Entorno Turístico
Arturo Escobedo - Turismo sin filtros

¿Por qué no tienen paquetes turísticos para una sola persona en casi ninguna agencia? Expresó con voz irritada Noelia, una mujer de 48 años que desde hace más de una década dedica su tiempo libre a viajar por Argentina sin ninguna compañía más que la de ella misma. Su queja había pasado desapercibida entre los escritorios de aquella agencia de viajes en la que también me encontraba yo. 

De manera casi intuitiva, encontró en mí a la persona idónea para contar su historia, pues desde que se había quedado viuda y sin hijos de por medio, había decidido buscar en los viajes la paz y el consuelo que aseguraba, de otra manera, no podría hallar. Este singular encuentro me hizo reflexionar sobre la concepción actual de viajar solo. Y es que cada vez es más común; inclusive me atrevería a afirmar que, si prestamos atención, es uno de los ideales que más se romantizan a través de medios masivos como las redes sociales.

Statista, uno de los portales de datos estadísticos más relevantes del mundo, con datos provenientes de estadísticas gubernamentales y organizaciones del sector privado en industrias claves como el turismo, puntualiza números llamativos respecto a los nuevos viajeros solitarios. Por ejemplo, desde el 2023, el hashtag #solotravel en Instagram ha tenido más de 9.9 millones de publicaciones, dato no menor si consideramos que esta red social es la tercera más usada del mundo, solo por debajo de Facebook y YouTube. De igual manera, estima que por lo menos el 27% de turistas a nivel mundial ya ha viajado en solitario o está planeando hacerlo, además de que alrededor del 86% son mujeres.

Aunque las razones pueden variar, me parece que todo tiene un origen: La naturaleza de la actividad turística no reside en lo económico, sino en lo humano. El turismo, antes de cualquier cosa, es una actividad humana y, por consiguiente, se va adaptando a la forma de vida generalizada por medio de la globalización. Si miramos a nuestro alrededor, vamos a notar que, en medio de la era digital que nos toca vivir, en la que pareciera que estamos más conectados que nunca, paradójicamente estamos más solos que nunca. La soledad se ha transformado en una epidemia; de hecho, la Organización Mundial de la Salud en 2023 declaró a la soledad como una amenaza urgente para la salud pública.

Nos gusta vivir solos y, naturalmente, esa experiencia diaria se comienza a reflejar en los hábitos de consumo. Poco a poco, los servicios turísticos se irán modificando para atender una demanda que no dejará de crecer y que pone la experiencia personal en el centro, más allá de compartirla en una publicación que se esfuma después de un pantallazo.

No me parece ni mejor ni peor viajar solo, pero es interesante ver cómo el gusto por la soledad cada vez se impregna más en algo tan humano como el turismo.  

Por Arturo Escobedo

🇲🇽 Redactor y asesor editorial, estudiante de posgrado con beca CONAHCYT en la Universidad Nacional de Cuyo, Argentina. Licenciado en Turismo por la UAEMéx y Gestor Cultural por la Universidad del Claustro de Sor Juana, con proyectos realizados en México, Perú y Colombia.

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