Aterrizar en Lima, Perú, no significa estar cerca de Machu Picchu. Desde la capital peruana todavía falta volar alrededor de una hora y veinte minutos hasta Cusco, continuar por carretera hacia el Valle Sagrado de los Incas, abordar un tren que sigue la ribera de un río y subir los últimos 25 o 30 minutos en autobús desde Machu Picchu Pueblo.
Entre vuelos, equipaje, esperas y transbordos, llegar de Lima a Machu Picchu suele tomar entre 7 y 8 horas. Si tu vuelo internacional llega por la noche, lo más probable es que debas continuar el viaje al día siguiente. Si viajas desde México y solo tienes una semana, lo más sensato es concentrarte en Lima, Cusco, el Valle Sagrado y Machu Picchu.
Según el horario de ingreso a Machu Picchu, dormir en Ollantaytambo o Machu Picchu Pueblo puede ahorrarte una madrugada pesada.
Índice
Tu ciudad de salida cambia el tiempo real del viaje
Desde Ciudad de México hay vuelos directos a Lima, así que una buena combinación puede dejarte más días completos en Perú. Desde otras ciudades de México, normalmente tendrás que sumar una conexión.
Los boletos separados necesitan todavía más cuidado. Si el primer vuelo se retrasa, la segunda aerolínea puede considerar que el pasajero simplemente no llegó. Antes de comprar vuelos separados, suma equipaje, traslados y una posible noche de hotel. Una tarifa barata puede terminar costando más y recortar tu tiempo en Perú.
Lima, ¿escala o parte del viaje?
La necesidad de pasar la noche en Lima depende principalmente de cómo compraste tus vuelos. Si el vuelo desde México y la conexión hacia Cusco fueron comprados dentro del mismo boleto, y existe suficiente margen entre ambos, es posible continuar ese día. Pasar la noche en Lima resulta más prudente cuando se llega tarde o los vuelos fueron comprados por separado.
La ubicación del hotel también suele importar. Miraflores es uno de los principales barrios turísticos de Lima, con hoteles, restaurantes y zonas para caminar junto a la costa. Desde el aeropuerto, el traslado puede tomar alrededor de una hora y bastante más cuando hay tráfico.
Si el vuelo hacia Cusco sale temprano al día siguiente, cruzar Lima para dormir en Miraflores y volver al aeropuerto puede sumar cerca de cuatro horas entre ida y vuelta, y bastante más con tráfico pesado. En una escala corta, conviene buscar alojamiento cerca del aeropuerto. Visitar Miraflores tiene más sentido cuando queda al menos una tarde libre para comer, caminar y conocer algo de la ciudad.
Quien quiera darle un lugar importante a la gastronomía limeña puede reservar dos noches o, como mínimo, una tarde completa sin una conexión inmediata.
Reserva Machu Picchu antes de planear el resto del viaje
Machu Picchu no se encuentra en la ciudad de Cusco ni se llega directamente en automóvil. Desde Cusco, la ruta habitual combina carretera, tren y un último trayecto de autobús.

La ruta más utilizada continúa por carretera hasta Ollantaytambo, un pueblo del Valle Sagrado donde se encuentra una de las principales estaciones de tren. Desde allí, el tren continúa hasta Machu Picchu Pueblo, también conocido como Aguas Calientes. Este pequeño pueblo se encuentra al pie de las montañas cercanas a Machu Picchu, que es donde salen los autobuses que tardan unos 25 o 30 minutos en llegar a la entrada de la ciudadela inca.
Por eso, la entrada a Machu Picchu debe revisarse antes de reservar los demás servicios. El boleto corresponde a una fecha, una hora y una ruta específicas y no es flexible. Además, las rutas dentro de la zona no muestran exactamente lo mismo; algunas incluyen la vista panorámica más conocida y otras recorren sectores diferentes.
Para viajar a Perú desde México con duración de una semana, busca dos o tres fechas posibles y compara al mismo tiempo los vuelos y las entradas oficiales. Cuando encuentres una combinación razonable, reserva el vuelo Lima–Cusco, el tren y el alojamiento de la noche anterior.
El horario del tren debe dejar tiempo suficiente para llegar a Machu Picchu Pueblo, tomar el autobús de subida, ingresar a la hora indicada y regresar sin correr hacia la estación.
Revisa dónde comienza realmente tu viaje en tren a Machu Picchu
Algunos servicios se venden como “tren desde Cusco”, aunque el recorrido no empieza sobre rieles. Son servicios bimodales; es decir, primero se viaja en autobús desde Cusco hasta una estación del Valle Sagrado y allí se cambia al tren.
La hora de ingreso termina decidiendo dónde conviene dormir. Si todavía quieres pasar tiempo en Cusco, quédate allí y calcula el traslado hacia la estación al día siguiente. Ollantaytambo encaja muy bien después de recorrer la zona y evita levantarte de madrugada en Cusco. Para una entrada temprana, conviene seguir hasta Machu Picchu Pueblo y dormir al pie de la montaña; por la mañana solo quedará tomar el autobús de subida.
¿Qué hacer con la maleta?
En los trenes hacia Machu Picchu, PeruRail e Inca Rail permiten una sola mochila o bolso de hasta 8 kg. Como regla general, viaja con una sola mochila y revisa el límite del servicio que compraste. Deja la maleta grande en el hotel de Cusco u Ollantaytambo y lleva únicamente lo necesario para una o dos noches.
Cusco está a una altura bastante mayor que Ciudad de México
Ciudad de México se encuentra a unos 2,240 metros sobre el nivel del mar. Cusco supera los 3,399. La diferencia ronda los 1,160 metros. Machu Picchu, en cambio, se encuentra cerca de los 2,430 metros.
Un residente de Ciudad de México puede tener cierta familiaridad con la altura, sin que eso garantice una adaptación automática. Para alguien procedente de Cancún, Mérida, Veracruz u otra ciudad cercana al nivel del mar, el ascenso resulta más marcado.
Por esa razón, muchas personas prefieren dedicar las primeras horas en Cusco a caminar con tranquilidad antes de realizar actividades más exigentes.
¿Cómo repartir los días alrededor de Machu Picchu?
Las primeras horas en Cusco sirven para caminar con calma por el centro histórico y sus calles empedradas, visitar el Qorikancha o templo del sol, comer sin prisa y comprobar cómo responde el cuerpo a los 3,399 metros.
Si la adaptación es buena, puedes realizar el city tour visitando lugares turísticos de la ciudad. El siguiente tramo puede pasar por el Valle Sagrado con sus sitios incas y terminar en Ollantaytambo. Así conoces la zona, duermes cerca de la estación y evitas volver a Cusco solo para salir otra vez de madrugada.
Qué hacer después de Machu Picchu
Con los días que quedan, conviene escoger una sola prioridad. Puedes volver a Cusco y dedicarle un día completo a la ciudad, sus mercados y barrios. Después de varios vuelos, trenes y cambios de hotel, suele ser la opción más descansada.
También puedes reservar una excursión de altura. La Montaña de Siete Colores (aprox. 5,036 m) y la laguna Humantay (aprox. 4,200 m) encajan mejor cuando ya llevas dos o tres noches en la región. Ambas exigen madrugada, carretera y caminata a gran altura; en una semana, elige una y disfrútala sin convertir el final del viaje en una carrera.

La tercera posibilidad es regresar antes a Lima y guardar un día para su gastronomía, la costa y sus barrios turísticos. Ica, Arequipa, Puno, la Amazonía o más zonas turísticas necesitan más noches y otro gran bloque de traslados y planeación; añadirlos a última hora implica muchos más días en Perú, que ya son temas para otra ocasión.
¿Cuánto tiempo reservar para cada lugar?
- Lima: entre medio día y un día y medio. Si solo haces conexión, una noche suele ser suficiente; si también quieres disfrutar su gastronomía y recorrer la ciudad, lo recomendable son dos noches.
- Cusco: entre uno y dos días completos, repartidos antes o después de Machu Picchu.
- Valle Sagrado: un día completo. Puedes terminar el recorrido en Ollantaytambo o retornar a Cusco, dormir y abordar el tren al día siguiente.
- Machu Picchu: un día completo contando trenes, autobús y visita. Dormir en Machu Picchu Pueblo conviene cuando la entrada es temprana o quieres evitar una jornada demasiado larga.
- Humantay o Montaña de Siete Colores: reserva un día adicional y elige solo una, preferiblemente después de varias noches en la región.

Si dispones de 7 noches, el itinerario puede incluir Lima, Cusco, el Valle Sagrado y Machu Picchu, aunque tendrás que elegir entre dedicar más tiempo a Lima o realizar una excursión de altura.
Con 8 o 9 noches, el recorrido resulta mucho más equilibrado, ya que permite conocer Lima con mayor calma y añadir actividades en los alrededores de Cusco.
A partir de 9 noches ya es posible incorporar una excursión como la Montaña de Siete Colores o la laguna Humantay, e incluso dedicar más tiempo a la gastronomía y a otros atractivos de Lima.
Recuerda, desde México, un tren mal elegido o una noche en el lugar equivocado te puede hacer perder medio día. Waman Adventures, operadora turística con sede en Cusco, trabaja con viajeros mexicanos y puede coordinar vuelos, entradas, trenes, hoteles y traslados para que no tengas que resolver cada conexión por separado.

