Aspectos subjetivos del turismo. Fantasías y realidades del ser turista

Desde la academia se ha caído en el error de investigar al turismo desde un énfasis casi exclusivamente pragmático, es decir, ha predominado la investigación turística alrededor de estudios de mercado, de impactos sociales, económicos y ambientales, de capacidad de carga, de mejoramiento de la calidad de los servicios turísticos, entre otros estudios de índole operativo y practico, sin percatarse en la importancia de investigar al turismo bajo una perspectiva más teórica y complejizada, y así comprender al fenómeno turístico en su totalidad y su importancia en el entendimiento de las sociedades modernas. El presente escrito, pone en consideración una discusión alrededor de algunas nociones que responden a esta necesidad, y así mismo, algunas generalidades del valor de la subjetividad en el entendimiento del turismo y de su práctica.

El turista como sujeto desprovisto momentáneamente de su realidad cotidiana, se desplaza de su lugar de residencia a otro lugar, por distintos motivos y con expectativas de satisfacción de necesidades de descanso, ocio, recreación e inclusive de revelación de entornos ajenos a su cotidianidad, es así que el sujeto turista construye antes del viaje una serie de ideas y nociones de aquel nuevo lugar pronto a visitar y recorrer, en otras palabras, el turista se construye una serie de imaginarios de los sitios que tiene pensado visitar y de las actividades que va a realizar en dichos lugares, creando una serie de expectativas que pueden ser o no satisfechas a la hora de realizar el viaje y de realizar consecuentemente la práctica turística. Es aquí donde el valor subjetivo cobra importancia, puesto que un lugar, atractivo y/o actividad, para una persona en su calidad de turista puede tener preponderancia e importancia, pero para otro turista que inclusive puede ser su acompañante, no puede tener ningún valor e inclusive puede generar sensaciones de rechazo y desagrado, lo que indiscutiblemente afecta en el nivel de la calidad percibida de los servicios y productos turísticos ofrecidos en el destino.

Un ejemplo, es el valor subjetivo que el turista imprime a la hora de contemplar paisajes nuevos y distintos a sus paisajes cotidianos y diarios que por las condiciones geográficas de su lugar de residencia son ajenos a él y por tanto a su realidad. Un turista que por primera vez visita el mar, puede convertirse en una experiencia única y ser recordada por el resto de su vida, mientras que otro turista que recurre frecuentemente al mar, puede no ser tan atractivo y convertirse en una experiencia vaga y sin una carga de emocionalidad fuerte como en el primer caso.

Otro ejemplo (recurriendo a una crítica a los atractivos turísticos) para un turista apasionado por la historia de los movimientos de los derechos civiles en Estados Unidos, visitar el bus donde Rosa Park se negó a dar el asiento, puede convertirse en una experiencia que engrandezca su espíritu y por tanto satisfacer totalmente sus necesidades y expectativas de viaje. Sin embargo, para otra persona que no tenga conocimiento de los movimientos por los derechos civiles o que desconozca quién fue Rosa Park, no le puede significar nada y por tanto no le brindará ningún valor o “atractivo”.

En este sentido, las políticas y estrategias de masificación de los servicios y productos turísticos, pasan a ser carentes de validez a la hora de la planificación del turismo, puesto que un elemento que debería preponderar en la planificación, es la indagación de dichos valores subjetivos de los turistas y como las condiciones geográficas, históricas, culturales y/o sociales de los destinos pueden o no satisfacer dichos valores, personalizando aún más el producto y así concebir al turista como un sujeto humano y no como un individuo numérico más en las estadísticas de turismo.

A manera de conclusión, es importante referenciar que para entender las subjetividades del turismo, es necesario concebirlo como un fenómeno societario complejo que interviene directamente en las realidades cotidianas tanto de los sujetos turistas, como de las poblaciones locales de los destinos, y no concebirlo solamente desde su dimensión económica y desde su dimensión masificadora.

El turismo por tanto, posee una fuerte carga emocional, subjetiva y estética.

Investigar la subjetividad del turismo y por supuesto, la subjetividad de quienes lo practican, nos permite identificar e interpretar posibles patrones ocultos en las conductas de viaje de determinados colectividades e individuos, al igual que comprender cómo el turista percibe al destino y cómo adecuamos el producto a sus valores y percepciones.

Igualmente, reitero la importancia que poseen las investigaciones pragmáticas del turismo para la planificación y gestión de destinos y de productos turísticos, sin embargo, considero que desde la academia se deben abrir más espacios al debate teórico del turismo y por supuesto al debate de su subjetividad.

Con motivos de ampliar más la visión de la subjetividad del turismo, invito a ver la conferencia “Fantasías, sueños e imaginarios del turismo contemporáneo” del Doctor Daniel Hiernuax Nicolas quien evoca una serie planteamientos acerca de esta discusión. (Presentado a continuación)

Milton Eduardo Moreno Patiño: Soy profesional en turismo con énfasis en planificación estratégica y gestión sostenible de destinos y productos turísticos. Apasionado por las ciencias sociales y su importancia para el posicionamiento del turismo como un objeto de estudio complejo, interdisciplinario y digno de ser estudiado.
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