Hacer turismo

El factor humano es el elemento más importante para lograr que el turismo se desarrolle de manera responsable, congruente y plena.

El turismo se ha tornado en un tema de gran relevancia para las naciones del mundo, puesto que al momento de realizar un viaje, la comunidad receptora se ve altamente beneficiada en aspectos económicos, culturales y sociales; sin embargo, la acción de viajar no es considerado el único elemento que emite el título de “hacer turismo”, por el contrario, vivir, transmitir, valorar, entre otros, lo son.

El ser humano tiene la libertad de decidir cómo hacer turismo y cómo efectuar parte de sus actividades turísticas, pues no es un sector que conlleve reglas, ya que mantiene una estructura subjetiva.

La actividad turística, expresión de multiculturalidad entre el destino y el hombre, también recae en temas como el conocimiento del lugar en el que se radica, es decir, conocer el entorno geográfico, las raíces y expresiones culturales, religiosas y ambientales que distinguen a este destino de entre otros, entender qué lo hace único en el mundo.

Hacer turismo es darle valor y transmitir lo que cada sitio posee para ofrecer al mundo. Se trata de conocer sus etnias y comunidades locales, saber que son parte de esta, en ocasiones mal-llamada “industria”. Es generar un sentido de pertenencia y conocer los atributos del destino, aquellos que se manifiestan para darle potencial turístico.

Antes de viajar por el mundo se necesita dominar el destino en el que se radica, para así, rescatar lo más valioso en cuánto a oferta turística, sabiendo cómo proteger dicho patrimonio y cómo exportar o vender éstos, no de una forma comercial, sino como el máximo acervo de cualquier destino, transmitiendo la cultura en forma de educación y el turismo en forma de un desarrollo responsable, social y sustentable.

Hacer turismo es disfrutar del lugar en el que cada ser humano se encuentra, disfrutar del paisaje, de los aromas de la flora y fauna, sentir la presencia viva de cada destino, transmitir una valía turística, regional y propia; es valorar lo que cada ancestro ha realizado por vestir su tierra, su historia propia, pero principalmente el trabajo de nuestros antepasados que hoy en día queda en nuestras manos para convertirlos en riqueza de la nación.

Viajar por el mundo es sin duda un elemento que abre oportunidades de cambio y que homogeniza culturas, eliminando barreras que se han generado por la falta de educación cultural, unificando lenguas, raíces, costumbres, tradiciones y sociedades en una forma única en el que aporta la mayor riqueza interpersonal, y que debe considerarse como el objetivo posterior al conocimiento del país en el que se radica.

Para tener otra visión del mundo y de la vida, debemos experimentar aquellas cosas que nos resulten inéditas y desconocidas, y esto solo se logrará gracias al Turismo, la llave del mundo.

Abrirse al mundo y entenderlo es creer en el turismo como un fenómeno con identidad, único, soñador y utópico, aquel que sólo el ser humano puede realizar.

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Por Daniela Cacho Guevara

Estudiante de Turismo Internacional, entusiasta, emprendedora, amante del mundo equino y del protocolo y etiqueta de todos los temas referentes a alimentos y bebidas, hotelería, gastronomía, vinos e innovación turística. Facilidad de palabra, gusto por la música y escribir.

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