Discapacidad y turismo: el derecho a viajar, una deuda pendiente

En las últimas décadas, el turismo ha cobrado especial relevancia a nivel mundial por sus vastos beneficios. Al ubicarse, en muchos países, como política de Estado, se han realizado un sinfín de estudios e investigaciones sobre el impacto que genera este sector: turismo y sociedad, su repercusión en la economía, la cultura y el ambiente, solo por nombrar algunos de ellos.

Pese a lo expuesto, aún existe un área que no ha sido lo suficientemente desarrollada, principalmente en los países Latinoamericanos, estamos hablando del turismo accesible.

Pero, ¿de qué se trata el turismo accesible? Según la OMT (2013) Es una forma de turismo que implica un proceso de colaboración entre los interesados para permitir a las personas con necesidades especiales de acceso (en distintas dimensiones, entre ellas las de movilidad, visión, audición y cognición) funcionar independientemente, con igualdad y dignidad, gracias a una oferta de productos, servicios y entornos de turismo diseñados de manera universal.

En ese orden de ideas, la OMT (2014) asegura que la discapacidad resulta de la interacción entre las personas con deficiencias y las barreras debidas a la actitud y al entorno que evitan su participación plena y efectiva en la sociedad, es así que, al entender a la discapacidad como una interacción, se entiende que la discapacidad es un constructo social. De este modo, debemos correr el foco de lo discapacitante: ya no es la persona, es el entorno. Con un entorno diseñado bajo los principios del diseño universal, las personas no encontrarán barreras en su desplazamiento y el uso de los elementos. De esta manera, podemos afirmar que lo discapacitante es el entorno.  

Durante décadas, el colectivo de personas con discapacidad sufrió un sinfín de actos discriminatorios que los han apartado de sus derechos básicos y fundamentales. Se han encontrado marginados de su derecho a estudiar, trabajar, transitar con libertad y viajar. Las personas con discapacidad visitan los lugares que pueden, no los que quieren.

Más allá de los logros alcanzados en el plano del derecho y de los avances en investigaciones, lo cierto es que las personas con discapacidad aún no logran gozar plenamente de sus derechos y libertades, enfrentándose a percepciones y tratos que evitan conseguir su plena inclusión a la sociedad. El turismo, en tanto derecho, no escapa a esta premisa y aún más, dado su naturaleza, la problemática se agudiza. A este respecto conviene rescatar una advertencia que formula Nélida Mabel Méndez (2019) en torno a un olvido u omisión en el que para ella, han incurrido las organizaciones tanto públicas como privadas que se han ocupado del abordaje de los derechos de las personas con discapacidad, y que responde a la marcada tendencia de dichos organismos de centrarse en la conquista de reivindicaciones que se consideran urgentes y prioritarias, pero que han olvidado otros aspectos que también hacen al ejercicio pleno de los derechos de las personas con discapacidad y que guardan relación con un derecho vital humano como lo es el disfrute al ocio y al tiempo libre.

Discapacidad en números

Según la Organización de las Naciones Unidas, aproximadamente 650 millones de personas en el mundo tienen algún tipo de discapacidad, ello implica, aproximadamente, el 10% de la población mundial. Debido a los avances de la tecnología y la medicina, esta cifra aumentará. El autor Benardelli afirma que a ese número habría que sumarle mujeres embarazadas, familias con niños de 3 meses a 10 años, personas obesas, accidentados con discapacidad temporal y personas de 3° edad. La suma de esta población arroja un porcentaje aproximado del 40% de la población con limitaciones en el acceso al medio físico, comunicacional y cognitivo (p.5). En ese orden de ideas, Rucci (2018) afirma que según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) en el año 2002 en Argentina, la población con discapacidad representaba el 7.1% (aproximadamente 2 millones de habitantes), esta cifra aumentó al 12% (aproximadamente 5 millones de habitantes) para el año 2010. Si a este cálculo se les suman a las personas con discapacidad temporal (embarazadas, niños, personas con movilidad reducida) y personas mayores de 65 años, la cifra aumenta del 12% al 39%. Estos datos firman que la adaptabilidad del entorno y la importancia de realizar diseños universales beneficia no solo a personas con discapacidad, sino cualquier persona que en algún momento de su vida requiera de entornos accesibles.

Finalmente, observo con preocupación que en pleno siglo XXI, la discapacidad sigue siendo aún una tarea con poco desarrollo e interés público. La lucha es de unos pocos y las personas con discapacidad no pueden (ni deben) seguir esperando a que algún organismo decida trabajar en ello. ¿Es un delito tener algún tipo de discapacidad? La respuesta es un NO contundente, pero la falta de empatía, posibilidades de desarrollo personal y políticas hacen como si así lo fuera.

Ya no se puede omitir, como si de un anuncio publicitario se tratara, las acciones que se deben tomar para lograr un mundo para todos.

Bibliografía

  • Méndez, Nélida. Turismo Accesible (2019). Recuperado de: http://www.derecho.uba.ar/institucional/turismo-accesible-nelida-mabel-mendez.pdf
  • Benardelli, C. Fernández, A. Ruival, J. (s.f). Turismo accesible. Teoría y pautas de la accesibilidad al medio físico en espacios turísticos. Universidad Nacional de Quilmes. Buenos Aires, Argentina.
  • Organización Mundial del Turismo (2014), Manual sobre Turismo Accesible para Todos: Principios, herramientas y buenas prácticas – Módulo I: Turismo Accesible, definición y contexto, OMT, Madrid.
  • Rucci, Ana Clara (2018). Sujeto, Estado y Turismo. Capítulo 3: Turismo Accesible en Argentina: un tema instalado en la agenda pública a nivel nacional e internacional.
  • Sosa Queral, E (2022).  Relevamiento de la Accesibilidad Física de los Atractivos de la Ciudad de Corrientes como Herramienta para el Desarrollo de un Destino Turístico Accesible. (Tesis de Grado). Universidad Nacional del Nordeste. Corrientes, Argentina.
Erika Sosa Queral: 🇦🇷 Licenciada en Turismo. Diplomada en Política y Gestión Estratégica del Turismo Accesible y Maestrando en Dirección y Consultoría Turística (España). En el año 2023 fundé CONSULTUR, una consultora turística especializada en turismo accesible donde brindo asesorías, consultorías, cursos, planes estratégicos, relevamientos y análisis de accesibilidad.
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