Volcan-Iztaccíhuatl<span style="color: #808080;">Volcán Iztaccíhuatl//Fuente: <strong><a style="color: #808080;" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Iztaccihuatl_morning.jpg#/media/File:Iztaccihuatl_morning.jpg" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Wikipedia</a></strong></span>

Hace unos días tuve la dicha de ir al Iztaccíhuatl, la tercera montaña más alta de México. Aunque la travesía no resulta extraña ni extraordinaria para muchos alpinistas, para lo que no nos dedicamos a realizar esta actividad nos llena de una enorme satisfacción. Pero el punto principal no es contar cómo me fue, ni el tiempo que me tomó subir. Mi intención es hablar sobre el cuidado y preservación de la flora existente en los volcanes de nuestro país.

Estos lugares poseen una riqueza inigualable de flora y fauna, siendo las rosas de las nieves una de las especies de plantas herbáceas que más llaman nuestra atención por su singular belleza y porque sólo crecen en alturas superiores a los tres mil metros sobre el nivel del mar, siendo capaces de soportar temperaturas bajo cero, suelos rocosos y vientos superiores a 60 kilómetros por hora.

Lo indignante es que esta flor está bajo la categoría de riesgo de acuerdo a la Norma Oficial Mexicana 059 de Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), a pesar de que la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) ha trabajado para restaurar algunas hectáreas de los volcanes, el deterioro ambiental sigue en aumento.

Lamentablemente, esta situación se debe a que algunos turistas deciden cortarlas, para después regalarlas o usarlas como adorno para su casa, oficina, etc. Esto me hace pensar que como turistas ¿qué es lo que buscamos? ¿Conocer un sitio nuevo, respetando la cultura y el medio ambiente? o únicamente queremos llevarnos algo de ese lugar para presumirlo a través de las redes sociales.  ¿Qué  tipo de turistas somos? Es indignante que una instancia gubernamental deba declarar la flora y fauna en peligro de extinción o riesgo, que haya letreros donde indique que está prohibido arrancarlas.  Para mí es inadmisible que no hagamos caso y que no sean los niños quienes no respeten esto, sino los adultos, personas conscientes del deterioro del medio ambiente y del cambio climático.

A pesar de las campañas sobre este tema, la población sigue sin hacer seguir las recomendaciones ni llevar a cabo pequeñas acciones que contribuyan a su detenimiento. La contaminación y sustracción de la rosa de las nieves es resultado de turistas irresponsables e irrespetuosos con el medio ambiente, turistas a los que les es más cómodo dejar su basura en el trayecto que cargarla y depositarla en el lugar adecuado. A diferencia de mis columnas anteriores, no pretendo que esto sea una sugerencia, sino que sea una acción que llevemos a cabo, que respetemos, cuidemos y preservemos cada lugar que visitemos, que no contaminemos, que protejamos la flora y fauna, que cambiemos hábitos, si vamos a acampar dejemos de utilizar unicel, bolsas de plástico y los cambiemos por materiales amigables con el medio ambiente.

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Por Saray Ibáñez Hernández

Socióloga de formación y comunicóloga en proceso. Novata pero apasionada por los medios impresos.

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