Entorno Turístico
Mujer viajera en el aeropuerto frustradaImagen hecha con inteligencia artificial.

Existe una frase que escucho seguido en el sector y que resume muy bien una realidad cotidiana: lo barato sale caro. No es un dicho vacío. Es una descripción bastante precisa de lo que les pasa a muchos viajeros que deciden organizar su viaje solos, convencidos de que van a ahorrar, y que terminan gastando más de lo que hubieran pagado contratando con una agencia.

No lo digo para desalentar la autonomía del viajero. Lo digo porque en más de veinte años de trabajo vi esta historia repetirse muchas veces, con distintos protagonistas pero siempre el mismo final.

El pasaje «barato» que nadie resuelve

Uno de los casos más frecuentes empieza así: el pasajero encuentra un vuelo a buen precio en una web y lo compra sin pensarlo dos veces. Hasta ahí, todo bien. El problema aparece cuando la aerolínea reprograma el vuelo, algo que ocurre con mucha más frecuencia de lo que la gente cree.

La compañía envía una notificación, a veces al correo equivocado, a veces en un idioma que el pasajero no maneja. Y cuando quiere resolver la situación, descubre que la web donde compró no tiene atención al cliente real, o que el número de teléfono no responde, o que el chat tarda días en contestar.

Entonces llaman a la agencia. A nuestra agencia, aunque nunca hayan contratado con nosotros. Y la respuesta que tenemos que darles es la más difícil: nosotros no podemos gestionar un ticket que no emitimos. Tienen que resolverlo con quien se lo vendió. Y si ese canal no responde, el problema es de ellos.

Es una situación incómoda para todos. Pero es la consecuencia directa de haber elegido una plataforma por precio sin considerar qué pasa cuando algo sale mal.

Viajar sin seguro: una apuesta que no siempre sale bien

Otro caso clásico, y quizás el más delicado, es el del viajero que sale al exterior sin seguro de viaje. Muchos lo consideran un gasto innecesario, algo optativo que pueden saltear para reducir el costo total del viaje. Hasta que se enferman en destino.

He recibido llamadas desde el exterior de pasajeros que necesitaban atención médica y no sabían cómo proceder porque no tenían cobertura. En algunos países, sin seguro, directamente no te atienden. En otros, te atienden, pero después te llega una factura que puede ser devastadora. Y lo más paradójico: hay quienes llaman desde el destino queriendo contratar el seguro en ese momento. Pero el seguro de viaje se contrata antes de salir del país. Una vez que ya estás viajando, no hay cobertura posible.

El costo de un buen seguro de viaje es mínimo comparado con lo que puede costar una internación, una evacuación médica o incluso un regreso anticipado al país. Es una de las primeras cosas que un agente profesional recomienda, y una de las primeras que el viajero que compra solo suele omitir.

El paquete que «incluía todo»… hasta que llegaron

El tercer caso es quizás el más frustrante, porque muchas veces ocurre incluso cuando el pasajero sí contrató con una agencia, pero no prestó atención a los detalles.

Llegan al destino convencidos de que su paquete incluye entradas a parques, excursiones o comidas. Y descubren que no. Que eso se les aclaró en el momento de la contratación, que está especificado en el voucher, pero que en el entusiasmo de planificar el viaje no lo registraron.

También pasa con los servicios receptivos: el pasajero contrató una excursión, pero creyó que incluía traslados, o contrató traslados, pero pensó que incluían otro servicio. La cadena de malentendidos puede ser larga, y en destino todo se complica el doble porque no estás en tu ciudad y los tiempos son otros.

Por eso el trabajo del agente no es solo armar y cotizar. Es también explicar, confirmar y volver a explicar qué incluye y qué no incluye cada servicio. Y aun así, a veces el pasajero llega al destino con expectativas distintas a lo que contrató.

El verdadero costo de viajar solo

Cuando un pasajero decide organizar su viaje sin una agencia, no está pagando menos. Está transfiriendo el riesgo a sus propios hombros. Si todo sale bien, ahorra algo de dinero y queda satisfecho. Pero si algo sale mal, no tiene a nadie que lo respalde, lo oriente o gestione una solución.

Un agente de viajes no es un costo adicional. Es una inversión en tranquilidad, respaldo y experiencia. Alguien que conoce los detalles, anticipa los problemas y sabe cómo resolverlos cuando aparecen.

Porque en un viaje, como en la vida, lo importante no es solo llegar. Es llegar bien.

Por Gisele Tschopp

🇦🇷 Licenciada en Turismo con más de 20 años de experiencia en agencias de viajes. Capacitadora del sector a nivel nacional. Apasionada por la profesionalización del turismo y convencida de que el valor del agente de viajes es insustituible.

Deja tu comentario para este artículo

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Facebook2.05k
Twitter203
Instagram649
Tiktok234