Comunidad rural turismo comunitario

Existe abundantísima literatura sobre turismo comunitario con la más variopinta descripción, clasificación y calificación en varios y amplios órdenes: estructural, económico, financiero, geográfico, operativo, etc., por lo que hay para todos los gustos.

Sin embargo todos (con posiciones incluso opuestas), coinciden en un factor común: nadie (incluyendo los mismos “diseñadores” de la tendencia transformada en producto) se explica a la fecha el por qué no termina de “cuajar” en la región que tiene más para ofrecer que cualquiera otra en el mundo….. y yo me sumo.

Antepongo una sola consideración de orden personal: el turismo comunitario, creo que es la más acabada y perfecta versión del grupo turístico que ha crecido bajo la sombra del llamado turismo responsable/ sostenible / sustentable.

Es casi, casi, lo perfecto que muchos dicen que… no existe.

Desde lo práctico me parece, entonces, una pérdida de tiempo repetir lo que ya se ha dicho y prefiero intentar hacer un análisis de sus bondades a través de una revisión flash de la evolución del turismo, buscando con ello explicar semejante aseveración de mi parte que algunos podrían calificar incluso de temeraria.

Por otro lado, plantear incógnitas más allá de la teoría y los discursos, para presionar por cifras.

Veamos…

Conceptualmente es un turismo totalmente diferente; comunidades rurales (regularmente pequeñas) comparten sus hogares con los turistas y permiten conocer a fondo sus costumbres, su diario vivir y sus conocimientos ancestrales, pero desde adentro.

En lo fundamental, es la comunidad la que aloja y alimenta, y, son los propios pobladores los que se convierten en guías de su propio entorno. El dinero generado paga los costos a los ”comuneros” y lo que queda se re-invierte en proyectos para la comunidad, que por esa vía mejora su desarrollo sin depender de nadie más que de sí misma, generando empleo, renta propia y autogestión. La aplicación del trabajo en equipo.

¿Podría existir algo más idílico, sensual y coqueto para el espíritu turistiquero solidario?

Ningún otro turismo tiene, en su propia naturaleza y entrañas, los 3 requisitos mínimos tan bien articulados como parte misma del producto: el ser humano como eje del negocio que protege el medioambiente…. ¡Genial!

Armonizados por estos tres principios originales claves:

  • Comunidad: que se percibe en la sociedad positivamente, pues significa calidez, confortabilidad y acogencia, lo que provoca seguridad y confianza.
  • Convivencialidad: visto como una relación social donde uno se interesa por el otro, respetando la forma de vida e idiosincrasia; la interrelación que se produce entre habitantes y foráneos, posibilita la inter-conectividad entre modos diferentes de vida.
  • Cotidianidad: refleja los aspectos relacionales de las personas, el uso del tiempo y el espacio, las formas de organizar el trabajo, las formas simbólicas y los medios de comunicación y tecnologías adaptadas por estas poblaciones en su realidad cotidiana.
3 principios del turismo comunitario

Demanda de turismo comunitario

Por el lado de la demanda y analíticamente, bien podríamos asimilar que las tribus globales han tenido una evolución a lo largo de no más de los últimos 20 años, que es poco si se considera el dominio (literalmente hablando) que el turismo masivo ha tenido durante los últimos 170 años, mínimo.

Pero es que el hombre ha sido un caminante empedernido desde que decidió tomar acción y ver qué había más allá de su cueva paleolítica o qué otros recursos podía encontrar para satisfacer sus necesidades, involucrando siempre una enorme dosis de curiosidad que al mismo tiempo potenciaba su inteligencia y cerraba así el círculo virtuoso moverse-aprender-satisfacer.

Ese movimiento inevitablemente habría de hacerlo “descubrir” que no estaba solo y hacerlo, por sobre todo, “entender” que cambiar de lugar implicaba descubrir y con ello satisfacer esas necesidades, pero ya no solo para él sino para otras personas que, a su vez, estaban expectantes de la próxima visita.

¡El comercio había nacido……!

Sea en paz o en guerra, el proceso se amplió y profundizó a lo largo de los siglos y las civilizaciones. Pretextos (entre comillas) no faltaron, por ejemplo, sino era por censos –el más famoso relacionado con el nacimiento de un niño que fundaría una religión predominante por 2.000 años- podía ser por comercio que sería la base primigenia de los inventos científicos y de una constante depuración del concepto dinero como medio de cambio, etc.

Esa trashumancia ya implicaba el consumo de unos insumos mínimos según el caso (transporte, alojamiento y alimentación) y de un sistema de intercambio de esos servicios (intangibles) por dinero (tangible) así como de unas personas que olfateaban la oportunidad de hacer negocio, aunque no tenían la más pálida idea de ninguna teoría turística, por lo menos no como la entendemos ahora.

Y así siguen evolucionando las cosas hasta que en 1841 un británico, Thomas Cook, tiene:

  • La mentalidad para analizar el entorno
  • El olfato para investigar crecimiento de negocio; y,
  • El dinero para actuar

…e inaugura una nueva etapa que es hacer lo mismo de siempre, pero a nivel industrial y con manejo empresarial.

Bravo!…los “tour”…. los “tourism”……los ”tourist”…. habían nacido!

Y no sólo nacido sino consolidado en base a un turismo cultural clásico occidental y un turismo de sol y arena que disparó la inversión en favor de la planta hotelera y que, a su vez, impulsó el turismo deportivo con Olimpíadas, Campeonatos Mundiales de Fútbol y un largo etcétera que nos sitúa en la convulsionada década de los 80´s que es cuando se consolida una nueva idea, no tanto como contraste al turismo de masas sino como una aplicación a la tendencia dominante en la época resumida en el apoyo norte-sur (los ricos del norte apoyando a los pobres del sur) y el aumento de la contaminación, entre otros componentes de una extensa agenda.

Otro señor, un tal Murphy en 1989 en cambio, tiene la brillante idea de aplicar ese movimiento netamente económico y si se quiere financiero al turismo…..

¡El turismo alternativo había nacido!

Pero más que como un tipo específico y definido de producto turístico más bien, digo, como una coladera a través de la cual se filtrarían otras modalidades que hasta ahora no terminan de crearse o reinventarse.  

De allí en más y debido al fuerte crecimiento económico del planeta no fue sino decidir y hacer… nuevas categorías, tipos, modalidades, (en el buen sentido me gusta llamarlos “pretextos”) por los que la, también novel, mercadotecnia, estaba alzando la mano para lanzarse al combate.

Ciudades y playas abarrotadas de gente no podían parir otra cosa que el deseo del cambio que decantó en una ruralidad con una infraestructura que, aunque pequeña y modesta estaba allí… Lista y esperando.

Su inventario ofrecía (aquí si en contraposición) como plato fuerte la paz y experimentación en lugar del bullicio y la despersonalización.

Un fuerte contingente de atletas sedentarios y urbanos no tardaron en demostrar su predisposición a este nuevo espíritu y se lanzaron a su conquista.

De las muchas formas que teóricamente se podría organizar esa vorágine de nuevo producto, personalmente prefiero agruparlas así ya que guardan muchos puntos comunes que facilitan su análisis y tratamiento:

Evolución del turismo

En paralelo a la idea del desarrollo no creo que sea descabellado decir que, probablemente, nosotros mismos en estos tiempos, estemos siendo testigos de la evolución turística.

Si ya hay buques-hotel en los polos, lodges en las selvas más indómitas, campamentos de alta montaña en alturas invivibles, restaurantes y pensiones submarinas……¿qué nos queda?…… exacto!… el espacio!…..

Estaremos siendo testigos del “nuevo” tipo de turismo espacial?… liberados por fin de la gravedad….cómo será ese nuevo mundo?….  evidentemente caro pero me pongo a pensar que un pasajero de primera clase del Titanic pagaba lo mismo que 50 de clase económica y la respuesta sale sola…… la tecnología masificará los precios.

Pero volviendo al tema, el turismo alternativo creció de la mano del turismo rural que se consolidó como negocio privado a diferencia del comunitario que responde a la gestión de la comunidad, por lo demás comparten las mismas bases. Los elementos de producción al ser propios, sólo tienen una vía de escape: su propia cadena de producción y consumo, en consecuencia un empoderamiento automático del ”quehacer”

¡Círculo positivo cerrado!

Cifras de turismo comunitario

Tengo que aclarar con muchísima pena profesional que me hubiera encantado ofrecer menos palabras y más números para demostrar con cifras un panorama más claro de la situación del turismo comunitario en la región, pero no las hay o están tan bien guardadas que por lo menos yo, no las he encontrado.

Sin embargo, voy a dar por aceptable y creíble lo que al inicio dije en el sentido que de las fuentes consultadas, amén de mi propia observación, nadie se explica por qué el turismo comunitario no termina de consolidarse y ser el exitazo que todos anhelamos.

Partamos de un ejemplo sencillísimo y casi infantil para entender la importancia de las cifras. Seguramente los estadísticos y matemáticos criticarán la simpleza, pero espero a la vez que entiendan que estos artículos son leídos por otras personas para nada doctas pero con una profunda predisposición a aprender algo más.

Supongamos, por ejemplo, que en la región existen unos 300 centros que brinden alojamiento (solo alojamiento y despreciando el resto de insumos) y cada uno con una capacidad instalada (camas) de 20 personas

  • 300 centros (x) 20 cama =6.000 pax.

Si tenemos 364 noches en 1 año

  • 6.000×364= 2´184.000 pax/noche al año

Sólo con este simple, elemental y básico dato ya podríamos dar un siguiente paso analítico, a despecho de estar mezclando coles con nabos, pero como un simple ejercicio:

Aspecto: económico – financiero
Si el PVP (promedio) fuera de unos USD 20 p/pax/n 2´184.000×20= USD 43´683.000 serían los ingresos anuales del sector Y si la existencia (promedio) de cada unidad fuera de 10 años 43´683.000×10 = USD 436´830.000 serían los ingresos potenciales/totales  

Ya podríamos preguntarnos, por ejmplo:

  • ¿Cuánto se ha recuperado frente a lo invertido en este insumo específico?
  • Frente a los datos reales (de haberlos), ¿cuánto se ha “perdido” (entre comillas)?
  • ¿En dónde están las desviaciones con más peso específico?
  • ¿Quién está rezagado?

A partir de lo mínimo, fuera ideal poder ampliar el abanico, por ejemplo con el mercado:

Aspecto: participación de mercado
Si la proyección de la OMT es (fue) cerrar el 2020 con 79 millones de llegadas de turistas internacionales a la región (Caribe 25M, Centroamérica 14M, Sudamérica 40M) 2´184.000*100/79 = 2,7% sería la participación del turismo comunitario en el mercado total regional

Las preguntas, entre tantísimas otras podrían ser:

  • ¿La relación “inversión económica / pasajeros captados” es óptima?
  • ¿Quién ha sido eficiente?
  • ¿Cuáles son los mejores mercados emisores?
  • ¿La comparativa de mercadeo brinda información suficiente y necesaria?
Turismo comunitario
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Por Alvaro Moreno Pérez

🇪🇨 Ing. de Empresas con 40 años de pasión y experiencia en turismo a nivel internacional, tanto de tráfico receptivo como de exportación y variedad de productos. Desempeño en todos los niveles de funciones operativas, administrativas y control, dentro de empresas especializadas hasta niveles de máxima responsabilidad. “Es de locos hacer lo mismo y esperar resultados diferentes” (Einstein)

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