Un oasis para tus ojos: la Laguna Huacachina nos atrapa entre palmeras y dunas de arena

Una rareza, fruto de fabulaciones y terreno de la imaginación. “La Huacachina” es eso… un oasis en medio del desierto, con gigantes dunas de arenas y sol. A 5 kilómetros de Ica se encuentra la Laguna Huacachina, uno de los puntos a visitar en el triángulo Ica – Paracas y Nasca.

Si todos conociéramos “La Huacachina”, no tardariamos mucho en acordar de forma unánime que es la representación perfecta de un oasis en el desierto.

Rodeada de palmeras que rebotan el celeste verdoso de sus aguas, la laguna choca en tres de sus cuatro lados contra un malecón que sirve de vista a los bares y restaurantes de la zona. “La Huacachina” es el lugar en el que quedarse. Todo lo turísticamente relevante sucede en la laguna. Ica en tal caso debe ser parte del camino y la Huacachina el destino.

El punto culmine de su surrealismo sucede en el momento en que el sol cae en atardecer para chocar con las gigantes dunas de arena, que preceden más dunas y arenas. He aquí el clímax visual, la psicodelia y las maravillas y extrañezas de la naturaleza.

¿Qué podemos hacer en las dunas? 

La excursión en los bogies o “tubulares” que estacionan a los costados de la laguna es altamente recomendada ($10 USD precio 02/19). A toda velocidad y de punta a punta de las dunas, por la tarde cuando baja la temperatura, resulta el momento más alto de adrenalina de tu paso por la laguna. 

Por las noches es un excelente paisaje para caminar y escalar las dunas más alta de la zona. El cielo estrellado y la horizonte lleno de arena es una postal de las más lindas que he vivido.

Al mediodía no te recomiendo salir de tu hotel/hostel. Un paseo por un desierto de arena y el sol después del almuerzo es un error. En Mayo y agosto, en el invierno Peruano, la temperatura en el día alcanza los 30 grados y hace más amigable un hipotético paso por “La Huacachina”. 

Más 2 de dias en la Laguna para mi es demasiado. Es el tiempo justo para llegar y encontrar mi Hotel/Hostel, en lo posible con piscina, recorrer la zona y disfrutar del paisaje. Pero no deja de ser un destino agradable al resguardo del sol. 

La Huacachina etimológicamente hablando es una palabra que proviene del vocablo quechua “huaccac china” que significa “llanto de mujer” se la asocia a una historia de amor Inca. En resumidas cuentas princesa ama a príncipe que muere en guerra y llora, de ahí la laguna señoras y señores. 

Fue por muchos años el balneario preferido de las clases altas de la ciudad de Lima. En los años 40 y 50 se dio su momento más próspero cuando todavía era un oasis natural. Vale aclarar esto: si bien sus características principales y estéticas no han cambiado, la laguna cuenta con un sistema de agua que la mantiene llena.

En la próxima nota hablaré sobre el triángulo que se forma entre Ica – Paracas y Nasca, que es parte del camino “obligatorio” de cualquier viajero que esté al sur de Lima. 

Fidel Fermín Fourcade: Periodista deportivo. Viajero de tiempo libre, conozco Chile, Bolivia, Perú, Uruguay y Colombia. Hago periodismo y producción audiovisual.
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