Mazatlán, ciudad mágica

Atardecer en Mazatlán.

Puedo observar el malecón de encantos desde la cima del faro, siguiendo cada movimiento de los turistas a la hora de subirse a una pulmonía (nombre local de los taxis). Espero regresar al océano pacífico, y ojalá sea en unos cuantos días, pues, el jueves 16 de febrero de 2023 comienza el Carnaval de Mazatlán y finaliza el martes 21 del mismo mes.

La temática del Carnaval de Mazatlán mantiene la armonía entre lo onírico y lo místico: «Dejavú, Sueños de un Carnaval«, es el lema de este año: quizá el atractivo turístico más simbólico que ofrece Mazatlán. Sin embargo, para hablar de este destino playero debo redactar con suma sinceridad y racionalidad mi estancia por sus calles y playas. Igualmente de su gente tan cálida y servicial que conocí. Personalmente disfruté hospedarme en el hotel de 3.5 estrellas llamado “Olas Altas Inn Hotel & Spa”. Cuenta con alberca y bar/salón. Además de que la ubicación geográfica me favoreció para trasladarme de norte a sur, sin el miedo de perder la cordura o mi libertad. Supongo que ser viajero representa la preocupación interna de explorar cada rincón.   

Menciono esto, porque para mí, los hoteles que ofrecen estos equipamientos turísticos son mis preferidos. Dicen que cuerpo sano, mente sana, pero un buen cóctel nunca está de más. Modestia aparte, y dejando a un lado mi pernocta, me encantaría invitarte a imaginar el atardecer.

En caso de que la timidez te arrope, puedes rentar un Buggy y regresar tarde al hotel. Ya que, en Mazatlán, la noche es sinónimo de placer e ilusión. Que la música de banda y los juegos pirotécnicos hagan su magia. Tú sólo tienes que preocuparte por comer en el restaurante “Panamá”, ver a los leones marinos desde el catamarán y evitar nadar a las orillas de la alberca de mar llamada “La carpa Olivera”. Por otro lado, ir de antro o caminar descalzo en la playa como fuente de inspiración te permitirá conectarte contigo mismo.  

Te recomiendo probar el aguachile y llevar bloqueador.

Así pues, toda esta entelequia solo la puedes encontrar en esta ciudad. No habrá tecnicismos en el diccionario si decides dirigirte a la zona dorada o pasas una cena familiar o romántica en cualquier restaurante cercano a la tan querida “Plaza Machado”. 

En resumen, ir a Mazatlán en febrero es una gran recomendación para experimentar, conocer, pero, sobre todo, para comenzar a vivir la magia turística de México.

Si yo pudiera describir mi paso por tierras sinaloenses, creo que lo llamaría como un antes y un después en mi vida, como acto teatral para desarrollar mi creatividad y autoestima.

Todo esto desde mi perspectiva.

Ian Elias Reyes: 🇲🇽 Alumno de la Escuela Superior de Turismo, Instituto Politécnico Nacional. He realizado algunas investigaciones de campo. Por ejemplo: una auditoría al pueblo mágico de la merced; planificar el desarrollo turístico municipal de Chalma, Veracruz; y pertenecer a la logística del carnaval de Azcapotzalco 2022.
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