Mujer libre en el marImagen únicamente ilustrativa.

Historia personal en el marco del Día Internacional de la Mujer.

Yo entré a guiar a finales de los 80 (creo que este año cumplo 40 años de haber comenzado). En esa época guiar era un trabajo de hombres, porque se dormía afuera y te tocaba sí o sí compartir cuarto, porque los turistas a veces sentían que tenían la libertad de agarrarte por la cintura y bajar la mano, porque no se veía bien que una muchacha «decente» anduviera del timbo al tambo hablando con extraños.

Éramos unas pocas que tuvimos que pelearnos, a veces a golpes, con el acoso permanente de choferes, lavadores, otros guías, gerentes, y todas las yerbas similares.

Yo recuerdo, literalmente, a un gerente de un hotel diciéndome que ¡era un problema que yo fuera mujer!

A los choferes les daba pereza porque uno no cargaba maletas tan furiosamente como los hombres. Pero no para decirle a una «Cuénteme… y ¿qué pasa si yo me paso de cama en la noche?» Y una, de vuelta decirle lo más seria que se pudiera: «Pasa que puede encontrar el punto más cercano entre sus testículos y su garganta»

Las mujeres en este gremio nos tuvimos que pelear hasta con las mujeres dueñas de agencias que defendían a gerentes y choferes acosadores que sentían que toquetearla a una era parte del “job description”.

¡Recuerdo en algún momento que nos obligaron a andar maquilladas y en tacones en todos los tours! ¡Qué estupidez! ¡Andar en el cráter activo del Volcán Irazú en tacones era todo un reto!

Esa primera década de los ochenta a los noventa fue bien ruda para muchas… ¡Aquí hay un montón de guías mujeres que lo atestiguan!

Y bueh! ¡Ni hablar de estar embarazada o de dolores por la regla, etcéteras! Era un mundo de hombres y o nos adaptamos, o nos salimos. Punto.

Ahora me encanta ver a estas chavalas llenas de fuerza que se lanzan a guiar sin rollos, que no se tienen que pelear con los papás, los maridos, los hijos y la iglesia para andar del timbo al tambo, ni les importa un carajo parecer o no “decentes” porque saben con certeza que la decencia es otra cosa completamente.

Me encanta ver a estos hombres del gremio que respetan y encaran a las colegas como iguales, sin rollos de género. Y que saben que en las diferencias está la riqueza.

Me encanta como ellos mismos se le van encima al que se le ocurra poner en duda que somos de los mismos.

Y es por eso que hay día de la mujer, para que no se nos olvide qué pasó, cómo fue, de qué se trata…

Se ha caminado un largo trecho, en el mundo y en el gremio. Y es por eso que hay día de la mujer, para que no se nos olvide qué pasó, cómo fue, de qué se trata… Para que sepamos que no es lo mismo machismo que feminismo, para que entendamos que la fuerza de resistencia es la femenina, y que nosotras no estamos dispuestas nunca más a ser vistas ni como un pedazo de carne, ni como una fábrica de niños, ni como inútiles… ni como nada.

Somos humanas, antes que mujeres. Somos ciudadanas y profesionales antes que mujeres. Pero somos mujeres antes que mamás, antes que cuerpos, antes que sexo.

El respeto a nuestro género no tiene que ver con sexo. Tiene que ver con derechos y eso es justo lo que se celebra hoy.

¡Feliz día a todas las mujeres que luchamos día a día por ser libres de prejuicios, acosos e idioteces!

¡Vamos bien!

Artículo escrito por Olga Sáenz Carbonell, Guía Oficial de Turismo en Costa Rica

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Por Entorno Turístico Staff

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