Isla BoracayIsla Boracay en Filipinas.

La Isla Boracay es considerablemente pequeña puesto que cuenta con tan solo 1,032 km de superficie, la cual es reconocida por sus fiestas sin límites de sol y playa, aguas cristalinas y arena blanca. Recibió alrededor de dos millones de turistas en el año de 2017 en su espacio reducido, por lo cual el gobierno de este país adoptó la medida de hacer un vetado a los turistas por seis meses con el fin de que hubiera una recuperación de la misma según fuente de (EL COMERCIO, 2018).

La Isla se encuentra ubicada en Filipinas; cabe destacar que este país posee una economía prospera misma que principalmente se basa en la exportación y el turismo. A continuación, se pretende analizar si el turismo en la isla debe ser desarrollado como un servicio o un modelo.

La Isla Filipina de Boracay al ser muy pequeña, posee una gran diversidad de atractivos turísticos que deben ser preservados para que puedan prevalecer en el tiempo. Sus aguas cristalinas, arena blanca y diversidad de culturas -la cual está conformanda por un grupo de 79 etnias indígenas que componen el pueblo filipino-, lo han hecho único ante la vista de empresarios y cadenas hoteleras que han buscado sacar un beneficio económico mediante la expansión de la industria turística, produciendo que las culturas propias del lugar vayan cambiando llegando incluso a un proceso de colonización.

Pero es ponderante que como eje principal de este cambio se busque un turismo responsable, tal como nos plantea Nash; en los años 70’s el turismo era percibido como un conjunto de actividades que tenían por objeto satisfacer necesidades de los turistas; retrocediendo un poco en el tiempo a mediados del siglo XX, el turismo era analizando como un modelo de desarrollo, puesto que involucraba factores económicos, sociales, políticos, ambientales y sociológicos según nos muestra  (Dachary,2015) en su artículo “El Turismo: Un Modelo de Desarrollo”, por lo cual partiendo desde este punto, el turismo como modelo serviría como una solución descolonizadora no sólo de culturas sino de espacios como tal y para el desarrollo armonioso de residentes y empresarios dueños de las infraestructuras.

Con la expansión de la industria hotelera se producen tanto impactos positivos como negativos. Centrándonos en el tema de análisis y tratando de entender el proceso de veda que se dio en la Isla Boracay se puede asumir que por parte del gobierno se entendió este impacto negativo.

Hay que recalcar que al turismo anteriormente no se le veía los impactos negativos y desigualdades que estaba causando sino es hasta que (Jurda,1990) en su libro “España en venta” analiza a fondo los impactos negativos del turismo y los turistas.

La sobrecarga que soportó la Isla filipina seguramente trajo consecuencias negativas, por lo cual fue tomada la medida de veda, pues la capacidad de carga de un lugar tan pequeño no puede soportar con una excesiva cantidad de turistas, más aún cuando todo negocio apunta a una sustentabilidad, es decir que perdure en el tiempo.

El país de filipinas tiene una economía basada en el turismo, tal es así que para el año de 2016 se estimó: “el turismo se encuentra en constante crecimiento, y se estima que para 2016 generará más de 7.4 millones de empleos, 18.8 % de la fuerza de trabajo, y aportará entre 8 y 9 % del PIB nacional” (Justin Calderón, 2013). Por lo cual para un futuro largo plazo, se debe dar la importancia del caso como lo han hecho con esta iniciativa.

Si mantenemos al turismo como un servicio en la Isla se lo va a limitar a que no sea más que eso: ofrecer un producto y vender el producto ofertado; ahora, si lo tomamos como un “turismo moderno” (Dachary,2015), que es algo dinámico que está expandiéndose y que tiene como función la creación de mecanismos de conocimiento, integración, generación de riqueza y responsabilidad con el entorno, se le estará dando la importancia y delimitando cuáles son los deberes u objetivos que este tienen que cumplir para que haya un verdadero desarrollo en armonía entre la industria turística, medio ambiente y comunidades.

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Por Jacobo Alejandro Guerra

Estudiante de Turismo Ecológico de la Universidad Central del Ecuador, motivador y motivado por la vida, desarrollador de políticas públicas, gerente de Strategik EC consultora, Dios es mi guía, neetworker, diversos cursos y diplomados en el ámbito de las ciencias de la vida. Mi frase: "Cambiando vidas"

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