Geoturismo y turismo volcánico sostenible en Argentina

Vista de los Seismiles, Catamarca, Argentina.

El turismo sostenible tiene la capacidad de actuar como catalizador de cambio en el mundo, beneficiando a la lucha de causas como el hambre, la paz y seguridad, y contribuye el fomento de las economías locales en beneficios de sus comunidades

En los últimos años, diversas iniciativas en todo el mundo han impulsado el concepto de geoturismo o turismo geológico, entendiendo por tal un turismo que sustenta y mejora la identidad de un territorio, considerando su geología, medio ambiente, cultura, valores estéticos, patrimonio y bienestar de sus residentes.

Según la “Declaración de Arouca” 1, de la Red Mundial de Geoparques de la UNESCO, el turismo geológico es una herramienta fundamental para la conservación, la divulgación y la valorización del pasado de la Tierra y de la vida, para analizar el presente con otra perspectiva y proyectar los posibles escenarios futuros comunes para la Tierra y la Humanidad.

Varias provincias cordilleranas albergan paisajes geológicos, geositios y accidentes geográficos de importancia internacional, protegiendo y promoviendo sus atractivos del patrimonio geológico como elementos clave para el desarrollo del turismo sostenible, el geoturismo y el turismo volcánico.

La política turística que aplican, promueve el turismo para el crecimiento inclusivo colaborando con el espíritu empresarial local, con las cooperativas y los trabajos familiares en su territorio, apoyando a las comunidades locales y creando nuevas oportunidades laborales para todos. También promueven los productos locales y la gastronomía local, apoyan el uso de técnicas tradicionales en la producción de productos locales y recetas tradicionales en la preparación de alimentos, conectando las tradiciones locales con el patrimonio geológico territorial y los paisajes.

Podemos destacar dos áreas excepcionales para realizar Geoturismo y turismo volcanológico:

La Ruta de los Seismiles, Catamarca

Los volcanes más grandiosos se contemplan en un circuito apasionante de alrededor de 200 kilómetros, por la ruta nacional 60, que comienza en Fiambalá y llega hasta el paso San Francisco, en el límite con Chile. Recorre una región Andina de gran altura con varios picos que superan los seis metros de altura sobre el nivel del mar.

Es la segunda zona más alta del mundo después del Himalaya que llama la atención del viajero por la densidad de volcanes que reúne esta zona.

Los diputados nacionales Silvana Ginocchio y Gustavo Saadi, presentaron un proyecto de Ley para declarar de interés nacional la difusión turística del tramo de la ruta 60 conocido como la “Ruta de los Seismiles”.

“Declárase de interés nacional su difusión turística, conocimiento del patrimonio natural, señalamiento, promoción y desarrollo, con miras al fortalecimiento de las economías regionales y por su carácter estratégico”, dice el artículo 2 del proyecto. 

La “Ruta de los Seismiles” -nombre que sería oficializado por la iniciativa- recorre 197 kilómetros dentro del departamento Tinogasta. Nace en Fiambalá y finaliza en el Paso de San Francisco, a 4748 metros sobre el nivel del mar.

A 20 km al norte del Paso San Francisco, sobre el límite con Chile, se puede apreciar el Cerro Ojos del Salado de 6.864 m. Es la segunda cumbre más alta de América, después del Aconcagua y el volcán de mayor altura del mundo.

El paisaje de los Seismiles, además de sus innumerables picos, planicies, lagunas de colores rojizos y turquesas, aguas termales, ofrece un entorno de su vegetación típica y fauna silvestre; destacándose las manadas de vicuñas, guanacos, llamas y grandes bandadas de flamencos con su color rosado característico sumergidos en las lagunas y las gallaretas, entre otras aves.

La Payunia, Mendoza

La Reserva Provincial La Payunia, situada en Malargüe, es conocida también como “el desierto negro” de Argentina, ya que parte del suelo está cubierto por mantos de lava fragmentada que le otorgan ese color, ocupa una superficie de 665.000 ha.

Con más de 800 volcanes, constituye uno de los parques volcánicos de mayor densidad y diversidad del planeta, que dejaron maravillosas geoformas. Por esta razón y por su belleza paisajística, gran parte de la reserva integra un sitio propuesto como candidato a Patrimonio Mundial Natural de la UNESCO. Posee extensos escenarios cubiertos de coloridos materiales volcánicos, en los cuales habita una variada flora y fauna autóctona.

Es uno de los sitios de mayor densidad volcánica del mundo, con un promedio de 10,6 volcanes cada 100 Km2, en algunas zonas esta densidad llega a 33 conos. El Payún Matrú, de 3750 m.s.n.m., es el más importante de la región; presenta una caldera volcánica de 9 km de diámetro, producto de una fuerte explosión y su posterior colapso. El otro volcán destacado es el Payún Liso, de 3780 m.s.n.m., que contiene en su cráter un planchón de hielo en invierno y una lagunita en primavera.

Su diversidad biológica la convierte en una de las regiones representantes de la estepa patagónica con más de 70 especies registradas y además posee yacimientos arqueológicos que suman atractivo, tanto de interés turístico, como científico y educativo.

Video «La Payunia, Mendoza»

Conclusión

El turismo sostenible debe dar un uso óptimo a los recursos medioambientales, que son un elemento fundamental del desarrollo turístico, manteniendo los procesos ecológicos esenciales y ayudando a conservar los recursos naturales y la diversidad biológica.

El geoturismo es un proceso global emergente que tiene al patrimonio geológico como principal atractivo turístico.

Prof. Norberto Ovando: Presidente de la Asociación Amigos de los Parques Nacionales (AAPN), Experto Comisiones Mundial de Áreas Protegidas (WCPA) y, Educación y Comunicación (CEC) Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN).
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