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Wixarikas Huicholes
Maracame Jose Ramirez, Wixarika. Créditos: IG/mexicomagicoblog

Wixarikas y el hikuri. La historia de una etnia y su cosmogonía con el peyote

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“Hay quienes tenemos alguna enfermedad física, del alma o del corazón o simplemente no hemos podido encontrar nuestra vida. En este desierto viviente y mágico, confín del mundo, el Venado Azul se nos revelará para encontrar nuestra vida, él nos enseñará, él será nuestra medicina.”
-Pablo Carrillo.

Los wixarikas (conocidos como huicholes) son un grupo social que habita en la Sierra Madre Occidental, abarcado principalmente los estados de Nayarit, Jalisco, Durango y Zacatecas. Un pueblo que al paso de los años ha sido reconocido por su arte con chaquira y sus múltiples e irrepetibles creaciones que reflejan su propia cosmovisión y su cercanía ancestral con el hikuri (reconocido como peyote) planta sagrada que les permite ver a sus dioses e interpretar sueños que después serán plasmados en artesanías.

Llamado Kauyumari y siendo la principal deidad de los wixarikas, el venado que es representado como el creador del maíz, es relacionado con el sustento y prosperidad de las tierras de sus creyentes. Un animal sublime que algunas veces juega a ser cazador, otras presa; pero, sobretodo una criatura mística que introdujo el hikuri a un pueblo que sufrió hambruna durante mucho tiempo.

Cuenta la leyenda que hace algunos años, el pueblo de los wixarikas sufría por falta de alimento y agua; trayendo consigo enfermedades y malestares para sus habitantes. Los ancianos, preocupados por la situación que aquejaba a sus hermanos decidieron mandar a cuatro jóvenes en busca de una tierra que pudiera ofrecerles los alimentos necesarios para su existencia.

Estos cuatro jóvenes representaban los cuatro elementos (agua, tierra, fuego y aire) y por ello fueron enviados, pues entre ellos se guiarían y protegerían, encontrando así, la tierra que calmaría la angustia de su comunidad.

Un día, después de mucho caminar y buscar se encontraron cara a cara con un venado color azul, con grandes cuernos y mirada retadora; los jóvenes sin pensarlo comenzaron la persecución, pero no pudieron alcanzarlo. Así comenzaron su peregrinación en busca del venado.

Pasaron días, noches y semanas caminando de tierra en tierra, encontrando al venado y perdiéndolo de nuevo; hasta que un día, llegaron a Wirikuta, un lugar ubicado en el desierto de San Luis Potosí, que actualmente es el camino sagrado de este pueblo místico. El venado apareció a lo lejos y; sin dudarlo, el más joven de los cuatro soltó una flecha, pero esta siguió su línea sin impactarse en nada… el animal se esfumó sin dejar rastro alguno.

Los jóvenes corrieron sorprendidos ante el suceso hasta donde originariamente estaba el venado, pero al llegar se sorprendieron al ver que cada una de las huellas que había dejado la criatura se habían convertido en una extraña cactácea de tonos azulados y verdosos, algunas con flores peculiares y de un aspecto hermoso.

Sin pensarlo los jóvenes tomaron todas las plantas que les fueron posibles y regresaron a su pueblo natal para brindar a todos los integrantes de la comunidad un poco del alimento que habían recolectado.

Poco después de haber ingerido esta planta sagrada comenzaron a curarse, saciaron su hambre y sed, comenzaron a presenciar al espíritu del venado y con ello su misión en la vida.

Desde entonces el hukuri o peyote es venerado por la cultura wixarika y cada año hacen una peregrinación desde la sierra huichola hasta Wirikuta; manteniendo viva la leyenda, agradeciendo a sus dioses los regalos de vida que les otorgan y pidiendo porque no les falte alimento, agua ni hukiri.

Sin lugar a duda esta planta ancestral representa la identidad de un pueblo que es reconocido por su arte que es plasmada a través de alucinaciones y experiencias místicas generadas por el peyote y por su generosidad con la Madre Tierra, pues para ellos el mundo es una gran casa que debe ser respetada y valorada.

Un pueblo que nació del mar y nos llena de una cosmovisión sin igual.

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Acerca de Yareth Figueroa Dabián

Yareth Figueroa Dabián
Orgullosamente mexicana. Egresé en el año 2017 de la Escuela Superior de Turismo del Instituto Politécnico Nacional. He trabajado como profesora de Inglés y en Agencia de Viajes. Mis principales pasiones son la lectura y la pintura; en general el arte en sus distintas expresiones. "El tiempo que se disfruta es el tiempo verdaderamente vivido."