Autopista Barranca Larga-VentanillaAutopista "Barranca Larga-Ventanilla" con una longitud de 104 kilómetros, inaugurada el pasado 4 de febrero / Foto cortesía Gobierno de Oaxaca

Vivo en Bahías de Huatulco desde enero de 2007 y ya por entonces se oía hablar de la autopista que acaba de ser inaugurada. Entendí muy bien la preocupación por esta vía la primera vez que viajé a la capital del estado, en 2008. En esa ocasión, con motivo de un congreso, renté un auto y me fui para Oaxaca por la carretera 175, la que pasa por Pochutla y San José del Pacífico, regresando por la 131, la carretera que llega a Puerto Escondido. Soy un conductor con bastante experiencia, de hecho manejar es una de mis mayores aficiones, y me encantan las carreteras de montaña, pero esos dos días de viaje puede decirse que me empaché, me hostigué con tantas curvas. En ambos casos, las carreteras ofrecían paisajes absolutamente espectaculares, pero con experiencias de manejo muy esforzadas. Unos meses más tarde descubrí la carretera 190, la del Istmo, también muy curveada.

Con las tres opciones que acabo de mencionar, cuando quienes vivimos en la Costa debíamos ir a la ciudad de Oaxaca, como es tan común, por múltiples motivos (de trabajo, administrativos, de salud) siempre bromeábamos diciendo que iríamos “por la carretera buena”, y lo usual es que alguien respondiera que “Esa carretera no existe” o preguntara entre risas: “¿Y cuál es la buena?”. Entendía perfectamente, como les digo, la necesidad de esta Autopista que se ha inaugurado el pasado 4 de febrero de 2024, tantos años después de que se comenzara a hablar de ella.

La publicidad institucional dice que es un sueño cumplido, y la verdad es que tiene bastante razón al considerarla un sueño. En 2009 se concesionó y estuvo abandonada hasta 2020, año en que el gobierno actual, como parte de su inquietud por el estado de Oaxaca, recuperó el proyecto hasta su culminación.

La supercarretera Barranca Larga-Ventanilla, de 104 kilómetros, ha costado 13,000 millones de pesos. Cuenta con dos carriles de 3.5 metros de ancho, dotados asimismo de amplios acotamientos, y se prevé que tenga un tráfico de 4,000 vehículos diarios. La abrupta orografía del estado supuso algunos difíciles retos de ingeniería, que hicieron necesario construir diez puentes, tres viaductos y tres túneles en el curso de la Autopista.

Se espera que esta represente prácticamente una dosis de esteroides para la economía oaxaqueña. De entrada, el proyecto ya ha dado empleo directo a 1,800 personas, y ha creado además 3,500 puestos de trabajo indirectos. Paralelamente, se han llevado a cabo muchas obras en beneficio de las localidades aledañas, como rehabilitación de hospitales y escuelas, obras de electrificación o creación de nuevos caminos.

Además, los 15 entronques y accesos con que cuenta esta supercarretera dinamizarán previsiblemente toda la economía de su área de influencia, estimada en unos 50 municipios y más de 100,000 personas. Un ejemplo de dichos beneficios es el posible apoyo a la agricultura, favoreciendo la creación de agroindustrias con productos como el coco, la papaya y por supuesto el café, que últimamente anda de capa caída por culpa de las grandes compañías multinacionales.

A nivel turístico, la autopista tendrá un enorme impacto. De entrada, pone a las playas de Puerto Escondido a dos horas o dos horas y media de distancia de la capital estatal. Bahías de Huatulco, el destino de sol y playa más importante del estado, se encuentra a aproximadamente a una hora y media de distancia de Puerto Escondido, por lo que también cabe esperar un aumento en la afluencia turística. Al mismo tiempo, muchos turistas que hayan llegado por avión a estos destinos podrán acercarse a conocer la ciudad de Oaxaca, incluso yendo y viniendo en el mismo día (no lo recomiendo, porque Oaxaca tiene mucho que ver, pero con esta nueva autopista es una posibilidad real).

Desde luego, no todos los impactos van a ser positivos. La llegada de la autopista amenaza con modificar profundamente las dinámicas del turismo a lo largo de todo el corredor Chacahua-Huatulco, en direcciones aún por determinar. De momento, parece haber acelerado ya los procesos de lotificación de terrenos comunales, que presumiblemente acabarán convertidos en plazas de Airbnb o segundas residencias.

El impacto ambiental es algo que sin duda está ahí, pues una obra de estas características siempre produce efectos negativos en el medio ambiente: pérdida de cobertura vegetal, mayor susceptibilidad a la erosión y diversas afectaciones a la fauna, entre otros. No obstante, si se asume que el proyecto ha cumplido con toda la normativa ambiental, tratando también de minimizar los daños, solo queda esperar que dicho impacto tenga como consecuencia un gran aumento en los niveles de bienestar de una zona muy abandonada del estado. Desde luego, habría que debatir este tema mucho más, pero la idea general creo que es la mencionada.

Mi primer viaje por esta autopista fue el jueves 8 de febrero de este año, pocos días después de su inauguración: deliberadamente, no saqué fotos ni grabé videos, tampoco hice más paradas de las estrictamente necesarias y traté de ir a una velocidad intermedia. El día estaba nublado, y así fue la subida hasta lo más alto de la Sierra, donde nos pilló la lluvia y la niebla, para después ir bajando a los Valles Centrales, con cielos totalmente despejados y un tiempo caluroso. El viaje duró, en total, de mi vivienda en Huatulco a la entrada de Oaxaca, unas cuatro horas y media, lo cual representa una reducción brutal con respecto a los tiempos que se acostumbraban, que podían fácilmente llegar a las siete o incluso ocho horas. Falta un pequeño tramo de autopista entre el crucero de Pochutla y el Aeropuerto de Huatulco: ojalá no debamos esperar otros quince años para que se finalice. Hay, asimismo, pequeñas obras todavía en curso, pero son muy localizadas y no impiden la marcha.

Regresé al día siguiente, después de asistir a un seminario en la capital del estado. El esquema fue el mismo: una subida desde el sol de los Valles a la niebla y la lluvia serranas y luego un descenso hasta Puerto Escondido en un día extraño, con nubes e incluso llovizna, más propio de la temporada de lluvias que del mes de febrero. El segundo día viajé todavía con más calma, fotografiando paisajes y tomando videos, sin preocuparme lo más mínimo por el cronómetro. El viaje me llevó más de tres horas, pero me permitió ver la puesta de sol en la playa de Zicatela. ¿Se puede pedir más?

Hubo momentos en que sentía el viaje un tanto irreal. Era como si la supercarretera hubiese descubierto un velo que tapaba todos esos lugares ahora a plena vista. Como si se hubiera abierto la puerta del ropero que conduce a Narnia. Solo que, en este caso, Narnia siempre había estado aquí.

Me parece que la inauguración de la autopista es una ocasión maravillosa para que ustedes, que me están leyendo, descubran algunos de los mundos que contiene el estado de Oaxaca. No solo la playa y la Costa, o por supuesto la capital del estado, ciudad incluida en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, sino también la Sierra Sur, rebosante de diversidad biocultural. ¡Disfruten de esta oportunidad!

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Por José María Filgueiras Nodar

🇪🇸 🇲🇽 Soy Licenciado y Doctor en Filosofía, con un Master en Administración y Dirección de Empresas. Trabajo como Profesor-Investigador en la Universidad del Mar (Huatulco, Oaxaca), donde doy clases de Mercadotecnia General y Turística desde 2007, además de dirigir el Instituto de investigación de Turismo.

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