¿Piensas ir a Islandia? … La «tierra de fuego y hielo», tal y como la llaman, ofrece maravillas naturales y experiencias únicas. Sin embargo, tiene ciertas peculiaridades que quizás te sorprendan si es tu primera vez. Para que disfrutes de la aventura al máximo, aquí te contamos 5 cosas que debes saber.
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La luz diurna cambia mucho según la estación
Una de las cosas más impactantes sobre Islandia es que la luz diurna varía enormemente a lo largo del año. En verano (de mayo a mediados de julio), ocurre el fenómeno llamado «sol de medianoche». Las horas de luz son interminables, lo cual es ideal para hacer excursiones hasta tarde sin preocuparte por la oscuridad.
Por el contrario, el invierno se caracteriza por sus noches largas. En noviembre, se pasa de tener 8 horas de luz a tan solo 5 al final del mes. Diciembre es el mes más oscuro: en Reikiavik solo hay 4 horas de luz llegado el solsticio de invierno. En enero, los días empiezan a alargarse de nuevo, pasando de 4 a 7 horas. En febrero tenemos entre 7 y 10 horas y, para finales de marzo, la luz vuelve a brillar durante más de 13 horas.
Como puedes imaginar, es importante tener esto en cuenta para planificar tu viaje. En verano hay tiempo casi ilimitado para verlo todo, mientras que, en invierno, conviene organizar bien las actividades para aprovechar al máximo la luz del día. Pero lo bueno es que las noches largas y oscuras son la oportunidad perfecta para ver las auroras boreales.
El coche es ideal para explorar
Fuera de Reikiavik, el transporte público es limitado, por lo que la mejor forma de recorrer Islandia es alquilando un coche. Tanto si quieres ver las cascadas de la Costa Sur como adentrarte en las Tierras Altas o visitar fiordos remotos, un vehículo propio te da libertad para viajar a tu ritmo.
En verano, para muchas rutas basta un coche que tenga tracción a dos ruedas, pero para las Tierras Altas es necesario un 4×4. En invierno, puede haber hielo o nieve en la carretera, por lo que se recomienda alquilar un 4×4 en Islandia.
Si vas a hacer alguna ruta en invierno, organízate para conducir durante el día. Así aprovecharás mejor el tiempo en cada parada y tendrás más visibilidad, lo que se traduce en una mayor seguridad.
Islandia es tierra de volcanes
Islandia se encuentra en una de las zonas volcánicas más activas del mundo. Hay erupciones a menudo, aunque rara vez afectan al turismo. La famosa erupción del volcán Eyjafjallajökull en el 2010 fue una excepción que obligó a suspender vuelos en toda Europa, pero, en la mayoría de los casos, solo afectan a un área de 20 kilómetros a la redonda.
Los visitantes no tienen de qué preocuparse: la erupción de un volcán es un fenómeno natural y asombroso que, a veces, incluso acaba siendo lo mejor del viaje.
Un país ecológico rodeado de naturaleza
Islandia funciona en gran parte con energía renovable, sobre todo geotérmica e hidroeléctrica, y el hecho de ser uno de los países más verdes y ecológicos tiene sus ventajas para los viajeros. Una de ellas es la gran cantidad de aguas termales: desde la famosa Laguna Azul hasta las termas escondidas en plena naturaleza, sumergirte en un manantial rodeado de paisajes impresionantes es una experiencia que no te puedes perder.
El tiempo cambia rápido
Aunque esto no lo dicen todas las guías de viajes, debes saber que el tiempo en Islandia es famoso por ser impredecible. En un solo día puede haber sol, lluvia y nieve, así que, sin importar la fecha del viaje, vístete por capas y lleva impermeable y calzado resistente. Aquí la gente tiene un dicho: «Si no te gusta el tiempo, espera cinco minutos». Las condiciones climáticas son parte del encanto.
Viajar a Islandia es una experiencia que vale la pena preparar con tiempo. Ya sea que quieras disfrutar del sol de medianoche, ver auroras boreales o darte un baño en una fuente termal, tener en cuenta algunos consejos te ayudará a disfrutar mejor del viaje y aprovechar tu estancia en el país.
