Playa de la MalaguetaPlaya de la Malagueta, Málaga.

¿Alguna vez has pensado en qué son las adicciones emocionales? y si lo has pensado, ¿alguna vez te has preguntado cómo salir de ellas?

La palabra dependencia, etimológicamente hablando, viene del latín y significa «estar colgado de», y evidentemente se puede estar colgado de una sustancia, de un alimento, de muchas cosas, pero en este caso nos centramos en el hecho de «estar colgado de» alguien.

La pregunta sobre las adicciones emocionales y cómo salir de ellas, nace de una situación que se me presenta en estos días.

Cada vez que me pongo un propósito, inevitablemente tengo que enfrentarme a una prueba. A todo esto, le voy a dar el nombre de «el poder del universo». ¿Te has dado cuenta? ¿Te ha pasado alguna vez?

Un nuevo objetivo: vivir un amor sano

Hablar de mi objetivo, como ya te habrás imaginado, es sobre las relaciones amorosas: después de un período de investigación interna me doy cuenta de que estoy lista para abrirme y darme la oportunidad para un amor sano, sin toxicidad.

Como inicio de un nuevo camino, decido hacer una visualización sobre el amor para investigar mis emociones: cierro los ojos y siento una profunda sensación de libertad, de apertura, de infinito. Así es como me siento al respecto y esa es mi meta que alcanzar. Amor en el sentido de dar, dejarse llevar sin la necesidad incesante de la atención del otro.

La conexión y un nuevo inicio

Me permito escuchar a mi corazón y conectarme con el hecho de ser vibración. Me abro a la posibilidad de conocer mejor a un chico que conocí hace unos días.

Quiero ponerme a prueba y ver si realmente estoy lista para una historia diferente.

Al principio parece ser todo muy normal: risas, salidas, cortejos. Todo va muy rápido y obviamente mis emociones también se aceleran. ¡Qué bueno es redescubrir las mariposas en el estómago!

Hablo de esto con muy pocas personas porque quiero vivirme este momento de mi vida, sé que será un momento de crecimiento, lo percibo.

Dependencias afectivas, ¿cómo salir de ellas?: El viaje

A todo esto, hay que decir que unas semanas antes, había reservado un viaje de 5 días a Málaga (España), por unas pequeñas vacaciones y por nada al mundo quiero dejar de lado mi pasión por los viajes.

Así que decido emprender este viaje más que convencida de que me llevaría a una conclusión.

La salida no es la mejor, porque Vueling cancela mi vuelo y después de unas 8 horas en el aeropuerto, puedo volar a Málaga. Bueno, he perdido un día de vacaciones, pero no voy a desanimarme.

No todo es negativo: me dicen que me reembolsan 250 euros por las molestias, vacaciones casi totalmente pagadas.

El inicio de un viaje: llegada a Málaga

Extenuada por el largo día, llego a Málaga: es medianoche y me dirijo en taxi hacia el hostel situado en pleno centro. Me encuentro en frente de la Alcazaba, una fortaleza de la época musulmana.  Málaga está llena de vida.

Es viernes por la noche, una compañera de trabajo me espera en el hostel («Alcazaba Premium Hostel»), dejo mis cosas y me sumerjo en la movida andaluza.

El hostel está bastante de moda para mi gusto: había tenido esta impresión en el momento de hacer la reserva, pero la súper terraza con vista a la Alcazaba tuvo un poder tremendo sobre mi elección.

Me dirijo a mi dormitorio femenino para 8 personas para dejar cosas: ¡Caray, me toca la cama de arriba!

El colchón es muy cómodo, un sueño, pero al mismo tiempo no tengo enchufes cerca de la cama, lo que hace extremadamente difícil poner un despertador para el día siguiente.

Los primeros desafíos están por venir, diría yo.

Alcazaba Málaga
Alcazaba, Málaga.

Málaga y el viaje contra las adicciones emocionales

Me cambio rápidamente y con mi compañera Mia nos sumergimos en el centro. En el centro hay miles de bares para todos los gustos, desde el más de moda hasta el más cutre, donde se encuentran una selección muy amplia de chupitos para todos los gustos, o el bar que prepara cócteles cuyo sabor cambia según el paladar.

Saltamos de un lugar a otro y todo parece fluir.

Después de un buen recorrido decido que es hora de dormir: mañana tendré una intensa jornada turística, centrada en la belleza del lugar, en mí misma y sobre todo sin ataduras.

El día comienza con una pequeña dificultad, es decir el hostel no organiza ningún tipo de actividad para aquellos que viajan en solitario como yo. Parece ser una señal del destino: este viaje tiene todas las características de «anti dependencia».

Después de un delicioso desayuno en el «café con libros» de la Plaza de la Merced con un buen chocolate y crepes de plátano, decido empezar a perderme por las calles de esta ciudad tan bien cuidada en detalle, tan española, cálida y animada. Voy al centro y me dejo llevar por el laberinto de calles y rinconcitos.

Poco a poco me dirijo hacia el final de la calle principal, la «calle Larios» y desde allí Málaga se abre y domina el mar y me abraza con su apertura.

Calle Larios
Calle Larios.

Dependencias afectivas: los primeros indicios

Continúo mi caminata hacia el paseo marítimo en dirección a la playa de Málaga: caminando me doy cuenta de que noto algo en el vientre que ejerce presión, como si tuviera un nudo y de repente me salta un pensamiento a la cabeza. De repente me doy cuenta de que no he recibido ningún mensaje del Sr. X (así es como lo voy a llamar aquí) y eso me molesta. Las primeras tormentas emocionales y las paranoias empiezan con «por qué no me llamas, qué pasa, ya te habré dicho algo»… Además, Mario mi amigo imaginario limitante, que me dice «nunca podrás tener una relación sana con una persona». Me detengo, «¡No quiero escucharte!», le digo.

Estoy respirando. Me reconecto con el objetivo del día, que es visitar las bellezas del lugar.

Me concentro y voy al ataque con mi propósito.

Paso por la playa, y el mar me da un poco de paz, pero al mismo tiempo siento que necesito desahogar esa energía negativa que me estaba bloqueando. Miro el mapa y sí, decido hacer una bonita caminata hacia el castillo de Gibralfaro.

Parque de Málaga
Parque de Málaga.

El primer reto: el Castillo de Gibralfaro

Bajo el sol ardiente de Andalucía me dirijo paso a paso hacia la cima. Mucha gente camina hasta la cima, todos con el deseo de ver Málaga desde arriba y también de admirar la belleza de esta fortaleza. Además del aspecto turístico, creo que esta visita será sólo el comienzo de un pequeño paso hacia la libertad emocional.

Hace tanto calor que bebo litros de agua. Después de algunas paradas para admirar el paisaje y tomar fotos, llego a la cima.

El precio de la entrada, que también incluye la visita de la Alcazaba, no es exagerado, pero sólo 5.50 euros y se lo merece todo.

Entro en el castillo y es un poco como teletransportarse a otra época: el paisaje es impresionante y se respira apertura, una apertura que estoy tratando de tener siempre en cuenta.

Continúo mi caminata, me siento protegida, relajada y centrada en la visita.

Me doy cuenta de que mis amigos obscuros se habían calmado, ¡qué raro! Me doy cuenta de que este viaje estaba empezando a dar frutos. Sin embargo, mi tour no termina en el castillo.

Segundo reto: visita a la Alcazaba

Después de haber realizado un continuo sube y baja de escaleras, decido que la próxima visita será la Alcazaba.

Lentamente me dirijo a la otra entrada, porque no se están conectadas.

No tengo muchas expectativas y voy a entrar. Decido ir sin guía porque, como ya he mencionado antes, no quiero ningún tipo de vínculo.  Entro en esta fortaleza y dejo ir mis emociones.

La cultura cristiana se mezcla con la cultura musulmana en la Alcazaba. Por un momento, cierro los ojos y me dejo llevar.

Dejo que surjan imágenes, sensaciones y consejos: lo único que llega a mi corazón es la aceptación, el respeto por todo lo que es diferente y desconocido. Todo aquello que es diferente y desconocido y que a veces da un poco de miedo.

Abro los ojos y me siento abrumada por la paz mental. Continúo mi exploración de la Alcazaba, me imagino historias de luchas entre diferentes culturas, historias de pasión, de protección de la ciudad, pero también de tormentos.

Decido dejar esta maravillosa fortaleza y volver al hostel.

Alcazaba Málaga
Alcazaba, Málaga.
Alcazaba, Málaga
Alcazaba, Málaga.

El viaje y la cueva interior

Es sábado por la noche ya y me doy cuenta de que he entrado en mi «cueva interior»: hay algunos demonios a los que tengo que enfrentarme (como dice el viaje del héroe de Robert Dilts y Stephen Gilligan) Mi viaje turístico me había llevado a conectar conmigo misma, pero es siempre muy fuerte la necesidad de saber algo sobre el Sr. X.

Me doy cuenta de algo que no creía que me pertenecía tanto hasta ahora.

En este punto le hago una pregunta a Silvia, al igual que en mis sesiones de coaching:

«¿Qué pasa si esta persona ya no se pone en contacto contigo? ¿Qué emociones sientes? ¿Y dónde las localizas?»

Siento un nudo en la barriga.

En este punto tengo claro lo que son las adicciones emocionales y me doy cuenta de cómo están presentes en mí.

Las adicciones afectivas y los primeros remedios para salir de ellas

Después de un paseo me siento en un banco, comiendo un trozo de pizza: decido disfrutar de este momento de soledad, de conciencia, pero también de permitirme sentir. De repente dos chicos se acercan y me preguntan qué estoy haciendo sola, empezamos a charlar… y todo empieza a fluir de nuevo.

Por un momento pienso y me dirijo al universo «¿Me escuchabas cuando te pedí una relación sana sin adicciones emocionales? Al mismo tiempo oigo mi voz interior que me habla y me dice:

  • Escúchate
  • Cultiva tus pasiones y dedícate a ellas, con toda la concentración necesaria. Su crecimiento personal depende de ello.
  • Usa la energía vital para alcanzar tus metas y no para recibir amor y aprobación.

Agradezco mentalmente mi voz interior, y salto al presente, dejo que todo fluya….

«Ten paciencia… todo llegará en el momento adecuado». Buda.

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Por Silvia Amato

Italiana de Livorno pero actualmente residente en Tarragona (España). Licenciada en Economía del Turismo, descubrí hace unos años que mi pasión de vida es viajar, hacer feliz a la gente y fluir. Me dedico al mundo del Coaching, Travel Coaching y soy agente de viajes. “si la locura es felicidad, me declaro loco! (Sombrerero Loco)

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