Entorno Turístico
Jugador de Ulama de Cadera

En diversas comunidades de Sinaloa, una práctica deportiva ancestral continúa transmitiendo de generación en generación la herencia más valiosa de Mesoamérica. El Ulama representa la expresión viviente más próxima a aquellos juegos de pelota que formaban parte integral de la cosmovisión, ceremonias y cotidianeidad de los pueblos prehispánicos.

Mientras que el fútbol profesional y las competiciones modernas llegaron siglos después, estas civilizaciones ya contaban con su propio sistema de competencia.

Un poco de historia

Los antecedentes de esta actividad se pierden en la profundidad del tiempo: hace más de 3500 años, el ullamaliztli ya se jugaba en distintas regiones mesoamericanas con propósitos que variaban según la cultura que lo practicaba. Para algunos pueblos simbolizaba el encuentro entre lo terrenal y lo sagrado; para otros, guardaba estrecha relación con festividades religiosas, fenómenos celestes o ciclos de siembra y cosecha. Esta multiplicidad de significados refleja la riqueza cultural de las civilizaciones prehispánicas.

Tras la conquista española, esta tradición desapareció casi completamente del territorio mesoamericano. No obstante, en ciertos pueblos sinaloenses logró preservarse de manera clandestina, transformándose gradualmente en una expresión comunitaria que sigue definiendo la identidad cultural local. Esta supervivencia ejemplar convierte a Sinaloa en custodio de un legado que se creía perdido.

El reconocimiento oficial llegó cuando las autoridades estatales designaron al Ulama como Patrimonio Cultural Intangible de Sinaloa, consolidando su estatus como uno de los legados más significativos de la región. Este reconocimiento ha fortalecido los esfuerzos comunitarios por preservar la tradición.

Jugadores de Ulama de Cadera

Aunque fue una actividad común hasta la década de 1960, su práctica disminuyó considerablemente durante las últimas décadas. Sin embargo, jugadores, familias y comunidades continúan transmitiéndolo de generación en generación; por ello, Sinaloa se ha convertido en el principal custodio de una de las tradiciones más antiguas del continente.

¿Cómo se juega el Ulama de Cadera?

La modalidad más difundida es el Ulama de Cadera, donde dos escuadras de cinco integrantes denominados taures compiten dentro de un espacio rectangular llamado taste, de aproximadamente cincuenta metros de largo y cuatro de ancho. La esfera, elaborada con caucho puro y llegando a pesar hasta cuatro kilogramos, solo puede impulsarse utilizando las caderas o muslos superiores. Esta característica distingue al Ulama de cualquier otra disciplina deportiva.

Jugador de Ulama de Cadera 2

La estrategia del juego consiste en lograr que la pelota cruce hacia territorio contrario, generando errores en la respuesta rival. Los puntos anotados llevan el nombre de ravit. Debido a la potencia de golpeo requerida y el peso del balón, los atletas visten una indumentaria protectora integrada por fajas de piel de venado, cinturones de cuero denominados chimalo y envolturas que amortiguan los embates. La preparación física y el equipo son fundamentales para practicar sin lesiones.

Existen además dos variantes adicionales: el Ulama de Antebrazo y el de Mazo, cada una con estructuras reglamentarias particulares que amplían las formas de juego.

Aunque la práctica decayó significativamente desde los años sesenta, localidades como El Quelite, Mocorito, Mazatlán, Salvador Alvarado y Escuinapa (estado de Sinaloa) mantienen vivo este patrimonio. Su permanencia constituye un puente tangible entre pasado y presente, así como testimonio de una de las prácticas culturales y deportivas más antiguas del hemisferio occidental.

Por Entorno Turístico

El equipo editorial y de redacción de Entorno Turístico está integrado por profesionales con formación académica y experiencia en el sector turístico.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Facebook2.05k
Twitter203
Instagram649
Tiktok234