El milagro de descansar en hotelería

¿Alguna vez te has preguntado cuándo descansan estas personas?

Sí, la persona que te dio check-in también descansa, también duerme y también tiene hambre de vez en cuando. Al cocinero y al mesero, de igual forma, les agrada la música y hasta pasar tiempo con su familia. El ama de llaves y las camaristas, sin duda, disfrutan de un todo incluido de vez en cuando. ¿Alguna vez alguien se ha preguntado cuándo sucede todo esto?

Probablemente, mediante esta reflexión, estemos romantizando una profesión complicada y necesitada de mucha dedicación, justa o injustamente. Probablemente haya una y mil profesiones más difíciles, más demandantes y más aisladas de la reflexión popular, pero sin duda, a aquellos interesados, colegas o conocidos del medio les ajusten este tipo de preguntas. Tal vez uno que otro curioso externo lea esto y pueda hacer una leve reflexión del caso. Y si así fuera, estamos de gane. No por hacernos los mártires: solo busco algo de empatía con mi ejercicio profesional y el de mis colegas.

Ser un facilitador del bienestar de los demás es un arte: un arte de servir, un arte de dedicación y un arte de sacrificio. Mis queridos colegas entenderán perfectamente a lo que me refiero. Hemos dejado de lado comer, descansar y hasta dormir, por dar lo mejor para el bienestar de nuestros huéspedes, comensales o clientes. Muchas veces no somos el beneficiario directo del ingreso que generamos, pero actuamos como tal: con una sonrisa perpetua, un servicio impecable y sin voltear a vernos a nosotros mismos y nuestras propias necesidades.

Muchas veces anteponemos lo que ocupa el «Sr. Martínez» o «Mr. Gagnon» antes de lo que ocupa nuestra propia persona. ¿Por qué? Quién sabe. Pero podemos dejar mucho de lado por atender lo que necesita nuestro huésped o nuestro cliente. ¿Está bien? Probablemente no, pero hay algo que nos ciega y nos empuja a concentrarnos casi por completo en la profesión, alejándonos de nuestros intereses personales.

Esta columna solo es para dejarla sobre la mesa. Para que alguien por ahí pueda reflexionarlo, desmenuzarlo y digerirlo. Algún colega lo disfrutará, o lo sufrirá tal vez. Y alguien, quizá, en su próxima estancia en un hotel, se pregunte con empatía:

¿Cuándo descansan estas personas?

Emanuel Mendiola Arrieta: 🇲🇽Profesional en hospitalidad con más de 11 años de experiencia en hoteles de cadenas nacionales e internacionales.
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