Parque Dos Aguas en San Rafael, Tlalmanalco en el Estado de MéxicoEntrada al Parque Dos Aguas

Hablar de turismo rural es sinónimo de comunidades con bajos recursos pero con una gran riqueza natural y cultural. Es bien sabido que en México un gran porcentaje de la población vive en comunidades indígenas, también que el turismo es una de las principales fuentes de ingresos en el país. Es por ello que el turismo rural es una nueva fuente de ingresos para estas comunidades.

Es importante dejar claro que el turismo rural será de ayuda para las comunidades, siempre y cuando estas vean al turismo como una actividad complementaria; que no descuiden sus actividades diarias (actividades primarias).

Un ejemplo claro de crecimiento en comunidades rurales debido al turismo es San Rafael, Tlalmanalco en el Estado de México.

Notas relacionadas: 

San Rafael tiene 19,721 habitantes, 9,584 son hombres y 10,137 son mujeres; no se hablan lenguas indígenas, el grado de escolaridad es de 9.17%, la mayoría de la población trabaja fuera de la comunidad y la parte restante en la agricultura, silvicultura y ganadería (20%); en esta comunidad existe una fábrica de papel y a pesar de ser muy pequeña brinda trabajo a algunos residentes, y la  parte restante se dedica a la actividad turística. (INEGI, 2010).

En esta población se encuentra el parque Dos Aguas donde se realizan actividades propias del turismo alternativo. Este espacio de recreación surgió en el año 2001 con la idea de aprovechar de manera sustentable la riqueza escénica, agua, fauna y bosque, a través de la práctica del turismo de naturaleza, al mismo tiempo que se buscaba evitar la tala clandestina que se realizaba en este parque. Inicialmente se cobró $1.50 y no contaban con ningún servicio, solo era el acceso al área del parque, en el cual se practicaban días de campo;  los turistas tenían que llevar comida o comprar afuera.

A 14 años de su operación, con la intensión de satisfacer las necesidades de los turistas y visitantes, el parque ha aumentado el número de servicios: se construyeron áreas de hospedaje (zona de acampar, 5 bungalós con capacidad para dos personas, 6 cabañas de diferentes tamaños para seis, ocho o diez personas), tirolesa, palapas con asadores, sanitarios, paseos a caballo, paramédicos, puentes de destreza, rapel, canchas de voleibol, futbol y básquet bol y una restaurante que ofrece comida típica (mixiote de conejo y pollo, tacos de cecina y longaniza, tortas, refrescos y botanas).

Debido a los servicios implementados, el costo para entrar al parque aumentó y ahora se cobra $15.00 pesos m/n por persona y $15 pesos m/n por estacionamiento. Solo se puede tener acceso al parque por medio de automóvil particular, la carretera está en buenas condiciones pero no existe transporte público que llegue hasta él. Los ejidatarios se organizan a través de una y única faena para la recolección de basura tanto en las 13 hectáreas del parque, así como en los parajes y arroyos a los que se puede acceder por medio de este.

Actualmente están trabajando 10 personas dentro del parque y solo los fines de semana y días festivos requieren de 3 a 5 personas más, todas ofrecen los servicios dentro de este y son de la comunidad local pero no son ejidatarios. Los ingresos que se obtiene se reparten entre todos los ejidatarios registrados que son 200, aunque no participen en el proyecto se ven beneficiados, (trabajo de campo, 2015).

Este, como muchos otros lugares en donde se adoptó el turismo alternativo como una actividad complementaria, se volvió un caso de éxito para la comunidad y en este caso para los ejidatarios que son los que administran el lugar. Si bien aún no está totalmente desarrollado, el avance que ha tenido es muy significativo.

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Por Yesenia De la Luz

Viajera de corazón y turismóloga por elección. Gestora del patrimonio natural y cultural, comprometida con mi profesión y la mejora de mi entorno.

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