Entorno Turístico
Agente de viajes como gestor de crisisImagen hecha con inteligencia artificial.

Hay una parte de nuestro trabajo que el pasajero casi nunca ve. No está en la vidriera, no aparece en las redes sociales y difícilmente se mencione en una reseña de Google. Sin embargo, es quizás la que mejor define lo que significa ser un agente de viajes profesional: la gestión de crisis.

En más de veinte años de trabajo en agencias, aprendí que en este oficio no existe el día sin sorpresas. Cada jornada puede traer una situación nueva, imprevista y urgente. Y la diferencia entre resolverla bien o mal muchas veces depende de quién está del otro lado del teléfono.

Cuando la pandemia dejó a todos sin respuestas

El caso más masivo que me tocó vivir fue durante la pandemia. De un día para el otro, se cancelaron vuelos en todo el mundo y miles de personas quedaron sin saber qué hacer. Lo llamativo fue que muchas de esas personas nunca habían contratado con ninguna agencia: habían comprado sus pasajes solos, por internet, convencidas de que era más simple.

Y sí, comprar fue simple. El problema vino después.

Empezaron a llamar a las agencias buscando ayuda, orientación, alguien que los escuchara y les dijera qué hacer. Nosotros atendimos, orientamos y gestionamos, incluso para pasajeros que nunca habían sido nuestros clientes.

Porque en una crisis, el agente de viajes no pregunta si te atendió él o no. Ayuda.

Ese momento dejó una lección muy clara: contratar con una agencia no es un gasto extra, es tener a alguien de tu lado cuando todo sale mal.

Vuelos, conexiones y el caos de los aeropuertos

Las crisis aéreas son las más frecuentes y las más estresantes. Reprogramaciones que la compañía nunca notificó al pasajero, vuelos cancelados en el aeropuerto, conexiones perdidas por demoras, pasajeros que llegan a un aeropuerto distinto al previsto.

Me ha pasado de ir a buscar un pasajero a un vuelo y no encontrarlo, porque la agencia de origen nos había pasado mal el número de vuelo. El pasajero había llegado en otro vuelo, esperando que alguien lo fuera a buscar. Esas situaciones generan angustia, desconfianza y reclamos. Y sin embargo, se resuelven. Con calma, con comunicación y con experiencia.

También es frecuente el caso de vuelos internacionales que salen demorados y hacen perder la conexión doméstica, o al revés. Cuando las dos aerolíneas son distintas, ninguna se hace cargo de la otra. Y el pasajero queda en el medio, solo, en un aeropuerto extraño. Ahí es cuando tener el teléfono de tu agente vale oro.

Hoteles, vouchers y los detalles que importan

Otro escenario clásico: el pasajero llega al hotel y no aparece su reserva. Puede ser un error en el apellido del voucher, una reserva que no se confirmó correctamente o incluso un teléfono de contacto mal cargado que impidió cualquier comunicación previa.

He conocido casos donde el pasajero figura con su apellido en un servicio y con el apellido de su pareja en otro. Cuando van a buscarlos para una excursión, no los encuentran. Son detalles que parecen menores, pero que en destino generan una experiencia horrible.

Por eso el trabajo del agente no termina cuando el pasajero embarca. Un buen seguimiento antes y durante el viaje puede evitar que esos detalles se conviertan en problemas reales.

Documentación, salud y todo lo demás

Pasajeros que llegan al aeropuerto con el documento vencido. Otros que creyeron saber qué documentación necesitaban y llegaron con la incorrecta. Situaciones de salud en destino: una descompostura, una caída, una alergia. Avisos de último momento de que no van a tomar un servicio porque están mal.

Cada una de estas situaciones requiere una respuesta rápida, clara y profesional. No hay manual que las cubra todas. Lo que hay es experiencia, capacitación y la disposición de saber hacer de todo.

La actitud lo es todo

En mi caso, siempre fui de la idea de aprender de todo y saber responder en cualquier situación. Hubo días en que trabajé sola y tuve que resolver cosas que técnicamente correspondían a otra área. Pero el pasajero no sabe ni le importa de qué área sos. Necesita una respuesta. Y dársela es tu responsabilidad como profesional.

Eso también es lo que separa a un buen agente de uno mediocre: no el conocimiento de los destinos, sino la capacidad de mantener la cabeza fría cuando todo se complica.

La gestión de crisis no aparece en ningún folleto. Pero es, sin dudas, una de las habilidades más valiosas que puede tener un agente de viajes. Y la que más fideliza clientes para toda la vida.

Por Gisele Tschopp

🇦🇷 Licenciada en Turismo con más de 20 años de experiencia en agencias de viajes. Capacitadora del sector a nivel nacional. Apasionada por la profesionalización del turismo y convencida de que el valor del agente de viajes es insustituible.

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