Hay sitios que no necesitan propaganda: necesitan presencia
En el cerro de Tetzcotzinco (en el Estado de México), conocido popularmente como los “Baños de Nezahualcóyotl”, la piedra conserva una lección de ingeniería hidráulica y de construcción simbólica del paisaje. De acuerdo con el INAH, el sitio se asocia con Nezahualcóyotl y destaca por su sistema de conducción y almacenamiento de agua (acueductos, depósitos y canales) integrado a espacios rituales y de contemplación.
Pero la experiencia actual —al menos en la visita reciente que realicé— deja una impresión distinta: vandalización visible, deterioro acumulado y un ambiente de fragilidad constante. Entre lo más doloroso, por lo que significa para la memoria del lugar, está lo que varios visitantes y actores locales ya comentan abiertamente: el trono, uno de los elementos más representativos del conjunto, ha sido dañado severamente (lo constaté en recorrido y lo escuché en testimonios en sitio).
Y ahí aparece la paradoja que no debería ser normal: conversando con personal vinculado al resguardo, surgió la idea de que las autoridades “apenas voltearon a ver” el sitio por la coyuntura del Mundial de Futbol 2026. No porque el Mundial sea el villano, sino porque revela algo más incómodo: ¿por qué la conservación necesita un gran evento para volverse prioridad?
Un recorrido que debería educar… hoy advierte
Durante el trayecto conversé con dos interlocutores locales identificados por sus apellidos como Arenas y Reneces, quienes señalaron puntos del conjunto y del paisaje: miradores, tallados en piedra, referencias a petrograbados y un espacio nombrado coloquialmente como “patio de los dioses”. Ese lenguaje no es casual: descripciones periodísticas del sitio han mencionado áreas como un “adoratorio” y otras estructuras asociadas al conjunto hidráulico y ceremonial.
El problema es que el potencial turístico-cultural del lugar se rompe cuando la visita se convierte en un tránsito entre marcas de vandalismo y sensación de abandono. Cuando falta presencia institucional mínima, el patrimonio deja de “explicar” y empieza a “resistir”.
Dos personas para cuidar un patrimonio entero
Uno de los datos más contundentes que surgió en conversación con personal vinculado al sitio fue este: solo dos personas estarían a cargo del cuidado cotidiano, cuando se necesitarían al menos cinco para sostener tareas básicas (vigilancia efectiva, control de accesos, prevención de daños, orientación al visitante y cobertura por turnos).
No es un detalle administrativo: es la diferencia entre prevenir o llegar tarde. Con custodias insuficientes, el sitio no se descuida “por accidente”: se deja expuesto.
Un deterioro con antecedentes: no empezó ayer
Lo observado hoy no surge de la nada. En años recientes se han reportado afectaciones al sistema hidráulico del área —incluyendo daños en un tramo del acueducto— y se ha mencionado la intervención de autoridades para documentar y proceder conforme a la normatividad. Paralelamente, han circulado señalamientos públicos sobre vandalismo y abandono del sitio, reforzando la idea de que se trata de un problema persistente, no de un episodio aislado.
Esto importa porque, si el diagnóstico es de continuidad, la respuesta no puede ser un parche temporal.
Mundial 2026: ¿oportunidad real o maquillaje cultural?
En noviembre de 2025, se informó desde el sector cultural federal que, rumbo al Mundial 2026, se contemplan mejoras en museos y zonas arqueológicas bajo resguardo del INAH como parte de una estrategia cultural para visitantes.
En abstracto, suena bien: inversión, rehabilitación, experiencia turística. En lo concreto, el riesgo es conocido: que la lógica sea “arreglar para la foto” y no para la permanencia. Y si el enfoque termina siendo cosmético, el patrimonio se queda con el mismo problema… solo que con más flujo de visitantes.
Por eso, la pregunta para Tetzcotzinco es directa: ¿habrá medidas sostenidas —personal, control, educación patrimonial— o solo un impulso breve por coyuntura internacional?
Lo mínimo urgente (y perfectamente posible)
A partir de lo observado en sitio y de lo escuchado en conversación con actores locales, las medidas básicas son claras:
- Refuerzo inmediato de personal. Si el propio diagnóstico en campo plantea pasar de 2 a 5 personas, esa brecha es el punto de partida, no un lujo.
- Control de accesos y recorridos. Senderos delimitados, zonas sensibles protegidas y presencia visible de custodia.
- Señalética e interpretación preventiva. No “para decorar”, sino para educar: qué es el sitio, por qué importa y qué acciones lo dañan.
- Coordinación INAH–municipio–comunidad. Con acuerdos y beneficios reales (por ejemplo: capacitación de guías locales, vigilancia comunitaria organizada, rutas responsables).
- Transparencia del plan rumbo a 2026 y después de 2026. Qué se hará, cuándo, con qué criterios y —lo más importante— cómo se sostendrá una vez pase el reflector.
Que el Mundial no sea el único salvavidas
Tetzcotzinco es un sitio excepcional por su integración de paisaje, arquitectura y agua; el INAH lo presenta como un espacio de alto valor cultural e histórico, asociado a una visión sofisticada del territorio y sus símbolos. Su deterioro no es solo pérdida material: es una renuncia simbólica.
El Mundial 2026 puede ser una oportunidad, sí, pero solo si deja capacidades permanentes. Porque el verdadero rescate del patrimonio no ocurre cuando llegan las cámaras: ocurre cuando la conservación se vuelve rutina.
Fuentes
- Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). (s. f.). Tetzcotzinco (ficha informativa / descripción del sitio).
- Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). (s. f.). Publicación divulgativa sobre Tetzcotzinco y su sistema hidráulico (“Baño del Rey” y componentes asociados).
- Secretaría de Cultura / cobertura informativa (2025, noviembre). Anuncio de estrategia cultural rumbo al Mundial 2026, con acciones en museos y zonas arqueológicas bajo resguardo del INAH.
- Cobertura informativa (2020). Reportes de afectaciones a infraestructura vinculada al sistema hidráulico del área de Tetzcotzinco y acciones posteriores.
- Cobertura periodística (s. f.). Descripciones del sitio y señalamientos públicos sobre vandalismo/abandono en Tetzcotzinco.