Vista de El Tesoro desde arriba, Petra, JordaniaVista de "El Tesoro" (desde arriba) en Petra, Jordania.

La visita a Petra, una de las 7 maravillas del mundo y patrimonio de la humanidad, me produjo sensaciones expectantes y mágicas al recorrer el valle de Wadi Musa que significa “Valle de Moisés” en árabe, de donde el profeta Moisés hizo brotar agua de la roca para satisfacer a todo un pueblo. El guía iba nos iba narrando el origen del nombre de Petra, “Selaa”, que significa en hebreo y arameo “roca”, así como en árabe y griego significa “acantilado”. Los nabateos no fueron los primeros pobladores de estos territorios, ya que 1500 a. C., un grupo llamado los oritas, fueron posteriormente expulsados por grupos edomitas y estos a la vez fueron sustituidos por los nabateos, quienes serían una de las civilizaciones más avanzadas del mundo antiguo.

Inicialmente, Petra era un campamento de tiendas hechas con tejidos artesanales, un hábitat temporal; y aún así supo resistir a muchos ataques, incluso el de Alejandro Magno. Este mágico lugar que está ubicado en un valle en el corazón del desierto meridional de Jordania, que data de 70 millones de años, fascina por su aspecto sacado de un cuento de hadas. Sin duda te envuelve en su misticismo rodeado de arena, arqueología y calidez humana, y la belleza del paisaje natural te antepone a una experiencia inolvidable. Conforme uno ingresa a esta “Ciudad Rosada”, es notable los estratos geológicos formados por capas de arenisca blanquecina.

Toda la riqueza de los nabateos se vincula con el control de rutas de las caravanas hacia el mar rojo y las Indias, como el comercio de incienso, mirra y bienes preciosos, además de la producción del aceite de bálsamo, la cual indujo a los nabateos a establecerse y hacer de Petra una metrópoli, lo que permitió que pudieran competir con el arte y la arquitectura. Se han encontrado 800 tumbas talladas en la roca con iconos religiosos e inscripciones ubicadas dentro del centro urbano con una fusión de estilos helenísticos y romanos, además de influencia griega, las que fueron construidas para honrar a los dioses, elaboradas con cisternas, canales de agua y sala de banquetes.

Por un sendero estrecho se ingresa al desfiladero o el siq, donde las paredes laterales son bloques gigantescos de rocas rosados llegando a medir los 1,200 metros de alto: las rocas iban develándose con mayores curvas, este hermoso fenómeno es el resultado de las fuerzas tectónicas que, millones de años atrás, separaron la montaña y formaron este pasaje donde la luz se vuelve sombra y la temperatura cambia pues se siente una brisa, e inclusive las rocas juegan al compás del ingreso de la luz del sol originadas por el óxido de hierro, tornándose amarillas, rosadas, corales y hasta rojas.

Es placentero escuchar el eco de los cascos de los caballos y los pasos de los visitantes; y conforme uno avanza, la luz del sol se intensifica, para llegar al lugar más expectante: el tesoro “al Khazneh”, el monumento más hermoso de Petra, la magnificencia del arte se ve rebelado en este tallado arquitectónico que representa la tumba del rey Aretas III durante el primer siglo de nuestra era. Admirar esta joya te deja plausible sin palabras. Vale la pena visitar esta maravilla conocida como la “ciudad perdida” por su complicada ubicación, una peculiaridad que permitió permanecer oculta durante muchos siglos hasta 1991, fecha en la que se firma el tratado de paz jordano-israelí.

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Por Sara Huayta B.

🇵🇪 Consultor en Gestión de Marketing Turístico, Hotelero y Estrategia de Destinos. Amplia experiencia en el sector de Turismo Receptivo y Hotelero Internacional de Cruceros. Licenciada en Turismo & Hotelería. Tesista de maestría en Administración con mención en Marketing. Capacidad excelente de organización, gestión, resolución de conflictos, análisis e iniciativa. Optima comunicadora, optimista con sentido del humor y empática.

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