Persona turista amable

Dentro de la nomenclatura turística existen términos largos, cortos, complejos o simples, que en conjunto logran formar toda una red de conocimiento y comprensión de una práctica turística cada día más compleja.

Dentro de todo el océano de términos resalta uno que por alguna razón no goza de la difusión necesaria dada su importancia, en este caso se refiere a «cultura turística«. 

El mismo glosario de la Organización Mundial del Turismo (OMT) no contempla el término cultura turística, ¿a qué se deberá esto? Quizás a que hoy por hoy el turismo carece de una cultura propia, una cultura que vaya mucho más allá del comportamiento del turista.

La palabra cultura, el concepto más buscado en el diccionario de la Real Academia Española (RAE), tiene características de dinamismo que naturalmente tienen una estrecha relación con su origen, proveniente del griego “cultus” que se puede entender como cultivar. En la edad media, cultura se relacionaba con la acción de cultivar tierra y notar su fruto, por eso ahora tenemos expresiones como “es muy culto” o “está muy cultivada” haciendo referencia a las virtudes intelectuales de una persona.

Por otro lado, turismo es una palabra que ha tenido un escalafón conceptual igualmente antiguo, desde el “tornos” griego, que hacía referencia al ir y venir, hasta el “tour” que tomando como base etimológica el “tornos” griego, le dio al turismo su concepción moderna. Si en un ejercicio práctico se juntan estos dos conceptos, quizás sea posible visualizar el alcance y profundidad de hablar de una cultura turística. Hasta el momento, referirse a este término tiene relación con los valores y comportamiento del turista, hecho de gran importancia, pero sería interesante comenzar a conceptualizar su verdadera amplitud, no centralizando todo en el turista y sus deberes, sino pasando también por la funcionalidad que tiene el viaje para intentar conectar al ser humano con espacios personales que de otra manera no podría. 

Hablar de cultura turística tiene alcances que convergen en lo esencial del turismo: comprende recolectar las características que un lugar con vocación turística debería tener para sostener el peso de albergar todo lo que comprende la aparición del turismo, desde el ámbito social por medio de estrategias para que los residentes tengan resiliencia ante el turismo y de esta forma atenuar los fenómenos sociales que generalmente aparecen, propiciar el fomento al desarrollo efectivo para los actores involucrados, hasta la superestructura turística que debe de fomentar que en los destinos turísticos exista una formación profesional capaz de desarrollar personal capacitado en todas las vertientes que el fenómeno turístico genera, como la investigación, la planeación y administración de destinos, los operadores de servicios y productos que, el mercado propicia por medio del turismo y no solamente formar mano de obra para el turismo, hecho que ocurre en muchos destinos y que no permite que los jóvenes profesionistas lugareños puedan tener una participación de mayor importancia en la gestión y aprovechamiento de su misma tierra.

La cultura turística se debe entender como una herramienta para que tanto turistas, lugareños, empresarios y autoridades, en un trabajo conjunto y de repartición de tareas, hagan posible una mejor, más sana, equilibrada y  beneficiosa práctica turística para todas y todos. 

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Por Arturo Escobedo

🇲🇽 Profesional en turismo especializado en gestión cultural, sustentabilidad y social media con proyectos realizados en México, Perú y Colombia.

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