Viajero-mirando-las-montañas.

No quiero entrar a diferenciar al viajero del turista, por el contrario quiero más bien invitar a respondernos qué queremos ser en el turismo, si viajeros o turistas, que si se mira de cerca, es igual, pero no lo mismo.

Al preguntarnos cuáles son nuestras motivaciones para realizar un viaje, podemos respondernos fácilmente si lo que queremos es viajar o turistear, pero ya en la actividad, la franja que divide el uno del otro, es cada vez más delgada e invisible. Toda actividad trae consigo consecuencias y responsabilidades, asumirlas y la manera en cómo las asumimos es lo que nos diferencia del resto. Lo mismo pasa con el turismo, que va más allá de sólo realizar un viaje y conocer distintos destinos, es también conocer, reconocer y adquirir sentido de pertenecía por este nuevo lugar y por las experiencias que se están viviendo.

El turismo es una llave al mundo, a conocer nuevos lugares, experimentar miedos, romper fronteras, pero es en sí viajar, las alas para la mente y todo lo que en ella hay. Cada lugar al que se viaja, cada lugar que se conoce le brinda al turista un buen numero de experiencias que lo renuevan, cada viaje es único y aun cuando se repita un mismo destino, nunca se vivirá los mismos momentos, cada viaje entrega nuevos recuerdos. Pero en esto de viajar y conocer, ¿qué le estamos entregando al lugar y a sus residentes? Vale la pena como viajeros y/o turistas, tener como motivación para viajar, dejarle algo nuestro y positivo al lugar que conoceremos y a las personas que allí encontraremos.

Es el factor humano el elemento más importante a la hora de generar una relación reciproca entre el turista y el lugar, donde haya un ganar-ganar entre ambos, donde esta relación en sí misma, promueva una nueva cultura de viaje, una cultura homogénea donde prime el interés por conocer y dejarse conocer del lugar, donde al viajero se le cambie la visión del mundo y al local le amplié la perspectiva del mismo. Es importante que el turismo se desarrolle como una actividad plena, equilibrada, congruente y sustentable a través del tiempo y con el tiempo.

El turismo es un tema de mucha relevancia en los países, pues con él los aspectos culturales, sociales y económicos se ven tocados directamente, pero en cambio el turista y el residente pasan a tener un porcentaje menos en la relevancia del mismo, y si lo escalonamos, la diferencia se logra medir más, donde el turismo en sí es el más importante, mientras las comunidades locales y los mismos lugares pasan a estar en los últimos lugares de importancia. Siendo estos sumamente importantes para la buena practica turística, por esto es importante entregarles a cada uno su verdadero valor en la cadena turística.

Hay que empezar a ver y pensar al turismo como ese fenómeno social con identidad propia donde sí se puede entregar y vivir una relación estrecha donde el interés principal es entregar y recibir, aunque suene utópico. Es el turismo donde podemos encontrar la manera de recibir y entregarle algo a un lugar, de conectarse. Así que, “al lugar al que viajes, déjale algo”, cómprale a los residentes, háblales de ti, de tu lugar de origen, de tus otros viajes, y encuentra la manera de dejarle algo tuyo y positivo a ese destino, vuélvelo único con tu buena huella. Recuerda siempre que ser turista no es lo mismo que ser viajero, si el lugar te entregó algo, entrégale tú un tanto más, pero no te de vuelvas sin nada, ni dejes al lugar vacío.

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Por Dalgis D Mendoza Hernandez

Soy estudiante de Administración turística en la Universidad del Atlántico, Barranquilla, Colombia. Me gusta el arte y el cine, además de la escritura, por ello mi trabajo soñado sería uno donde pueda mezclar todo esto armónicamente. Dentro del turismo mis intereses están enfocados en el turismo sostenible y en la museografía y museología. Aunque poco y nada he viajado, creo que vivo en un constante viaje, así que no descarto la posibilidad de un día sorprenderme mochileando.

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