Entorno Turístico
Turistas en una experiencia exclusivaImagen únicamente ilustrativa. Hecha con inteligencia artificial.

Año 2016. Pleno febrero en Nueva York. El frío cala los huesos de una forma cruel. Una veintena de brasileños se agolpan en los alrededores de Grand Central Terminal. Intentan combatir con café las inclemencias del clima. Esperan un bus que los llevará a conocer los puntos menos explorados de la ciudad más famosa del mundo. El Teatro Apolo en Harlem, el Estadio de los Yankees en El Bronx, el Parque Flushing Meadows en Queens y la solitaria Coney Island en Brooklyn.

A más de cinco mil kilómetros, en Cancún, un grupo privado de cinco italianos adultos mayores espera una miniván que los llevará a conocer, de forma tradicional, el pueblo mágico de Valladolid, Chichén Itzá y algún cenote. Si bien la excursión es en modalidad privada, el tour es completamente estándar en su contenido.

Año 2026. Abril en la Toscana italiana. La primavera se encuentra muy generosa, ofreciendo todo tipo de colores, aromas, aves y un bienestar difícil de manifestar. Un grupo de tres amigos mexicanos se sube a un deportivo italiano de lujo extremo. Están a punto de vivir una experiencia inolvidable en una bodega boutique de la zona. Lejos están de realizar la típica visita en la que se muestran los procesos productivos, la clásica degustación sin profundizar y el almuerzo de tres tiempos antes de regresar al hotel. No. Van a hacer mucho más y el automóvil deportivo de lujo lo anticipa. Van a recorrer la finca de punta a punta junto con el enólogo del lugar; las explicaciones van a ser exhaustivas, van a ingresar a sectores que nadie ingresa en tours regulares, van a hacer un simulacro de cosecha, la degustación incluye verticales de varias añadas del vino tope de gama, van a jugar a crear su propio blend, van a tener un almuerzo maridado y dirigido por un sommelier experto mientras de fondo se realiza una performance de música clásica en vivo. Por la tarde se someterán a un tratamiento de vinoterapia y, finalizando la jornada, darán una última vuelta por la sala de estiba bebiendo vinos dulces, mientras que un guía experto les habla sobre las leyendas y los mitos de la región casi en penumbras.

A más de once mil kilómetros, dos parejas cuarentonas, fanáticas de la literatura proveniente de Quebec, Canadá, aguardan en la recepción de un hotel de diseño en Buenos Aires el transporte privado que los acercará a una de las experiencias más inmersivas que pueda tener la capital de Argentina. El Obelisco, la Plaza de Mayo, el Cementerio de la Recoleta y el Barrio de la Boca son sitios de turismo masivo que ya conocieron por cuenta propia.

El par de parejas se desvive por la literatura universal y siente un peculiar atractivo hacia dicho arte argentino, especialmente en la referencia de Jorge Luis Borges. Y eso es lo que harán hoy. Un tour temático curado por un guía profesional y periodista literario. Borges y su obra serán el centro de la actividad. Desayuno privado en el Café Tortoni, visita guiada a la librería Ateneo Grand Splendid (considerada la más bella del mundo), una recepción en la Biblioteca Nacional Mariano Moreno, la cual fue dirigida por Borges durante varios años, y un cierre de lujo con almuerzo gourmet incluido en la Fundación Nacional Jorge Luis Borges, casa de la infancia del genio y en donde convergen manuscritos, objetos personales y fotografías del escritor.

El turismo receptivo está cambiando porque la demanda así lo demanda, valga la redundancia. Los tours tradicionales y masivos siguen y seguirán existiendo. Pero para los viajeros maduros y experimentados esto ya no es suficiente. Buscan alternativas y experiencias más genuinas, auténticas, inmersivas, interactivas, participativas, temáticas e innovadoras.

Es en este marco donde se presenta la oportunidad de dar rienda suelta a la imaginación y la creatividad de los diseñadores de tours.

Me atrevo a decir que las posibilidades son infinitas. De hecho, confieso que los ejemplos que están leyendo en esta nota fueron generados por mi imaginación y mi entusiasmo mientras me dirijo en un tren hacia mi lugar de trabajo.

Las agencias receptivas y los DMC ya han tomado nota de esto en Latinoamérica, pero aún no se ha llegado ni siquiera a la etapa de crecimiento en el ciclo de vida del producto.

Las experiencias exclusivas no reemplazarán a las excursiones tradicionales y no es mi deseo que eso suceda. Simplemente entender que el grado de madurez de los viajeros es por demás diverso y la capacidad de adaptabilidad a las tendencias tiene que estar más entrenada que nunca por todos los miembros de la cadena turística. No se trata de reemplazar, sino de establecer el principio de complementariedad.

Por Pablo Di Maio

🇦🇷Lic. en Turismo por la Universidad Nacional de Lanús. Cuenta con una diplomatura en Liderazgo Estratégico y competencias directivas por la Universidad Tecnológica Nacional (sede Buenos Aires). Se desempeña como sales supervisor en 3 tiendas físicas de la multinacional Despegar; y es fundador y CM del blog @infoturismo en Instagram.

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