Economía colaborativa y turismo: mitos o verdades

El turismo como actividad económica, a lo largo de los años ha pasado a formar parte de las economías de pequeños lugares como de grandes países; como tal también ha sido afectada por las diversas crisis e impactos que desde el punto de vista económico pueden arremeter contra alguno de los sectores que la integran.

En este sentido, de un tiempo a esta parte, hemos venido escuchando y leyendo algunos conceptos o teorizaciones nuevas que van dando forma a nuevas interpretaciones del turismo pero por sobre todo observamos cambios en las reglas de venta y comercialización de los servicios turísticos, dícese para muchos el turismo.

He aquí la cuestión del surgimiento de términos como turismo y economía colaborativa, plataformas P2P, o la nueva economía del turismo entre otros, unidos al llamado “turismofobia”, y como dicen por ahí: «nos encontramos frente a llegada de la cuarta revolución industrial en un mundo globalizado»; es decir que el turismo se ve afectado por una serie de disruptivos que están transformando por enésima vez la industria turística, es decir, cambiando las reglas que dábamos por establecidas.

Reglas que se basan en una premisa: “algunos factores nos impulsan hacia adelante mientras otros nos frenan o incluso nos hacen retroceder”; si bien los factores “adelante-atrás” no son nuevos, hoy todo es mucho más rápido debido al tamaño que ha ganado la actividad turística y a la complejidad que traen justamente esta cuarta revolución industrial y la globalización.

Según expone Klaus Schwab, economista alemán y fundador del Foro Económico Mundial, “estamos al principio de una transformación global que se caracteriza por la convergencia de las tecnologías digitales, físicas y biológicas en modos que están cambiando el mundo que nos rodea y nuestra propia idea de lo que significa ser humano”, tal como explica en su libro “La cuarta revolución industrial” publicado en 2016.

Para, Dimitrios Buhalis, director del eTourism Lab de la Bornemouth University, “la inteligencia artificial, la realidad aumentada, el turismo inteligente, el big data y las tecnologías wearables probablemente van a traer las disrupciones más importantes al mundo de los viajes”; de hecho según algunas agencias de viajes expertas, la tecnología está creando “un nuevo viajero”.

Ahora, cómo relacionamos este nuevo viajero al concepto o teoría de la economía colaborativa;  pues justamente al asumir las nuevas formas de consumo y por sobre todo a cómo accede nuestro viajero al producto que desea.

El cambio en los hábitos de muchas personas se observa en a la hora de buscar alojamiento en sus viajes, por ejemplo han empezado a preferir para sus estancias de una semana o menos, alquilar a un particular una casa, un apartamento o una habitación en lugar de hacerlo en un hotel, las razones son diversas, por supuesto el precio es relevante, pero no es la única razón sino también la posibilidad de disponer de un espacio con mayor intimidad y libertad que la que ofrece un hotel o poder entrar en contacto más directo con la población o el entorno del lugar que se visita, justifican este cambio de uso por parte de muchos viajeros; junto con ello, el desarrollo de portales especializados en este servicio ha beneficiado el crecimiento de la economía colaborativa en este sector, propiciando mayor cantidad de oferta y diversidad de servicios.

Ahora bien, este nuevo modelo que se va imponiendo por sobre los modelos tradicionales de venta y comercialización de por ejemplo, “hospedaje turístico” bajo el auspicio de las bondades de la irruptiva “economía colaborativa” por empresas como AIRBNB, HOMEAWAY, ALTERKEYS, BEMATE, RENTALIA, HOUSE TRIP, WIMDU, NIUMBA, VACACIONES ESPANA, ONLY-APARTAMENTS, entre otras; impone el surgimiento de una nueva oferta como es la de la vivienda turística, o esconden verdaderas empresas explotadoras que mueven un gran negocio que además quedan supeditadas a las obligaciones del sector especializado en la demanda turística operando como auténticas agencias de viajes, hoteles, hostales, u apartamentos, bajo la apariencia de organizaciones no lucrativas y mero intermediaria.

El fenómeno del consumo colaborativo empezó a darse a conocer entre 2012 y 2013 en España, especialmente en el sector turístico, expandiéndose a otros campos de especial notoriedad como en el transporte de viajeros y hoy muy en el presente en el mercado inmobiliario.

Para muchos expertos en turismo como para pequeños y medianos empresarios (PyMES); la regulación de la mal llamada economía colaborativa es uno de los grandes retos del sector, ya que “pone en juego el modelo turístico”; por ello se plantea que las agencias de viajes y el resto de operadores del sector deben conocer sus impactos en el turismo y valorar los pros y los contras de las nuevas formas de consumo.

El problema, o la expansión del fenómeno,  se ve cuando unimos “colaboración a las nuevas tecnologías, redes sociales e internet”, ya en es en ese punto cuando la economía colaborativa se convierte en un fenómeno imparable porque conquista cada vez más adeptos.

Los países latinoamericanos como, Brasil, Argentina, México y Perú se han destacado por sus iniciativas y su empuje en este nuevo sector económico; empresas que se dedican al alquiler de viviendas y al transporte son las que han conseguido penetrar con mayor fuerza, teniendo las segundas mucho más éxito en países como Brasil, México, Chile, Colombia y Perú.

Estos nuevos modelos colaborativos están llamados a encabezar un nuevo paradigma económico en América Latina.

Fuentes de Consulta:


Mg. Ingrid Adriana Pedersen: Magister en Desarrollo y gestión de Destinos, egresada de la Universidad Nacional de Quilmes; Lic. en Turismo egresada de la Universidad Nacional de Misiones y Profesora en turismo; Docente universitaria y participé en trabajos de consultoría para CFI, Organismos Nacionales de la Argentina. Trabajo en Cámara de Representantes de la Provincia de Misiones. Como lema: “La Formación permanente en pos de la mejora de la profesión”
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