El uso del bambú en México se remonta a la época prehispánica, siendo empleado por culturas como los totonacas, mayas y aztecas. Actualmente, el país goza de una amplia biodiversidad con 8 géneros y 36 especies nativas, de las cuales 30 son endémicas. Varias de estas especies son utilizadas para la construcción de viviendas y estructuras, gracias a su durabilidad y bajo impacto ambiental.
La presencia de esta planta es notable en entidades como Chiapas, Veracruz, Oaxaca, Tabasco y Jalisco, tanto en su forma silvestre como mediante plantaciones con fines productivos. En este contexto, uno de los proyectos más representativos se localiza en la Sierra Nororiental de Puebla, dentro del Pueblo Mágico de Teziutlán.
Se trata de El Bambusal, un desarrollo ecológico, industrial y turístico que ocupa 30 hectáreas y se distingue por su alta densidad forestal y su enfoque en la sostenibilidad.

Origen del proyecto
El Bambusal fue fundado en el año 2010 por el doctor Ronulfo Rodríguez Morera con la misión de conservar el medio ambiente y aprovechar el bambú de manera responsable, a la par que fortaleciera la economía local. El área se divide en 15 hectáreas destinadas al cultivo de diversas especies y el resto dedicadas a la conservación del bosque mesófilo de montaña o bosque de niebla.
Aunque el proyecto productivo tiene más de 15 años, su vocación turística se consolidó hace apenas dos años, impulsada por el nombramiento de Teziutlán como Pueblo Mágico, y bajo el título de «Bosque de bambú», es que empezó a recibir visitantes y viajeros.


Experiencia turística
El recorrido por el bosque de bambú tiene una duración aproximada de dos horas y se realiza a través de senderos aptos para personas de todas las edades. Gran parte del suelo está cubierto por una alfombra de hojas y ramas de unos 40 cm de espesor, lo que hace que el andar sea sumamente cómodo y suave, como si se caminara sobre un tapete natural.

Durante los recorridos guiados, los visitantes pueden observar especies como el bambú dragón y java negro, conocidos por su gran altura y tallos imponentes; el oldhamii, originario de Indonesia y utilizado primordialmente en la industria de la construcción; y el bambú textil, empleado para la fabricación de fibras destinadas a ropa y blancos.

Un punto turístico emblemático dentro del Bambusal es la visita a un árbol quebracho de aproximadamente 200 años de antigüedad que posee una formación natural que simula la entrada a una casa del árbol, integrando un «trono» de madera ideal para que los turistas capturen fotografías memorables.

Además de la caminata, las actividades incluyen educación ambiental sobre el ciclo de vida de la planta y venta de cerveza artesanal elaborada con hojas de bambú, artesanías (lámparas, floreros, cestas) y productos sostenibles como popotes y artículos de oficina.
La magia del crecimiento y la filosofía del bambú
Uno de los aspectos más interesantes es la velocidad de crecimiento de esta planta. En temporada de brotes (julio y agosto), el bambú puede crecer entre 15 y 30 centímetros por día. Es tan acelerado que un «bambú bebé» de pocos días puede alcanzar el metro y medio de altura en tan solo una semana.


En El Bambusal conviven 34 especies distintas, entre las que resaltan ejemplares que alcanzan alturas de entre 27 y 30 metros, cuyos tallos pueden oscilar entre las 4 y las 12 pulgadas de diámetro.
Este ciclo de vida está ligado a una filosofía china inspirada en las generaciones humanas: los ejemplares más viejos mueren para dar paso a nuevos brotes que crecen más fuertes, grandes y anchos, fortaleciendo a la «familia» o grupo de bambú con cada generación. Para gestionar este crecimiento, los encargados marcan los troncos con colores según el año para saber cuándo han alcanzado la madurez necesaria, que suele ser entre los 4 y 5 años, para ser cortados y procesados.
Datos prácticos para el visitante
El bosque de bambú se ubica en la localidad de Ahuata, a 40 minutos del centro de Teziutlán por carretera. Desde la ciudad de Puebla, el trayecto es de aproximadamente 2 horas y 20 minutos, y desde la Ciudad de México, de unas 3 horas y 50 minutos.
El acceso tiene un costo aproximado de 85 pesos para adultos y 30 para niños. Se recomienda visitar el lugar los domingos o realizar una reservación previa a través de las redes sociales de El Bambusal o la operadora turística «Aventuras en la Niebla».



