasta niveles de máxima responsabilidad. “Es de locos hacer lo mismo y esperar resultados diferentes” (Einstein)

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