turismo y música

¿Viajamos para escuchar música o escuchamos música para viajar?

Viajes inesperados en la música, tours sobre música, descubrir a través del sentido auditivo nuevos sonidos, identificar música originaria/proveniente de algún lugar. Conocer qué tan arraigada está la gente a su cultura, particularmente a su música, y cómo es que desarrollan su identidad a partir de eso, si acaso forma parte del producto que el destino oferta; así como también puede ser un atractivo turístico tangible como museos dedicados a la música o casas de grandes artistas.

Cabe destacar que este tipo de turismo se remonta a los miembros de algunas elites europeas que solían viajar para asistir a presentaciones de opera y música clásica, fue hasta 1970 cuando algunos géneros musicales emergían que la gente empezó a viajar para asistir a grandes festivales y/o conciertos.

Existe una gran oferta que motiva a los turistas a viajar a un destino en particular, dentro de los cuales se destacan las siguientes ofertas:

  • Lugares asociados con las letras de las canciones.
  • Lugares de nacimiento o de muerte y/o entierro de intérpretes famosos.
  • Lugares de producción de música.
  • Lugares de interpretación.
  • Lugares de acompañamiento.
  • Museos de música o dedicados a intérpretes.
  • Música como parte de la promoción de los destinos.
  • Música como parte del turismo masivo.
  • Parques temáticos.
  • Interpretaciones indígenas.1

El turismo musical ha cobrado fuerza en los últimos años, es por eso que se han impulsado algunos eventos de carácter investigativo tales como: El I Congreso Internacional de Turismo Musical; Festivales realizado en Extremadura España; y La Convención de Turismo Musical en Liverpool, en donde se analiza el impacto económico-social de este tipo de turismo a través de diversas conferencias.

Banda musical ensayando
Banda musical ensayando// Imagen: Brismar García

Ya sea por conocer la cultura de un lugar a través de su música o bien para compartir experiencias nuevas con amigos y/o los artistas favoritos del momento, lo importante es trasladarse y escuchar en vivo lo que nos mueve.

Nombres como Glastonbury, Tomorrowland, Coachella o Los Festivales de Jazz en Francia, se tornan conocidos e inquietantes al ser eventos masivos donde convergen respetuosamente todas las ideologías e instrumentos musicales, ahí lo importante es vivir experiencias llenas de energía, desconectándonos del mundo real por lo menos mientras dura el espectáculo.

En México también existen diversos festivales que a través de los años han cobrado fuerza e interés de carácter internacional, tal es el caso del Festival Internacional Cervantino que este 2018 cumplirá ya su edición número 46 con sede en Guanajuato, en donde como bien se sabe convergen diversas bellas artes, además de reactivar la economía del destino mostrando cupo lleno en los establecimientos turísticos.

Así como dicho festival, existen muchos otros dignos de ser mencionados tales como el Vive Latino en la CDMX, Cumbre Tajín en Veracruz o La Guelaguetza en Oaxaca, los cuales buscan formar identidad a través de las tradiciones culturales, claro que su gestión es otro asunto a debatir.

Si bien es cierto que no es lo mismo viajar a un festival de rock en una gran ciudad, que viajar a una pequeña comunidad donde se realiza un espectáculo etnomusical. Sin embargo, ambos tienen en común una principal motivación: la música.

La música une a las personas, por lo que es de suma importancia respetar este tipo de turismo y todo lo que esto conlleva, desde el respeto a una cultura autóctona hasta ser responsables y no contaminar el destino visitado, para así no dejar un impacto negativo y perjudicial a la ciudadanía y a su entorno quienes han compartido su identidad con nosotros a través de su música.
Bibliografía

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Por Brismar García

Estudiante de Posgrado en Turismo, amante de la investigación. Los viajes con propósito me apasionan.

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