galletas de copos de avenaGalletas de copos de avena.

Esta Semana Santa va a ser diferente. Está siendo diferente. Sin procesiones, ni pasos, ni cofradías, ni saetas. Pero no queremos privarnos de esos pequeños placeres culinarios vinculados a las tradiciones de esta época del año, como son las torrijas. Esas delicias hechas, básicamente, a base de pan duro, leche aromatizada con canela o anís previamente a ser rebozada en huevo y fritas en una sartén con abundante aceite de oliva. Tradiciones que no están reñidas con la innovación como la apuesta de los super-golosos que proponen añadir leche condensada o los amantes de los cereales de avena que hoy, nos sugieren usarlos para darles un toque “crunchy”.

Kolln, marca alemana de avena, nos pasa la receta :

Ingredientes

  • 1 barra de pan de torrijas o pan del día anterior
  • 1 litro y medio de leche entera
  • 1 rama de canela
  • 2 huevos
  • 300 gr de azúcar
  • Sirope de ágave
  • Aceite para freír
  • Crujientes de avena chocolate Kölln
  • Crujientes de avena Kölln

Preparación

  • 1. Pon la leche en un recipiente apto para el microondas y disuelve en ella el azúcar. Añade la rama de canela y caliente a máxima potencia al microondas durante un par de minutos.
  • 2. Coloca las rebanadas de pan en una bandeja o fuente y ve empapándolas con la leche. A continuación, úntalas en los huevos (previamente batidos).
  • 3. Pon abundante aceite para freír en una sartén y fríe las torrijas en aceite muy caliente asegurándote de dorarlas bien por ambos lados.
  • 4. Rebózalas en azúcar al sacarlas de la sartén y refrigéralas.
  • 5. Sírvelas fresquitas con un chorrito de sirope de agave y crujientes de avena Kölln de chocolate por encima.
torrijas
Torrijas.

“Comida de pájaros”, decía mi padre de la avena. Aunque, la verdad,  en casa nunca habíamos tenido ningún ave enjaulada y las que veíamos en libertad comían cosas bien diferentes. Supongo que con esa afirmación se refería, en realidad, al alpiste que, al parecer, ahora también consumen los humanos.Siempre anticipándose al futuro, mi padre que aún no había descubierto las variedades.

Aunque, años después, en la mesa de mis progenitores la avena sólo se come cuando les llevo alguna preparación que incluya ese ingrediente, han desechado ya el estribillo que inexorablemente vinculaba este alimento a los pájaros. Ahora, ante las galletas industriales, ellos prefieren las sencillas “cookies” elaboradas en un pis-pas sólo con 3 ingredientes: avena, plátano maduro y clara de huevo para ligarlas. De esa básica composición puede, incluso, eliminarse la clara antes y meter la amalgama resultante en el horno. En casa no duran mucho estas galletas y antes de llegar al tercer día hay que pensar en otra tanda, a ser posible, con otra mezcla: chocolate, frutos secos, frutos del bosque, pasta de dátil… Lo que dicte la imaginación que asume eso de que en variedad está el gusto.Aunque ni siquiera es necesario hacer nada porque variedades en tienda no faltan. De hecho hay tanta que lo difícil es decidirse. 

Koll copos
«He optado por probar algunas de sus muchas variedades»

Mi primera tentativa con la avena tampoco fué un éxito. Los copos eran ásperos, rígidos e insípidos. A base de nuevas oportunidades descubrí la existencia de hojuelas suaves con las que comencé a elaborar mis propias “tortitas”, y mi percepción cambió. Los descubrimientos seguían… y así llegué a lo que los más “chics” se empeñan en llamar “overnight”, que no es otra cosa que mantener varias horas hidratada la avena con algún líquido o yogurt para ir intercalando el resultante, que se comerá horas después, en un tarro con frutos secos, frutas trituradas o enteras, siropes, virutas de chocolate, miel… Los hay que incluso cuecen la avena con leche o agua y lo llaman “porridge” en lugar de gachas que viene siendo lo mismo. Vaya, que la avena ha conseguido situarse  “on the top of the wave”.

Lo que para los blogueros foodies es un descubrimiento y le atribuyen bondades “healthy” de todo tipo, es algo que se viene haciendo desde hace siglos en muchos lugares. Ahora, a diferencia, tenemos muchas variedades de avena y ya no me resulta difícil encontrar esos copos suaves que empezaba a echar en falta cuanto hice mi primera incursión. Me encantan estas las cosas sencillas… y me pirrio por el chocolate 

tiramisu
Tiramisu.
muesli
Muesli.

Mi locura por la avena es moderada y ni siquiera la uso para “engordar” salsas pero, me consta, que hay quien le añade cualquier cosa, incluyendo whisky. A lo más que he llegado es a elaborar hamburguesas de avena a la que he añadido lentejas, zanahoria,calabaza, brócoli, remolacha, espinacas, berenjena… No está mal, oiga. Nada mal, pero mejor que cada uno descubra “per se” las posibilidades. Yo estoy muy contenta al haber encontrado a Kölln, con diéresis sobre la “o”. 

Se le atribuyen muchas bondades… Y yo no lo niego, aunque delego en nutricionistas y médicos porque ese es su terreno. Al parecer, además de mejorar la digestión y ser saciante, combate el colesterol y ayuda al sistema nervioso (tendré que hacerme con un camión de avena). Hay quienes aseguran que es buen exfoliante o que funciona como champú. Yo, sigo prefiriendo la versión comestible. Y, de hecho, he encontrado la que me gusta que hasta me permite tomármela a tragos en versión smoothie.

Smoothie
Smoothie.
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Por Araceli Viqueira

🇪🇸 Despierta imaginaba visitas a lugares desconocidos hacia los que no sabía dirigir mis pasos. El tiempo, el mismo que a veces perdemos, y la curiosidad innata han sido mis aliados. Por fortuna, combinar trabajo y placer hace más fácil mantener la misma ilusión que hace décadas.

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