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Langostino tigre negro
Langostino tigre negro en tempura.

Nakama, el sushi bar gastronómico y venezolano de Madrid

En 2003, Madrid contaba con 35 restaurantes japoneses. Hoy, 16 años después, existen 320 establecimientos que preparan esta cocina, cada vez más conocida y apreciada fuera de sus fronteras. Pero, no todos los sushibar de Madrid tienen ese toque de fusión tan interesante que nos propone el restaurante Nakama. Una fusión japo-venezolana o caribeña, si queremos, con influencias mediterráneas que, desde luego, vale la pena conocer.

Nakama es un local, situado en uno de los mejores barrios de la capital, el tan célebremente castizo de Chamberí. Existe otro establecimiento, ubicado en las afueras de Madrid, en Las Rozas. El Nakama de Chamberí es más recoleto y muy acogedor. Su decoración es divertida, colorida-cosa que no siempre ocurre en los restaurantes japoneses, habitualmente más sobrios y más monocromáticos- y de diseño. En Nakama, la alegría latina se percibe en pequeños detalles como en esas fascinantes y bellas lámparas que recuerdan peces voladores o en esos azules cálidos de las paredes.

nakama sala
Sala del restaurante.

Una barra nos recibe al entrar en el establecimiento. Lugar perfecto para tomarnos una copa. Por cierto, la gama de cócteles, con o sin alcohol, de este sushi bar es llamativamente amplia (nada menos que 18) y muy buena, siendo muchos de ellos combinaciones entre oriente y occidente, como el delicioso “Tokio Mule”, mezcla de vodka, wasabi, jengibre y té matcha que aporta un toque de frescor a la vez que da un cierto amargor muy matizado. Estas bebidas se pueden consumir antes de comer pero también acompañando la comida, algo que cada vez es más tendencia en la gastronomía actual.

Pero, Nakama es, sobre todo, un lugar acogedor, simpático, gracias, entre otras cosas, a su amable servicio y a la hospitalidad de sus dueños. Uno de ellos, el venezolano Ricardo, nos sienta las bases de lo que significa el concepto Nakama “lo que queremos es perfeccionar la materia prima y que sea óptima para conseguir esta comida de fusión”. Y, desde luego, lo consiguen.

Elvis roll
Elvis roll.

En la carta de este local, predominan los platos tradicionales japoneses como los sushis, los nigiris, los gumkan…, además de ensaladas, fideos, carnes y pollo, todo al estilo del país del Sol Naciente. Pero, donde radica la originalidad de Nakama es en ese toque caribeño y también, mediterráneo, que le aportan a la introducción de ciertos ingredientes así como a la preparación de los productos. La fusión con matices latinoamericanos se ve en los complementos que se añaden como la guayaba en los ceviches, la tempura de banana en los postres, el Caribe roll recubierto de plátano o la lima en los nigiris de salmón, que, además, están braseados, haciendo de esta elaboración algo diferente ya que el producto no se presenta en frío como ocurre en la cocina tradicional japonesa. Estos nigiris resultan, seguramente gracias a esta innovación, muy sabrosos. Los gumkan de hamachi (pez limón) con masago negro (huevas de un pez llamado capelán) o los gumkan de toro son algunas de las delicias más “japo” que podemos degustar en Nakama.

Nigiri de salmón
Nigiris de salmón braseados con lima.

Y, a medida que probamos cosas de la carta, nos llama la atención, como bien nos decía Roberto, la extraordinaria calidad de la materia prima. No olvidemos que se trata de una cocina donde, a parte de los matices del braseado, imperan los sushis, que se comen en crudo y ello demanda una calidad óptima del producto. La originalidad del planteamiento de este local, nos sigue viniendo de la cocina-por cierto, a la vista, algo que siempre nos reconforta por su transparencia- porque, aquí, podemos comer nigiris de carne, en concreto de ternera wagyu, lo que tampoco es tan habitual en la tradición japonesa. Los nigiris de waguy vienen acompañados de una mayonesa trufada, toque mediterráneo, donde los haya, que dan como resultado un plato delicioso.

Los entrantes de la carta contienen algunas de las mejores propuestas de la carta, por lo que recomendamos no saltárselos, antes de entrar a fondo en el mundo de los sushis. Además del bombón de salmón, riquísimo en su crujiente perfecto, está el ceviche de pez espada, en su justa medida de aderezo, y sobre todo, la tempura de langostino “tigre negro” con kimuchi, picante rojo japonés, mayonesa y hebras de pimentón. Desde luego, no se puede ir a Nakama y no pedir este último plato. Te transporta y te engancha con su picante perfectamente dosificado.

Gumkan toro
Gumkan de toro.

Entre las novedades del restaurante, habrá, nuevas incorporaciones de platos en la carta. Algunos, muy de fusión y con una elaboración culinaria de receta cocinada con esmero y solera. Destacan un exquisito salmón a la plancha con mantequilla de cítricos, sobre un lecho de puré de zanahorias que hará las delicias del que lo pruebe. También, otra novedad es el solomillo de ternera, cebollitas encurtidas, sobre una camita de espinacas. Muy sabrosas las cebollitas y muy bien cocinada la carne en su justo punto. Estos platos certifican que Nakama no es solo un sitio para comer sushis, difícil de preparar, por otro lado, si se quieren hacer bien, sino donde se pueden comer platos elaborados de muy buen nivel culinario.

salmón plancha
Salmón a la plancha con mantequilla de cítricos y puré de zanahoria.

Nakama es un restaurante donde el viaje es continuo. Desde el dulzor de Venezuela o el Caribe, hasta la excelencia japonesa pasando por la influencia mediterránea de verduras y frutas. Todo ello, hecho con sumo cuidado, esmero, profesionalidad y cariño, como ya nos recuerda el nombre del local, Nakama, que significa amigo fraternal en japonés. Un lugar, como hemos dicho, donde comer bien, sentirse a gusto y disfrutar de las culturas del mundo a través de la gastronomía.

Dirección: c/ Sagasta, 23- 28004 Madrid.

Precio medio: 40 €. (menú a mediodía de 15 euros)

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Acerca de Carmen Pineda

Carmen Pineda
Inquieta, rigurosa, sensible y amante de la cultura (sobre todo el cine), el turismo, la gastronomía y los viajes. Me gusta comunicar y escribir sobre mis experiencias y sobre el mundo en general.