Como en muchos otros rubros de las actividades sociales y económicas en la historia, el turismo y más específicamente la industria hotelera de México está pasando por un momento increíble. En su tiempo fue la explosión turística de los años 60s, posteriormente la creación de los Centros Integralmente Planeados, hoy la inversión hotelera está viviendo una nueva época dorada.

Entró el nuevo milenio y el crecimiento de hoteles en los principales destinos del país ha sido cada vez más notable. Es un sector que no se detiene. A pesar de la debilidad en la economía de varias economías del orbe, el turismo en México se ha posicionado como el principal medio de captación de divisas o por lo menos eso es lo que los medios oficiales enaltecen.

Nuestro país se perfila para ser una de las potencias turísticas a nivel internacional. Y uno de los mercados a los que se está enfocando es al turismo de lujo. Se busca  impactar principalmente a los extranjeros, con un México moderno y elegante, con aires de autenticidad. Se pretende vender experiencias inigualables. La pregunta es, ¿Será posible combinar la elegancia y la modernidad con lo auténtico?  Cuestión que dejamos para su reflexión.

Es importante mencionar que México supera a países como Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Reino Unido, Sudá­frica, Argentina, India, Chile y China entre las preferidas de los turistas con mayor poder adquisitivo.

Se habla que con la diversidad de productos, destinos, cultura y su gastronomía, México ha logrado consolidarse dentro de los 10 destinos más visitados a nivel mundial. Pese a esto, está muy lejos de tener una oferta turística diversificada real. Para que engañarnos, a pesar de los esfuerzos de la iniciativa pública, México sigue siendo un destino de sol y playa, un turismo de masas beneficiado por el bello litoral que rodea nuestra nación. Situación que no está mal aceptar. Sin embargo, cabe preguntarse  ¿sí se acabaran nuestras playas?

Es extraño que en su momento el petróleo fue la principal fuente económica, casualmente con la nueva Reforma Energética esto se ha esfumado, claro, la supuesta crisis económica y la sobreoferta del crudo ha repercutido indudablemente. Pero quien asegura que en un futuro el Turismo no sufra su propia reforma. No está demás decirlo, la inversión en el turismo proviene de manos extranjeras, por lo tanto, mientras el entorno económico lo facilite, la inversión en la industria turística en México se verá beneficiada, tal como ha ocurrido en los últimos años. Por el momento esta actividad sigue siendo una apuesta rentable a largo plazo.

En los próximos tres años, la iniciativa privada invertirá cerca de 9,000 millones de dólares en la industria turística, principalmente el sector hotelero.

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Por Noé Cruz Olmos

Licenciatura en Turismo. Estudiar y pensar al turismo para la aprehensión del conocimiento y consolidación epistemológica.

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