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El voluntariado y el turismo accesible
Se conoce como “pushers” a las personas que empujan la silla de ruedas / Pixabay

El voluntariado y el turismo accesible

¡Qué caro!, ¿Cómo, cobran por separado?, ¡Sorpresa, la silla de ruedas no estaba incluida! Estas solo son algunas expresiones que podemos enfrentar a diario. En el turismo accesible siempre se nos recuerda que los precios deben ser competitivos, que no se debe incrementar el costo del servicio. Estudiando las opciones que el mercado nos brinda, pudimos evaluar a algunas empresas que cobran un adicional por un servicio adaptados y a otras empresas que no lo cobran.

¿Pero, cómo hacemos para no incrementar los costos de nuestro servicio? No te preocupes, relájate y lee a continuación esta idea genial. 

En primer lugar, debemos tomar en cuenta que las ayudas técnicas, tales como rampas portátiles, lectores de pantalla, sillas de ruedas o sillas anfibias y una cantidad mayor de productos, deben de ser parte de tu inventario. Es decir, se sugiere que tu empresa invierta en estas ayudas técnicas. De esta manera, no tendrías que estar alquilando, ya que al final es el consumidor que paga por el servicio, incrementándose el costo del paquete o tour, lo cual desmotiva muchas veces a un potencial cliente a tomar la decisión de viajar. Ya sé lo que estarás pensando, “estas comenzando y no hay recursos para invertir”.  

Hay algunos recursos que no requieren inversión económica. Fíjate cómo nosotros le hemos dado vuelta al asunto: ¿Se te había ocurrido que se puedes crear alianzas con universidades? Pues sí, allí hay un semillero de estudiantes en formación que requieren realizar su práctica laboral algo que ahora suele suceder, que es pagar las horas de servicio social.

Antes de acercarte a la universidad deberás tener no solo un plan claro en como te van a apoyar los estudiantes – futuros voluntarios, también para poder crear la alianza y puedan computarles las horas del voluntariado a los estudiantes, tu emprendimiento debe estar legalmente constituido. Exactamente, si no estas legalizado, ni te acerques por que no podrás crear la alianza ya que no les podrán computar las horas. En otras palabras, ni bola te van a parar. ¡Ciao, hasta la vista!

Digamos que tú sí eres lo máximo y tienes tu empresa en orden – ¡ojo que los demás también son lo máximo en proceso! – Entonces, ¿Qué tipos de voluntarios puedes recibir de la universidad? Dependiendo de los servicios que ofrezcas en tu empresa, deberás crear una lista de necesidades.

En nuestro caso, requerimos de un intérprete de lengua de señas, cuidadores y “pushers” (les llamamos “pushers” a las personas que empujan la silla de ruedas). 

Ahora, te decimos cómo funciona:

  1. Busca una universidad que tenga carreras relacionadas a la salud.
  2. Realiza tu primer contacto para obtener una cita y exponer el programa de voluntarios. Una vez aprobado el programa por la universidad, deberás:
  3. Organiza una reunión informativa en la universidad y recoge los contactos de los interesados.
  4. Luego tendrás que organizar un taller de capacitación para cada uno: intérprete de lengua de señas, cuidadores y “pushers”, en donde les explicarás sobre el trato adecuado a turistas con discapacidad, uso de algunas sillas de ruedas y andadores. Los cuidadores deberán saber qué hacer; sin embargo, tú les marcas tus propias directrices.
  5. Estos voluntarios, a la vez tendrán que seguir los lineamientos de las políticas de tu empresa y de la universidad, a lo cual te sugiero que equipares los tuyos a los de la universidad.

Como estos voluntarios no tendrán una remuneración económica, es muy importante hacerlo saber a tu potencial cliente. Y sobre todo transmitir el mensaje de que están realizando su práctica profesional, así el turista ve que tu empresa es socialmente responsable. Y sobre todo, que estás apoyando a los futuros profesionales y a los intereses de los turistas. ¡Y quién sabe, que estos hasta les den tremenda propina!

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Acerca de Ana María de Lindsay

Ana María de Lindsay
Licenciada en Turismo por la Universidad Tecnológica de Honduras, posee una certificación en turismo accesible y una Maestría en Recursos Humanos. Sabe el lenguaje básico de señas panameñas. Trabajó muchos años en agencias de viajes internacionales que la llevaron a viajar por Europa, Estados Unidos, la región centroamericana y la Cuenca del Canal de Panamá. Además realiza diagnósticos de accesibilidad.