En el desierto de Merzouga(Paula Trujillo) En el desierto de Merzouga.

Este no es un post sobre los mejores destinos en Marruecos, te voy a contar mi propia experiencia camino al desierto de Merzouga y cómo un bereber me partió el corazón.

Capítulo 1. Marrakech: La Medina (ciudad vieja)

Aquí comienza mi aventura, en una ciudad de bullicio 24/7, de minarete en minarete esquivando motoristas kamikazes y jugando al regateo en el Zoco. No te voy a engañar, algún susto cayó con el adhan. Té de menta por aquí, tajine por allá y al riad a dormir.

En la tranquilidad de la habitación, se apagan los estímulos y me da por fin tiempo a pensar en cuánta autenticidad reside en esta ciudad. Pocos son los destinos en los que te sientas como lo que verdaderamente eres, un extranjero.

La globalización ha moldeado la identidad de muchas ciudades hasta el punto de hacer desaparecer su propia esencia, aquello que les da alma, la “chispa” que a mí personalmente me atrapa.

Capítulo 2. Marrakech: La Ville Nouvelle (ciudad nueva)

Pero esto qué es, ¿un McDonald ‘s? Hay semáforos en las calles y en Zara no puedo regatear. Venden alcohol en los bares y las chicas visten como yo, ya no soy una extraña en la Ciudad Roja.

Parece que la globalización no deja exenta a esta ciudad de contrastes. Me informo un poco más sobre La Ville Nouvelle y sus inicios. Fueron los franceses en los años 30 los que construyeron esta zona de la ciudad de grandes avenidas, manteniendo el color rojo adobe de la parte antigua y respetando la altura de los edificios, siempre sin superar la de los minaretes de las mezquitas.

Capítulo 3. Atravesando el Atlas

Espectacular paisaje del Alto Atlas cubierto de nieve, baja la temperatura y la manga corta deja de ser un placer de febrero. Anorak en mano y asombrada por la belleza del paisaje me vuelve a invadir la identidad de extranjera por el mundo. Esta vez con menos estímulos, rodeada únicamente de naturaleza y población local. Ahora sí, todos miran, soy un cartel que dice “hola, no soy de aquí” o así me hacen sentir bajo su atenta mirada.

Atravesando el Alto Atlas
(Paula Trujillo) Atravesando el Alto Atlas.

La vulnerabilidad me define en este escenario, desconozco qué es lo que opinan de mi presencia allí, ante todo quiero respetar su espacio y comienzo a sentir que un grupo de quince personas* no es lo más apropiado para pasear por estos aislados pueblos menos acostumbrados a la afluencia turística.

En este momento me pregunto si es realmente turismo responsable que un número de personas tan elevado invada su hogar sin ningún tipo de beneficio más que el de admirar la belleza del paisaje, ¿se sentirán contemplados como si de un zoológico humano se tratase?

  • Para llegar al desierto contraté un tour guiado por una persona local. En el tour éramos quince personas de diferentes nacionalidades con pintas de turista, podrás imaginar que no encajábamos del todo por aquellos lares. Es cierto que en algunas de las paradas que realizamos, había comercios y mercadillos de artesanía, por lo que nuestro paso era bienvenido por la población local que lo hacía ver con su amistoso gesto. Para participar en el desarrollo local, siempre que sea posible y tenga ocasión me gusta contribuir comprando algún producto artesano.

Capítulo 4. Llegamos al Desierto

Un grupo de dromedarios nos espera tumbado sobre la arena para iniciar el trayecto hacia la duna que nos acogería en la puesta de sol. No parecían muy contentos, los guías nos cuentan que desde que nacen son domados para llevar y traer gente. Uno de ellos, algo más pequeño, no deja de emitir un estridente ruido similar a un grito. El guía, cuestionado por nuestros alarmantes rostros nos explica que es el dromedario más joven y le están entrenando para su misión de vida, «grita porque tiene miedo a los seres humanos»- apunta-.

Tras una fabulosa puesta de sol nos dirigimos al campamento donde nos esperaba una auténtica bienvenida bereber* bajo el manto más numeroso de estrellas que jamás haya contemplado. Y aquí llega la parte en la que me rompen el corazón.

  • Los bereberes son una etnia milenaria nómada del norte de África que han transmitido su lengua y costumbres de generación en generación. Prefieren utilizar el término imazighen que significa “hombres libres” para denominarse, pues la palabra bereber proviene de bárbaro, impuesta a su pueblo por los romanos. Es una etnia muy orgullosa de su pertenencia con historias que no dejan indiferente a nadie.
Campamento en el desierto de Merzouga
Campamento en el desierto de Merzouga / Paula Trujillo

Capítulo 5. Corazón «partío» por un bereber

Durante nuestra aventura por el desierto conocimos a Hussein, un atractivo bereber que nos estuvo encandilando con historias sobre sus ancestros y cómo el pueblo bereber había conseguido sobrevivir desde la época preislámica. Verdaderamente era un hombre libre orgulloso de sus raíces. Antes de entrar al campamento para deleitarnos con su danza y cánticos tradicionales nos mostró unas artesanías que había elaborado su familia y claro, nadie se opuso a llevarse un recuerdo de este hombre encantador.

Tras una magnífica velada rodeados de tambores y carcajadas, uno de los integrantes del grupo bereber nos mostró su descontento al saber que Hussein nos había hecho creer que era bereber, pues según nos informó, Hussein había nacido en el pueblo de Merzouga y todos sus antepasados eran originarios de allí.

Para este auténtico bereber la mentira de Hussein fue como un puñal ardiente en su orgullo y para mí que había pasado toda la tarde fantaseando con sus historias fue un detonante al corazón.

Fin

Seguramente no es la mejor historia que te hayan contado, pero de esta anecdótica experiencia podemos reflexionar sobre algunas cuestiones de un país cuyo mayor atractivo turístico es la tradición y autenticidad.

Si eliges Marruecos como destino y estás pensando en hacer una ruta, probablemente te decidas por contratar los servicios de un tour. Existen multitud de circuitos y empresas con planes establecidos o personalizados que se adaptarán a tus preferencias. Ahora bien, en este caso y con el fin de vivir un turismo responsable, sostenible y de calidad, habrá algunos aspectos importantes a considerar antes de hacer oficial tu elección.

1. Investiga sobre la empresa que vas a contratar

Es importante conocer la razón de ser de todas las empresas en las que participamos como consumidores. Es preferible elegir una entidad local para contribuir al desarrollo en el destino y a ser posible que promueva valores positivos hacia un turismo de calidad. Un ejemplo perfecto es la agencia local Janka Tours una buena alternativa para tu viaje a Marruecos.

2. Si te lo puedes permitir, contrata un tour privado

De esta forma, cuando visites ciertos lugares no sentirás que estás practicando un tipo de turismo invasivo. Tu presencia pasará más desapercibida y la relación con la población local será de mayor respeto.

3. Asume que la teatralización será inevitable

Un país en el que la cultura y tradición es referente turístico, probablemente simule en más de una ocasión tales costumbres para tu disfrute. En cualquier caso, esta teatralización de la cultura será bien recibida siempre que su actividad no contribuya a perjudicar los verdaderos valores de la comunidad. Sin embargo, esto nos da que pensar si un modelo turístico como el que propone Marruecos puede mermar el significado de la tradición en las generaciones futuras.

Marruecos ha experimentado un progresivo crecimiento del turismo en los últimos años que ha puesto en cabeza al sector como uno de los principales impulsores del desarrollo económico en la nación. Ante esta certeza se multiplican las empresas que promocionan y hacen posible la implementación del turismo en el destino. Pero, ¿está este crecimiento controlado y regulado?

Maltrato animal por una fotografía exótica, tarifas de los servicios turísticos establecidas de forma aleatoria y profesionales del turismo poco cualificados construyen una imagen de un Marruecos precario ante un aumento imparable del turismo que aparentemente escapa de su control.

Como turistas responsables, el cambio está en nuestras manos, apostar por entidades que proyecten una actitud proactiva en favor de los derechos humanos, respetuosa con los animales y protectora del medio ambiente, será sin duda un aliciente para guiar a un destino de estas características hacia la regulación de la actividad turística y la imposición de las buenas prácticas como objetivo en su modelo de actividad.

Para acabar este post me gustaría hablarte de Amal, un restaurante en la zona nueva de Marrakech que volvió a reconstruirme el corazón tras conocer la causa por la que vive.

Amal nace por la iniciativa de ofrecer a las mujeres, en riesgo de exclusión social, un lugar en el que poder aprender y formarse entre fogones con el fin de labrarse un camino en el mercado laboral.

Las mujeres en Marruecos representan menos de un 30% de la fuerza laboral de la nación, lo que impide a muchas de ellas, completamente dependientes de los hombres, desarrollarse como mujeres libres y empoderadas.

Nora Fitzgerald, estadounidense criada en Marruecos quiso cambiar esta realidad y desde el 2013 da voz a estas mujeres en busca de una oportunidad para vivir mejor. En este lugar la comida es deliciosa, el trato exquisito y el espacio todo un paraíso. Si vais a Marrakech es una parada de obligado cumplimiento.

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Por Paula Trujillo San Martín

🇪🇸 Profesional del sector turístico y viajera consciente. Partidaria de un turismo de calidad, sostenible y responsable. En mis artículos abogo por el turismo como herramienta universal de cambio y progreso hacia el planeta y hacia uno mismo.

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