Tabernas, desiertoEl desierto de Tabernas en Almería.

Almería, la provincia más oriental del sur de Andalucía, está de enhorabuena. Elegida Capital Española de la Gastronomía 2019, la ciudad andaluza tiene el reto de demostrar, durante este año, la riqueza de su historia, su patrimonio y su sabrosa cocina, proveniente de materias primas de primer nivel, que se presenta, muy a menudo, en una espectacular variedad de tapas.

Almería posee una personalidad muy definida, típicamente andaluza, de flamenco, alegría, buen clima, pero con sus peculiaridades y sus anécdotas. Tan suyas como el famoso Indalo, símbolo de lo almeriense. Se trata de un icono, pintado en  una cueva del Neolítico, que representa una figura humana con los brazos extendidos sujetando un arco ente sus manos. Un emblema de buena suerte que podemos comprar en Almería bajo innumerables formas, desde estatuitas, pulseras, vasos…Pero, cuidado, para que dé suerte, hay que regalárselo a alguien. Nunca a sí mismo. ¡Palabra de Indalo!

Indalo, Almería
El Indalo, símbolo de Almería

La provincia de Almería tiene costa, montaña, desierto (como el de Tabernas, que es el único de Europa), una producción agroalimentaria líder a nivel mundial y unas gentes hospitalarias y simpáticas que hacen que el visitante se sienta cómodo desde que llega a estas tierras.

La elección de Capital de la Gastronomía, que la ciudad de Almería ha trabajado duramente durante meses con ahínco, consiguiéndolo finalmente, es una manera de decir que también existe, tanto ella como su provincia. Para aquellos que lo deseen, se puede visitar, en el centro de la ciudad, la sede de la capital gastronómica que ofrece al visitante innumerables actividades, con degustación de productos, showcookings o información.

Almería sede gastronomica
El emblema de la sede gastronómica de Almería 2019.

Almería provincia

En la provincia de Almería, encontramos lugares tan asombrosos como el Cabo de Gata, a 25 minutos de la ciudad, con sus pitas, árboles típicos de la zona, donde se encuentra el Geoparque de la UNESCO, el desierto de Tabernas, haciendo gala de sus tres parques temáticos del western, donde se han rodado cientos de películas, como el del Oasys Mini Hollywood la Alpujarra almeriense, los mares de plástico que se pierden en el mar y que representan la mayor extensión de invernaderos de toda Europa (“La Silicon Valley almeriense”, como lo llaman algunos, por su innovación tecno agroalimentaria), sus excepcionales lonjas de pescado, sus aceites de oliva deliciosos como el de Castillo de Tabernas… Todo es un reclamo excelente para que, a través de la gastronomía, descubramos la región de  Almería. Como ha declarado, Mariano Palacín, Presidente de FEPET (Federación Española de Periodistas y Escritores de Turismo) y CEG (Capital Española de la Gastronomía), “Ser Capital Española de la Gastronomía permitirá difundir al máximo la oferta turística y gastronómica de Almería para acercarla a los futuros visitantes». Porque, lo que es cierto, es que Andalucía, una de las zonas más turísticas de España y del mundo, cuenta con ciudades tan sobresalientes como Sevilla, Córdoba o Granada que tradicionalmente han acaparado la mayoría del turismo.

Cabo de Gata en Almería
El cabo de Gata.

La ciudad de Almería

Desde ahora, ya no tiene porqué ser así. Almería, con su capitalidad, coge las riendas y se reafirma como un destino esencial. Para empezar, ¿Por qué no descubrir esta agradable ciudad, situada entre el mar mediterráneo, concretamente el de Alborán y la Sierra de Gador?

Hace buen tiempo (360 días de sol al año), es una urbe manejable de 185,000 habitantes, tiene restaurantes y tabernas de tapeo excelentes para satisfacer el paladar con productos únicos como los tomates raff, el ajoblanco o el pescado Gallo Pedro, por solo citar algunas de las cosas más típicas. Además, posee un patrimonio cultural y monumental, bastante poco conocido, que no desmerece en absoluto. Hay lugares para pasear como el espléndido Paseo Marítimo, zonas para rememorar la historia reciente de España como Los Refugios de la Guerra Civil que se pueden visitar o locales para vibrar con lo mejor del Flamenco como la Peña “El Morato”. 

ajoblanco Almería
El ajoblanco, uno de los platos estrella de la gastronomía almeriense

Descubrir la imponente Alcazaba que domina la ciudad, la Catedral, mitad iglesia, mitad fortaleza, la apalmerada Rambla, el barrio de La Almedina (de origen árabe, situado a los pies de la Alcazaba), la Plaza de la Constitución o la Puerta Purchena nos abrirá a algunas de las bellezas de esta ciudad, todavía hoy bastante desconocida para la mayoría del turismo.

Almería puede presumir de tener una historia que se remonta a la época árabe. De hecho, fueron los árabes quienes la bautizaron con el nombre de Al-meraya (“el espejo”), haciendo alusión  a los reflejos del mar. Fundada en 955, la ciudad fue gobernada por el califa Abderramán III  que, al querer defender las costas que llevaban al Califato de Córdoba de los piratas del norte de Africa, potenció un puerto militar de gran seguridad en Almería, situada en medio de una bahía en forma de media luna con aguas tranquilas y con la Sierra de Gador detrás. De esta época, data la muralla con la antigua medina (“ciudad”, en árabe) y la Alcazaba como defensa y fortaleza, hoy todavía uno de los monumentos fetiches de la ciudad.

La ciudad pasó de puerto militar a comercial en el siglo XI, conociendo su primer momento histórico de gran esplendor. Almería era la tercera ciudad más poblada de España, después de Córdoba y Toledo y exportaba seda, mármol blanco de macael (que podemos encontrar en la Capilla Sixtina y que todavía se produce), azúcar, sal… Los siglos siguientes fueron de declive por azares históricos pero a finales del s. XVIII, s. XIX y principios del XX, Almería conoce, gracias a la minería y al comercio de la uva, otra fase de gran esplendor. Se construyen las primeras líneas férreas electrificadas de toda España, que servían únicamente para transportar mineral: hierro, plomo, oro… Se creó, entonces, la antigua estación de tren que actualmente está en rehabilitación y sobre todo se hizo, en el puerto, un cargadero de mineral para llevar los metales a los barcos. Conocido, por todos los almerienses, como el cable inglés, es uno de los monumentos más representativos de la ciudad. Fue una compañía inglesa quien lo financió, contratando a discípulos de Eiffel, de cuyo estilo nos acordamos nada más mirarlo. Esta gran obra de ingeniería, de 1902,  cayó en desuso, con el declive del sector minero pero, hoy en día, está declarado bien de interés cultural, existiendo, además, un proyecto para usarlo como centro de visitantes, poder pasear por él… El acero y el hierro está presente, así mismo, en el Mercado Central de Almería, recientemente restaurado.

Finalmente, la última etapa de esplendor de la ciudad pasa precisamente por el nacimiento de los invernaderos (el llamado “Mar de plástico” por su enorme extensión, que se ve, incluso, desde el Espacio), a finales s. XX. Una industria única en Europa, desarrollada gracias a la cantidad de días de sol al año (360), a las grandes cosechas y a las innovaciones científicas agroalimentarias punteras de instituciones como CajaMar.

Con esta historia, muy desconocida para muchos, no es de extrañar, que encontremos en Almería una huella en sus edificios y en su trazado urbanístico. La Rambla, el paseo bordeado por altísimas palmeras que va de la montaña hacia el mar (que en realidad se llama avenida de Federico García Lorca pero que todos los almerienses la conocen como La Rambla) es una obra hidráulica impresionante que ha conseguido evitar las grandes riadas históricas que asolaron la ciudad como la más grave del 11 de septiembre de 1894. Si paseamos por ella, veremos la Estatua de la Caridad, una bella figura de bronce de una mujer con sus dos hijos, homenaje a todas aquellas víctimas.

Adentrándonos por el centro de Almería, desde la Rambla, descubrimos el elegante Teatro Cervantes, con sus terrazas para tomar algo, situado al lado del paseo de las estrellas de Hollywood, donde recordamos a algunos de los grandes actores que visitaron Almería para rodar, como Omar Sharif, Claudia Cardinale o Clint Eastwood. No hay que olvidar que el desierto de Tabernas ha sido y sigue siendo un lugar de rodaje de grandes producciones cinematográficas americanas y españolas, sobre todo de westerns, como “El bueno, el feo y el malo” de Sergio Leone o “Lawrence de Arabia” de David Lean. Existe, incluso, un Museo del Cine, a las afueras de la ciudad, donde, como anécdota, decir que vivió una temporada John Lennon (que también cuenta con una estatua en la ciudad). Se dice, además, que compuso su famosa canción “Strawberry Fields forever”, inspirándose de los acordes flamencos del fandanguillo de Almería.

En el centro de Almería se encuentra la Catedral, construida en 1524. Usada históricamente como fortaleza a la par que lugar de culto, tiene una portada renacentista y una piedra en tono dorado de gran belleza. Su estilo fortaleza se observa en las pocas ventanas muy altas que tiene, para ser inaccesibles al enemigo, así como en la escasez decorativa. Si esta catedral por su originalidad y por la bonita plaza donde está situada es digna de visitar, también lo es la célebre Puerta Purchena, por donde pasaba la muralla antiguamente, siendo una de las entradas a la ciudad. Es el inicio de la calle principal que es el paseo de Almería, confluyendo ahí muchas de las calles importantes de la ciudad. Ahí, se encuentra la llamada Casa de las Mariposas, un elegante edificio burgués del siglo XIX, el más alto en la época, que mandó construir Rapallo, un rico consignatario de buques, con la idea de poder ver desde allí el puerto. La casa, que ha sido rehabilitada recientemente, posee una bonita anécdota. Si nos fijamos en la cúpula hay un vaso al revés, que lleva puesto desde 1901. Al finalizar la obra, la cuadrilla decidió que el más joven de ellos, pusiera uno de los vasos, con el que estaban bebiendo, celebrando el final del trabajo, en lo alto de la cúpula. El vaso resistió nada menos que 100 años. Y, al hacer la restauración actual, decidieron seguir con la tradición, siendo la encargada de colocar el mismo vaso, la restauradora más joven de la obra.

casa mariposas
La casa de las mariposas o Casa Rapallo

Otros atractivos de Almería

Los Refugios de la Guerra Civil de España (1936-1939) son otro de los atractivos de Almería. Con 4 kilómetros y medio de largo y 67 accesos a la superficie (hoy en día cerrados) es el más largo de Europa porque se puede visitar hasta 1 kilómetro y medio, algo que no existe en ningún otro país. Fueron construidos manualmente, en 16 meses, bajo la dirección del gran arquitecto almeriense Guillermo Langle Rubio para proteger a la población de los bombardeos alemanes, aliados del bando nacionalista, durante la Guerra Civil española. Almería fue la última capital de provincia republicana que cayó en la contienda. Por ello, sufrieron cruentos bombardeos (nada menos que 52!) que gracias a estos refugios, con cabida para 34,000 habitantes, fueron menos virulentos. La visita a los Refugios permite descubrir la despensa y el hospital, mantenidos como antaño.

La bailaroa Inés de Inés (a la izquierda) y la cantaora AnaMar (a la derecha) durante un espectáculo flamenco

Pero Almería, como hemos dicho, es también profundamente andaluza y no podía faltar el patrimonio musical. La Peña Flamenca “El Morato”, creada en 1981, en el marco de una cueva, es un lugar excepcional para descubrir el cante almeriense, los Tarantos, que cantaban los mineros en las minas u otros estilos como las seguidillas (cante de tipo más trágico) o las Soléas (más alegres). La grandeza del Flamenco con su baile y su cante está más que presente en “El Morato”, donde uno se siente integrado inmediatamente, de la mano de Lola, su alma mater y de todos los socios de la Peña que ofrece, además de una cocina tradicional excelente, espectáculos inolvidables con artistas de la talla de la bailaora Inés de Inés, el reputado guitarrista El Niño de la Cueva o la joven cantaora AnaMar.

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Por Carmen Pineda

Inquieta, rigurosa, sensible y amante de la cultura (sobre todo el cine), el turismo, la gastronomía y los viajes. Me gusta comunicar y escribir sobre mis experiencias y sobre el mundo en general.

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