Escenarios económicos post-covid

Todas las empresas turísticas del mundo sufrirán en mayor o menor medida daños por la pandemia, pero sin duda las aerolíneas enfrentarán retos mayores; por tanto, en virtud de su carácter dinamizador del resto de las actividades turísticas, requerirán de apoyos extraordinarios de gobiernos y entidades financieras.

Algunas instituciones y empresas como Amadeus (plataforma que da servicio a un gran número de reservas de líneas aéreas mundiales) toman como referencia otras experiencias de crisis para proponer escenarios para la recuperación de la actividad turística. En este caso, se ha destacado que con los anteriores brotes de enfermedades se recuperaron los niveles anteriores a los seis o siete meses después del pico del brote. 

Según la experiencia del SARS de 2003, Amadeus expone que la industria experimentó una disminución de los ingresos en un rango del -10% hasta la mitad de la crisis durante los dos primeros trimestres de ese año, seguida de una estabilización en el segundo semestre del año y luego un crecimiento del +5,5% al +6% en 2004.

En este caso, y teniendo como espejo la experiencia de China para el escenario post Covid-19, la economía de este país presenta —dos meses después de los momentos más duros del impacto del Covid-19— un importante renacimiento. Como afirman distintas agencias de prensa internacional, la industria en general está en un 80 % de sus niveles de producción, destacando que la capacidad de producción se estabilizará a niveles prácticamente normales en los próximos dos meses (mayo – junio).

Como ejemplo se han tomado a los fabricantes de teléfonos móviles y semiconductores que a mediados del mes de abril iban a recuperar el 90% de su producción habitual, frente a unas tasas inferiores al 70% a mediados de febrero.

En cualquier caso, importantes expertos económicos mundiales coinciden en la idea de que, por fatales que nos parezcan las noticias que nos llegan en estos momentos, los mercados acabarán por encontrar su suelo cuando el virus se estabilice, sobre todo teniendo en cuenta los niveles masivos de estímulo monetario y fiscal que estaban aplicando los principales países del mundo.

Hasta el momento, existen varios posibles escenarios relacionados con la recuperación de la economía mundial:

Escenario ‘V’

Economistas, analistas e inversores estudian escenarios de recuperación en ‘V’, que sería el mejor de los casos; en ‘U’, que implicaría un periodo de estancamiento tras la caída antes del rebote; en ‘J invertida’, que supone una recuperación que no llega a los niveles previos, o en ‘L’, que convierte la crisis coyuntural en estructural. Los gobiernos y los bancos centrales han tomado medidas para evitar la última opción.

Aluvión de informes de gestoras y bancos que prevén que la actividad se reactive tras esta crisis. La única duda es la intensidad y rapidez, pero hay consenso de recuperación.

El pronóstico de S&P es de una contracción de la economía española en 2020 del -1,8% del PIB, frente al pronóstico anterior de crecimiento del +1,5%. Esto implica un impacto del -3,3% de la producción del año anterior, lo que supone más de 40.000 millones, con un déficit público estimado en torno al -5%. El daño dependerá de la prolongación del estado de alarma. 

Algunos expertos, como Federico Steinberg, sostienen que tras la crisis del Covid-19 llegará un periodo de «desglobalización», situación que gráficamente tiene la forma de ‘V’, es decir, una caída por las medidas de aislamiento pero que luego vuelva a subir.

Se deben tener en consideración los tiempos de expansión del virus en los distintos países y continentes, ya que el mes de marzo en Europa es el enero de China.

Para Aberdeen, este escenario necesita que la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los órganos nacionales informen del éxito de contención a finales de marzo. Esta posibilidad, cada vez más remota, permite que la tendencia del PIB se recupere a principios de 2021.

Escenario ‘U’

Existe un amplio consenso entre los analistas económicos (por ejemplo, Aberdeen Standard Investments) que no será hasta finales de 2022 que el PIB mundial recupere los niveles previos al Covid-19. Esta forma de describir la economía implicaría que el Covid-19 se extendería de forma amplia a nivel global, aunque la economía mundial evitaría la recesión técnica; eso sí, la expansión caería hasta el -1% en 2020.

El escenario de ‘U’ es el tomado como base. El Covid-19 se expande por diferentes bloques económicos, como está ocurriendo, con los casos de esta pandemia a escala mundial aumentando rápidamente, y en el caso de los viajes y el turismo, el sector se desploma con las restricciones, acompañado de fuertes caídas de la producción industrial y el comercio regional, con debilidad en gran parte del transcurso de 2020.

Otros proponen un escenario de ‘U’ si las medidas de confinamiento se tienen que alargar en el tiempo, o incluso de ‘W’ si hay un efecto rebote que vuelve a hacer caer a la economía, aunque se espera en que este último no sea tan probable. 

En el caso de Europa se barajan dos posibles escenarios. El primero, escenario ‘U’ tendría una disminución de un -4% y el segundo, escenario ‘W’ que llegue hasta el -7% u -8%. En ambos casos, y debido al confinamiento y distanciamiento social, y la “hibernación” de la economía, se está produciendo una importante caída de la oferta y de la demanda. Ante esta situación, los Estados están tomando medidas de apoyos para seguir financiando a pymes y autónomos dando liquidez a la banca, principalmente. 

En América, instituciones como CEPAL, han expuesto que la enfermedad pone en riesgo un bien público global esencial, la salud humana, y afectará tanto por el lado de la oferta como de la demanda, ya sea a través de la interrupción de las cadenas de producción —que golpeará severamente al comercio mundial— como a través de la pérdida de ingresos y de ganancias, debido a un alza del desempleo y mayores dificultades para cumplir con las obligaciones de deuda.

Así mismo, CEPAL recordó que la región creció a una tasa estimada de apenas +0,1% en 2019 y que los últimos pronósticos de la Comisión realizados en diciembre pasado preveían un crecimiento de +1,3% para 2020. Sin embargo, las proyecciones revisadas estiman una contracción de -1,8% del producto interno bruto regional, lo que podría llevar a que el desempleo en la región suba en diez puntos porcentuales. 

Este dato llevaría a que, de un total de 620 millones de habitantes, el número de pobres en la región suba de 185 a 220 millones de personas; en tanto que las personas en pobreza extrema podrían aumentar de 67,4 a 90 millones.

Así mismo, en los países emergentes se está dando un efecto que agrava la situación económica mediante la fuga de capitales. Según los cálculos del organismo con sede en Washington, estima que el bloque en vías de desarrollo ha sufrido ya la salida de 83.000 millones de dólares de sus mercados de renta fija y variable. 

De cualquier manera, estos escenarios van a llevar a unos aumentos del déficit y de deuda no conocidos hasta el momento. Todos los agentes sociales y políticos están trabajando para que esta situación sea lo más corta posible y el gasto realizado se pueda recuperar. 

Sea cual sea el resultado, todos coinciden que hay que asumir que nada va a volver a ser lo mismo, incluso si se consigue relativamente la vacuna, y siempre bajo la premisa de que la sociedad se sienta segura para volver a activarse social y económicamente.

Escenario ‘J’

Esta opción defendida por empresas de análisis como Aberdeen proponen una realidad económica peor, que denominan ‘J invertida’ por ser una caída drástica como la que se está viviendo y una recuperación posterior solo parcial.

El escenario ‘V’ parte de que se contiene el virus de forma temprana. En caso contrario, como está ocurriendo, habría dos escenarios: el ‘U’ ya mencionado y el de ‘J invertida’, que alude a un daño en la cadena de suministro.

Esta situación se traduce en que los viajes y el turismo mundial se detienen. Las cadenas de suministro se rompen, las industrias anuncian graves problemas y esto generaría una importante reorganización de la cadena de suministro. El resultado es recesión ahora y un crecimiento del +3% o +4% por debajo de la tendencia previa en 2022.

En este sentido, para combatir la situación de crisis económica que está produciendo esta pandemia, presento El manifiesto para Europa elaborado por el Sr. Mario Draghi, expresidente del Banco Central Europeo (2011-2019), que se resume en 10 puntos:

  1. Se debe evitar la depresión. Las empresas ya están en pérdidas, la economía se contrae. Muchas empresas están despidiendo trabajadores. Una profunda recesión es inevitable. Se debe evitar una «depresión prolongada» actuando de forma rápida y fuerte.
  2. Proteger los puestos de trabajo. Hay que proteger a los ciudadanos del riesgo de perder el trabajo. Si no se hace esto, se saldrá de esta crisis con índice de empleo y una capacidad de producción permanentemente más bajos.
  3. Inmediata liquidez. Para proteger el empleo y la capacidad productiva en un momento de drástica pérdida de ingresos, sirve un apoyo inmediato de liquidez.
  4. Cancelar las deudas de las empresas. Las empresas no aprovecharán la liquidez simplemente porque el crédito es barato. Las empresas que tienen una cartera de pedidos reembolsarán esta nueva deuda. Pero no será así para todos. Otros aumentarán su deuda para mantener sus empleos. Sus pérdidas acumuladas correrán el riesgo de poner en peligro su capacidad de invertir en el futuro. Su deuda tendrá que ser cancelada. Y será el Estado el que se haga cargo.
  5. La respuesta radica en el aumento de la deuda pública. Ya está claro que se necesitará un aumento significativo de la deuda pública para evitar la depresión. Especialmente Europa tiene un sector estatal, una maquinaria pública y un sistema bancario generalizado que es lo que se necesita ahora para afrontar la crisis.
  6. El papel del Estado. El Estado tiene un papel que desempeñar en emergencias nacionales y debe usar su presupuesto para proteger a los ciudadanos y la economía contra los choques de los cuales el sector privado no es responsable e incapaz de absorber. Esto es lo que sucede en las guerras, ocurrió en las dos guerras mundiales.
  7. Esto debe hacer el Estado: endeudarse para salvar empleos y garantizar a los bancos. Los gobiernos deben absorber gran parte de la pérdida de ingresos causada por el cierre de empresas para proteger los empleos y la capacidad productiva. Al hacer esto, la deuda pública aumentará. Pero la alternativa es una destrucción permanente de la capacidad de producción y la base impositiva, mucho más perjudicial para la economía y las finanzas públicas. Las bajas tasas de interés ayudarán a gestionar el alto aumento de la deuda pública.
  8. El papel de los bancos, el vehículo del Estado. Los bancos deben prestar rápidamente efectivo, dinero, sin coste alguno a las empresas para salvar empleos. Los bancos son el vehículo para la intervención estatal para salvar la economía. El capital que necesitan los bancos para realizar esta tarea debe ser proporcionado por el Estado, por los gobiernos, en forma de garantías públicas, sobre todo.
  9. Fuera la ralentización con las viejas reglas y la burocracia. Ni la regulación ni las normas sobre garantías deben obstaculizar la creación de todo el espacio necesario en los balances de los bancos para dar liquidez a las empresas para este propósito. La burocracia no debe frenar las intervenciones estatales y bancarias.
  10. Los instrumentos: bonos, bancos y correos. El mercado de bonos debe ayudar a las empresas más grandes, para el resto se necesita la red de sucursales bancarias y, donde sea posible, de las oficinas bancarias de correos. El costo de la vacilación por parte de los estados podría ser irreversible. El recuerdo de los sufrimientos de los europeos de la década de los años 20 es la advertencia más que suficiente. La rapidez del deterioro de los presupuestos privados, causada por la parada de la economía, debe abordarse con igual rapidez mediante el uso de los presupuestos públicos, en la movilización de los bancos y, como europeos, por el apoyo entre los Estados europeos para una causa común.

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Por Antonio Santos Del Valle

Miembro de la Junta del Programa de Miembros Afiliados de la Organización Mundial del Turismo. Socio de la consultora Global Journey Consulting. Asesor Externo de la Comisión de Calidad de la Facultad de Comercio y Turismo de la Universidad Complutense de Madrid. Preside Wanderlust Passport, S.L., empresa que gestiona World Tourist Passport /World Tourist Identification (WTP / WTID).

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