Historia del Hotel Palace Madrid

Hotel Palace Madrid.

Los vestíbulos de los grandes hoteles europeos que se inauguraron a principios del siglo XIX evocan un poco a los de las estaciones de ferrocarril. Y es que, no sólo por ese trasiego de viajeros y turistas que vienen y van con sus maletas, sino porque en Europa la mayoría de estos hoteles emblemáticos surgieron en la misma época y en la proximidad de las estaciones de ferrocarril, como es el caso del Hotel Palace Madrid que gestiona el grupo Marriot a través de su marca Westin.

Su ubicación en la plaza Cánovas del Castillo, presidida por la fuente de Neptuno, y en plena milla del arte, entre el Museo del Prado, una de las mejores pinacotecas del mundo, el Museo Thyssen y el museo de arte contemporáneo Reina Sofía, hacen del hotel Palace la mejor dirección para quienes desean alojarse en la capital madrileña.

En 1911 se instaura la Comisaría Regia de Turismo, siendo presidente el Marqués de la Vega Inclán, amigo personal de Alfonso XIII. D. Benigno fue quien presentó al rey y al hotelero belga Georges Marquet en el hipódromo francés de Deauville; el rey y Marquet eran unos grandes aficionados a los caballos.

Tras aceptar la propuesta del monarca para construir un gran hotel de lujo en Madrid, el empresario se dispuso a buscar la mejor localización para ese nuevo y suntuoso establecimiento, y se fijó en un solar donde hasta hacía unos años había estado ocupado por el Palacio de Medinaceli. El hotel se levantó sobre un solar de 6000 metros cuadrados y enfrente al recién inaugurado Hotel Ritz (1910).

El Palace se construyó en un tiempo récord, dieciocho meses y once días. Este edificio fue uno de los primeros en España en utilizar la nueva técnica del hormigón armado. El hotel contó con muchas dificultades debido a que se quería dotar a cada habitación de su correspondiente cuarto de baño y teléfono en cada habitación. Situación que provocó la llegada de fontaneros ingleses para reforzar las obras.

El 20 de septiembre el diario ABC anunciaba la apertura de la cervecería-café del Palace y se anunciaba que iban a disponer de 55 billares de la marca Brunswich, los mejores del mundo y que además se podrían saborear las mejores cervezas traídas directamente desde Múnich y Bohemia, la cafetería finalmente se inaugura el 1 de octubre.

El hotel se inauguró el 12 de octubre de 1912 con la presencia de más de 4,000 invitados. La orquesta sinfónica amenizó la inauguración y la soprano Elvira hidalgo cantó el Barbero de Sevilla y Clavelitos. Tal fue el éxito del hotel, que en los primeros días ya se encontraban ocupadas la totalidad de las habitaciones.

En el momento de la inauguración trabajaban casi 700 personas para atender a las 800 habitaciones con las que abrió el hotel e incluso se instaló una guardería para poder ser atendidos los hijos de los trabajadores.

Disponía de despachos con artículos de escritura, cabinas de teléfono, así como tapices de la Real fábrica y alfombras de la Alpujarreña.

Marquet, gran hombre de negocios, enseguida se dio cuenta de la importancia de hacerse también con el vecino hotel Ritz, de esta forma han estado unidos en la misma propiedad hasta el año 1977. Mientras que el Ritz ha sido siempre más selecto y exquisito en el trato y en la clientela, el Palace ha sido el hotel cosmopolita de Madrid.

Al inicio de la Primera Guerra Mundial, muchas personalidades y también espías; como la bailarina neerlandesa Mata Hari, quien se alojó con un nombre falso por seguridad, se refugiaron en el Hotel Palace para hacer negocios de guerra.

Al finalizar la Guerra, el Palace volvió a resurgir y a llenarse de personalidades, como la artista malagueña Anita Delgado que llegó a convertirse en Maharaní de Kaphurtala o Picasso, además de acoger distintos eventos para la alta sociedad, como eran los combates de esgrima o los bailes de señoritas.

En 1936, durante la Guerra Civil, el Palace se convirtió en un hospital militar, sus habitaciones y salones se llenaron de camas para atender a los heridos de la contienda. En el jardín de invierno, se aprovechó la luz natural para ubicar los quirófanos. Al finalizar la guerra, el hotel quedó muy dañado, no por los bombardeos sino por el uso de hospital que se le había dado, tan solo algunas piezas de platería, custodiadas por los empleados, se pudieron salvar y aún se mantienen en el hotel.

Tras unos años de bonanza, la Segunda Guerra Mundial volvió a convertir al Palace en el refugio de personalidades que huían del conflicto internacional. Fue en los años 50 cuando el hotel resurge con todo el esplendor y con un ambiente mucho más cosmopolita alojando en sus suites a Lauren Bacall, Tyrone Power o Cary Grant, Jorge Negrete o Ernest Hemingway, entre otros muchos. La llegada de tantos artistas al Palace se debía en parte a la decisión de la Dirección del vecino Hotel Ritz de no admitir a los artistas que estuvieran de moda y cuya presencia pudiera alterar el ambiente tranquilo y elitista del hotel.

Rotonda, restaurante principal del Hotel Palace.

Con el boom turístico de los años 70 la llegada de extranjeros y famosos fue en aumento, entre ellos: Orson Welles, Sofía Loren, Duque de Windsor o españoles como El Cordobés, Manuel Santana o Santiago Bernabéu.

En 1973, la Embajada de la República Popular China alquiló la mitad de la tercera planta del Palace para instalar allí su delegación. Esto produjo que fuera colocada la bandera china ocasionando algunas quejas de quienes no admitían el cambió histórico.

En los años siguientes siguió creciendo la llegada de personalidades, celebridades, diplomáticos, políticos, artistas: entre ellos el Secretario de Estado norteamericano Henry Kissinger, Juan Manuel Lara, Nicanor Zabaleta o Rostropovich, el mejor violonchelista del mundo. Los Premios Nobel: Severo Ochoa, Camilo José Cela, Octavio Paz o Mario Vagas Llosa. La banda británica “The Rolling Stones” o el tenor Plácido Domingo, Aga Khan, Alberto de Mónaco, David Bowie, el campeón de ajedrez Gary Kasparov o la solista griega Nana Mouskouri.

El Palace ha sido protagonista de la historia de la ciudad de Madrid, tertulias en sus salones con Lorca, Miró, Picasso o Dalí, refugio de políticos como Santiago Carrillo, Manuel Fraga o el expresidente Adolfo Suárez, actores y artistas han formado parte de una historia inseparable y silenciosa de Madrid y de España.

No tan silenciosa fue la noche del 23 febrero de 1981, cuando desde sus ventanas cientos de personas se agolpaban para ver la salida de diputados, empleados, periodistas y a los propios golpistas dirigidos por el Teniente Coronel de la Guardia Civil, Tejero. En el Palace se constituyó esa misma noche un Gobierno de emergencia para analizar y hacer el seguimiento al golpe de Estado.

Un año más tarde, el Partido Socialista ganó por primera vez las elecciones generales y el Palace fue el hotel elegido por Felipe González para celebrar el triunfo electoral y desde una de sus ventanas salió el expresidente para saludar a los miles de españoles que se congregaban en las inmediaciones del hotel y del Congreso de los Diputados.

Vuelta la normalidad a nuestro país, el hotel siguió recibiendo y celebrando los eventos más importantes de Madrid, alcanzando un gran protagonismo durante la celebración de la Conferencia de Paz entre palestinos e israelíes que tuvo lugar en Madrid en noviembre de 1991. La delegación norteamericana eligió el Palace mientras duró la Conferencia.

En 1996 se lleva a cabo una reforma integral del edificio, reduciéndose el número de habitaciones a 470. El Hotel celebró la finalización de esas obras en diciembre de 1997 con un espectáculo de luz y sonido para 1200 invitados. Las nuevas obras y la mejora de sus instalaciones signifiracon también la recuperación de la quinta estrella para el Palace, condición a la que había renunciado años atrás para evitar que los clientes tuvieran que hacer frente al IVA de lujo.

En 1998, tras la reforma, y una inversión de 45 millones de dólares, el Gobierno regional decide aprobar el decreto por el que declara Bien de Interés Cultural en su categoría de monumento, al edificio que abrió sus puertas en 1912.

El Hotel Palace ofrece un total de 470 habitaciones y suites, destacando la Suite Real de 160 m2 y con las mejores vistas sobre la Plaza de Cánovas del Castillo.

Suite Real.

La oferta gastronómica del Hotel Palace evoluciona constantemente; la Rotonda es el restaurante principal y el corazón del hotel, anteriormente conocido como jardín de invierno, está coronado con una impresionante cúpula de cristal, su Opera&Brunch es considerado el mejor de la capital. Para los amantes de la cocina china la mejor opción es el Asia Gallery y quienes prefieran probar la cocina japonesa podrán hacerlo en el flamante Green Tea, donde el sushi maridado con un cocktail marca tendencia. Una parada obligada, no sólo para los clientes sino también para madrileños y turistas es el Bar Museo 1912, decorado al más puro estilo inglés, con maderas nobles y muebles clásicos, es un referente en la alta coctelería, siendo famoso su Dry Martini al que dio fama el propio Hemingway.

Bar Museo 1912.

En el Palace se sirven una media de 3500 cubiertos semanales, cada mañana se utilizan más de 300 kg de naranjas para los desayunos, y no hay stocks de pescados.

Sus 20 salones para reuniones y eventos, con una capacidad de hasta 800 personas, son un reclamo para la celebración de los actos sociales y encuentros más importantes, y sus instalaciones están a la vanguardia en tecnología.

El hotel Palace seguirá teniendo un protagonismo relevante en la historia cultural, política y social de España. Un establecimiento que acoge y recoge a turistas y visitantes en el corazón de Madrid.

José María Vallejo Herrera: Turismólogo y profesor en la Escuela Superior de Gastronomía y Hostelería de Toledo."El mundo es un libro, y quienes no viajan leen solo una página" -Agustín de Hipona.
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