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Recepcionista de hotel (2)
Fuente: Flickr/Professional Images

El valor del servicio al cliente

Si al principio de todo me hubieran notificado que estar del lado del mostrador era algo tan complicado, me hubiera inclinado por esta profesión desde mucho antes, y es que todo lo que se hace en el círculo del servicio al cliente es tan excesivamente cuidadoso, que cualquier paso en falso es como un mini apocalipsis y sólo los grandes aciertos son materializados en las reseñas de los sitios web de viaje. Así es como los dedicados a este oficio hemos aprendido a valorar el arte en lo que hacemos.

Minimizar la labor de aquel que se encuentra ofreciéndote una permanente sonrisa o un repetitivo “buenos días”, es no contemplar las manos que han construido gran parte del gusto y la satisfacción de aquellos externos a este bello ámbito servicial. Para todos los tolerantes, contentos, satisfechos; para todos ustedes que nos dan la mano, que sonríen con un “gracias” incluido, es claro que han pasado por lo que nosotros o han puesto un poco de atención al esfuerzo casi inhumano que dedicamos a todo lo que hacemos, todos los días de nuestra profesión.

Hemos de notar una singularidad al adoptar al servicio en nuestras profesiones, y es que nos convierte en analistas del entorno que nos rodea al recibir el trato de algún mesero, chef, guía turístico, recepcionista de hotel, y no para crear un juicio de lo que hace o deja de hacer, sino que nos invade una enorme empatía que desemboca en la paciencia y la tolerancia ante sus actos, nos llega también la necesidad de valorar su tiempo, su esfuerzo, su conocimiento y experiencia. En lo personal, el pertenecer a este selecto grupo de profesionales, me aporta día con día para ser un mejor ser humano.

Con dedicatoria a todos los militantes que realizan la práctica del servicio al cliente, descansando entre semana y laborando días feriados, fines de semana, puentes y vacaciones, para todos nosotros son estas palabras; y es que la vida, ilustra el camino de a poco, y para todos los encargados del servicio, lo que ilustra son las buenas costumbres, el sentido de urgencia, la paciencia infinita, y la tolerancia ante la peor de las situaciones. Sin duda, estar frente un momento difícil es la mejor enseñanza que nos puede dejar esta profesión, donde el pago no es económico; es simbólico, donde un apretón de manos significa más que una ganancia monetaria, y es que de eso se vive realmente, de un Gracias, de una ilusión cumplida, de una destreza adquirida; así es, somos artífices de experiencias, de sonrisas y de expectativas, nuestra pasión, es un arte.

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Acerca de Emanuel Mendiola Arrieta

Emanuel Mendiola Arrieta
Hotelero de corazón, apasionado por la escritura y el turismo. “Viajar es más que ver lo que hay para ver; es iniciar un cambio en nuestras ideas sobre lo que es vivir.” Miriam Beard.