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Pescaditos de oro de Macondo
Pescaditos de oro de Macondo.

Turismo y artesanías en Colombia

“Macondo estaba transformado, la aldea de otro tiempo se convirtió muy pronto en un pueblo activo, con tiendas y talleres de artesanía” – Cien años de soledad

La estrecha relación existente entre el turismo y las artesanías se hace evidente en cada una de las razones del viaje, en primer lugar con “las historias que brinda el destino”, por medio de las cuales el turista se hace más sabio, mejor persona, se reconforta, mejora su carácter, se hace más feliz; motivo por el cual los destinos no pueden ser simplemente paisajes contemplativos sino una historia, un relato que el turista va descubriendo a medida que lo transita ya sea porque se lo decimos explícitamente o porque lo descubre a través de alguna simbología; es por ello que la artesanía se convierte en uno de los más importantes símbolos a través de los cuales los territorios murmuran mágicas historias dignas de ser conocidas por los nuevos viajeros que no solo quieren ver lugares sino además recorrerlos, vivirlos, sentir que forman parte de su propia experiencia, a través de su cultura viva, de sus artesanos, de sus manifestaciones.

Ahora, teniendo en cuenta la “socialización”, por medio de la cual los turistas quieren hacerles saber a sus círculos sociales sobre los lugares que visitan y las experiencias que allí se viven, entendemos la función que la artesanía cumple en dicho rol al testimoniar la visita a un territorio, con la importancia que esto supone, dado que así se estará logrando incidir durante la primer y determinante etapa de “inspiración” del viaje en la que se encontraran los círculos sociales más cercanos a los cuales se influye, adoptando con ello prácticas de una de las más importantes tendencias en marketing como es el “Word Of Mounth” donde se convierte a los clientes en promotores de los productos.

“Todos eran artesanos hábiles, hombres de su casa, gente de paz” – Cien años de soledad

Pero más allá de la artesanía, en el centro de todo esto se encuentra el factor humano, el artesano, quien con sus manos artísticas convierte estos productos en piezas únicas a través de las cuales plasman crónicas inimaginables a partir de su recursividad, creatividad e imaginación, pero sustentadas en las realidades de su cotidiano y ancestral vivir, por lo que las convierten en libros impresos con grandes historias que lastimosamente no se han leído e interpretado con la rigurosidad debida, pues con el solo hecho de su belleza ha sido suficiente, tal como lo ha sido el “Éxtasis Estético” que producen los lugares y esto para nombrar la única razón del viaje que faltaba mencionar, pero con la cual no basta, ya que se debe procurar que el destino no solo se reconozca por lo bello sino además por lo interesante que es. Todo podría estar condensado en el discurso del Nobel de Literatura Derek Walcott en Estocolmo al decir: “El viajero, a diferencia del turista, es el que entra en contacto con el mundo al que visita, que no busca sólo una presurosa fotografía para su colección, o un recuerdo pintoresco, sino que se atreve a vivir ese mundo, y hasta corre el riesgo de llegar a pertenecerle”

De la misma forma que leemos Colombia a través del turismo literario (tema tratado en este artículo) lo hacemos a través de las artesanías derivadas del realismo mágico de Macondo, descritas y puestas en valor por la obra magna de Gabriel García Márquez; generando así vínculos emocionales entre visitante y destino, dado que nuestras bellas piezas artesanales y sobre todo sus artífices “cuentan historias”. 

“Consiguió imponer en Macondo el ambiente de paz rural con que soñaba el coronel Aureliano Buendía para morirse de viejo fabricando pescaditos de oro” – Cien años de soledad

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Acerca de Wilmar Duque Gómez

Wilmar Duque Gómez
🇨🇴 Administrador de empresas de la Universidad Nacional de Colombia. Apasionado por la literatura y demás géneros narrativos, hobbie que ha incorporado a su labor profesional en la empresa PAZappORTE Colombia, desde allí ha impulsado dos líneas empresariales, una en servicios a través del "turismo literario y musical", otra en productos con el proyecto "Artesanos de Macondo", en las cuales prima el valor simbólico como centro de las industrias creativas y culturales.