Durante el marco del III Foro Iberoamericano de Turismo realizado en San Pedro Sula, Andres Ehrler, Ministro de Turismo de Honduras, nos compartió su hoja de ruta para el turismo del país, centrada en una premisa fundamental: el desarrollo turístico debe caminar de la mano con el sector privado y la protección del patrimonio natural y cultural.
A través de una serie de preguntas, el titular de turismo profundiza en los compromisos de su gestión, la importancia estratégica del mercado mexicano, el papel crucial de la tecnología para cerrar brechas de desigualdad y la visión de una industria multicultural donde los jóvenes son los protagonistas del cambio:
Hace pocos meses fue nombrado Ministro de Turismo de Honduras. ¿Cuáles son sus compromisos y cuáles son los retos que tiene su administración?
En primer lugar, un compromiso con el presidente de la República, quien me brindó la oportunidad de asumir esta responsabilidad. Este nombramiento es consecuencia del trabajo que realicé previamente al frente de la Cámara Nacional de Turismo, una experiencia que me mantiene estrechamente vinculado con el sector empresarial del país. Estoy convencido de que, si el desarrollo turístico no avanza de la mano del sector privado, simplemente no puede existir un crecimiento real para Honduras.
Mi segundo compromiso está enfocado en la protección de las áreas naturales, las zonas étnicas y la conservación de la biodiversidad y los ecosistemas. Considero que ahí se encuentra la verdadera joya turística de Honduras y que, si no la protegemos adecuadamente, corremos el riesgo de perderla.
Finalmente, entiendo que el gran reto será impulsar una verdadera transformación del turismo mediante un esfuerzo extraordinario. Por ello, integramos un equipo que trabaja de manera coordinada con el sector privado, las autoridades locales y las comunidades que han comprendido que el turismo puede convertirse en una auténtica vía de desarrollo para Honduras.
¿Por qué considera necesario que los hondureños recorran y redescubran Honduras?
Para lograr que más personas visiten Honduras, se necesitan muchos embajadores, y los mejores son los propios hondureños. Por eso es fundamental que la gente vuelva a conectar con su país y se enamore de él.
Muchas veces no conocemos realmente la riqueza que tenemos o no entendemos la importancia de una tribu tawahka, su historia, sus tradiciones y su forma de vida. Tampoco conocemos a profundidad la cultura garífuna y todo lo que representa para nuestra identidad.
A veces admiramos lo que existe en otros lugares sin darnos cuenta de que Honduras posee una enorme riqueza cultural y natural, simplemente porque aún no la hemos descubierto.
Creo que el sueño de muchas personas es recorrer el mundo y conectar con otras culturas. Pero ese viaje comienza conociendo lo que hay en nuestra propia ciudad y explorando poco a poco las distintas regiones del país. Solo así podemos desarrollar una verdadera cultura turística y hablar con orgullo de todo lo maravilloso que Honduras tiene para ofrecer.
¿Cuál es el diferenciador que tiene Honduras con respecto a otros destinos de Latinoamérica?
Honduras no busca productos masivos. Honduras busca productos auténticos.
Las culturas vivas son precisamente esa identidad única, y lo remarco muchísimo porque, dentro del mundo maya, no es lo mismo un maya de México que un maya chortí de la zona de Copán. Esa identidad, esa gastronomía y la forma en la que se acoge al extranjero y se le demuestra, con orgullo, lo que representa su cultura, es algo que nos caracteriza muchísimo.
Segundo, estamos situados en un lugar donde se encuentran algunas de las playas más hermosas y cálidas de toda Centroamérica. Además, está la presencia de la cultura garífuna, porque alguien puede tener una playa, pero tener una donde existe una cultura viva es completamente distinto.
Además, Honduras está en un territorio donde se concentra una gran parte de la biodiversidad del planeta. Un territorio que tiene la oportunidad de mostrar diferentes tipos de ecosistemas en menos de ocho horas; que puede enamorarte con el frío de La Esperanza, llevarte al calor de San Pedro Sula, al clima seco del sur del país o trasladarte a los bosques húmedos de la zona de Pico Bonito. Esto es importante comprenderlo porque los viajeros están buscando autenticidad.
También hay que hablar del turismo regenerativo. La guacamaya, nuestra ave nacional, hoy vuelve a volar libre a través del valle sagrado, y eso nos ha permitido entender que el turismo puede regenerar una especie y volverla a posicionar como un eje de atracción.
¿Qué representa para Honduras el turismo mexicano?
Los mexicanos y los hondureños se parecen y se quieren tanto porque se identifican en la forma de ser y en la cultura que comparten. Si bien es cierto que en México se puede disfrutar de un muy buen taco, en Honduras el visitante encontrará una baleada fabulosa que llena y te llena el corazón de saber que son productos que tienen realmente sabor.
Ahora, Aeroméxico integra rutas directas hacia San Pedro Sula y hacia la ciudad de Comayagua. Estas rutas han empezado a abrir la llegada de turistas mexicanos que en años pasados no teníamos y que no se había mantenido precisamente por la falta de oportunidades para mostrar el turismo que los mexicanos podían vivir en Honduras.
Además, lo más bonito es que compartimos la pasión por el fútbol, lo que permite que, en cualquier esquina donde queramos jugar, siempre habrá un catracho dispuesto a compartir una potra y un mexicano feliz de vivir esa experiencia.
Turísticamente hablando, ¿qué se hace bien en México que Honduras podría aprender o replicar?
Creo que la experiencia de México, tanto en lo que ha funcionado como en lo que no ha funcionado, representa uno de los mejores aprendizajes que se pueden trasladar. Por ejemplo, todo el proceso de creación de Acapulco y su posterior caída en algún momento da muchas luces sobre lo que se debe y no se debe hacer en el turismo masivo de sol y playa.
A la vez, México ha comprendido cómo hacer más fácil la gobernanza del turismo para que las personas puedan conectar en materia de inversión y en la generación de atracción turística.
También es importante entender cómo han podido manejar el cuidado del patrimonio de una forma más efectiva y cómo se incluye, de una u otra manera, al turismo y a las diferentes etnias del país dentro del proceso de gestión turística.
Son comunidades involucradas en la operación, en el aprendizaje y, sobre todo, en la oferta de un producto que no es simplemente cosmético, sino que realmente es un producto vivo.
¿Qué está trabajando Honduras en materia de turismo indígena?
Honduras ha venido desarrollando una nueva estrategia de turismo indígena, donde esperamos impulsar varias rutas. Una de las más importantes no solo tiene que ver con la producción de café, cacao y azúcar, sino también con una ruta de la historia étnica de Honduras, que inicia en el periodo protolenca (antepasados de la etnia Lenca), continúa con la cultura maya chortí y termina con la llegada de los garífunas hace más de 200 años.
Es una sola ruta que integra a las comunidades a través de su gastronomía, sus costumbres y el respeto que existe por la naturaleza.
A propósito del lema del foro “Tecnología y desarrollo, inteligencia que potencia territorio”, ¿cuál es el papel de la tecnología en las comunidades?
Cuando hablamos de tecnología que potencia territorios, es porque el acceso tecnológico realmente no es igualitario. Si bien es cierto que Honduras tiene una muy buena cobertura en temas de tecnología, no ocurre lo mismo en avances relacionados con la inteligencia artificial y, a la vez, sigue siendo un país donde las oportunidades han sido desiguales para algunos sectores.
Tenemos poblaciones comunitarias donde la señal de internet y la telefonía celular es muy escasa o casi inexistente; territorios que todavía no conocen el uso de herramientas tecnológicas para implementarlas en materia de gestión empresarial. Esto nos permitió que, en el marco del foro, pudiéramos hablar de esas desigualdades, pero también de cómo conectar para ir reduciendo esas brechas.
El acceso a la inteligencia artificial tiene que ir de la mano con la capacidad de los micro y pequeños empresarios para gestionar sus procesos, controlar sus servicios y, sobre todo, adquirir conocimiento sobre cómo elevar la calidad de sus productos.
¿Cuál es el papel de los jóvenes que estudian turismo hoy en día y qué competencias o conocimientos deberían empezar a adquirir para actuar como futuros líderes del sector?
Los jóvenes que están estudiando turismo tienen que comprender que esta es una carrera multiversa, que no tiene una sola salida, que requiere una rápida profesionalización, autogestión y, sobre todo, compromisos muy serios en relación con lo que tendrán que hacer hacia el futuro.
Creo que la multiculturalidad en el ejercicio de la profesión debe convertirse en parte del eje de conversación y conocimiento sobre el que se debe actuar. Antes nos decían que había que ser bilingües; ahora no solamente hay que ser bilingües, hay que ser multiculturales.
Porque si tú no puedes comprender lo que a un hindú le gusta y cómo se comporta, probablemente puedas pensar que eso no encaja con tu forma de entender el hotel, la estrategia o las políticas de una empresa turística. Lo mismo puede pasar con una persona que viene de Oriente Medio o con alguien que proviene de un país europeo.
Tenemos que entender que el turismo conecta, que hoy conecta mucho más rápido, pero que también es multicultural y accesible. Y esa es una parte del aprendizaje que actualmente les está correspondiendo asumir a las universidades.
La otra situación que también debemos comprender es cuál será el nuevo papel del trabajador de la industria turística dentro de este eje de desarrollo. Se estima que el 39% de la industria perderá capacidades hacia 2030 para desempeñar los trabajos actuales, no necesariamente sustituidos por la inteligencia artificial, sino transformados por las nuevas necesidades del mercado.
Ese será uno de los grandes desafíos para los nuevos estudiantes, quienes deberán egresar con capacidades para comprender cómo las herramientas tecnológicas y la inteligencia artificial pueden ayudarnos a fortalecer la comunicación, entender mejor los estándares y mejorar la formación en los procesos necesarios para atender a las personas que buscan vivir una grata experiencia.

