Jaén Castillo de Sta Catalina arriba en AndalucíaEl Castillo de Santa Catalina en Jáen.

Jaén es una de las capitales andaluzas más desconocidas. Sabemos que es tierra de aceite, poseedora de las plantaciones de olivos más grandes del mundo, que la provincia posee ciudades patrimonio de la humanidad como Baeza, pero ¿Qué conocemos de la capital? Muy poco. Y si encima decimos que la ciudad de Jaén posee un vasto pasado judío que se ve en su patrimonio tangible e intangible, entonces, nos sorprenderemos aún más.

Descubrir lugares es siempre gratificante pero puede llegar a ser difícil poder apreciar el presente, entendiéndolo desde el pasado. Jaén tiene raíces judías en muchas de sus esquinas, en varias de sus iglesias e incluso en su espléndida Catedral renacentista, existen guiños a ese pasado sefardí, a aquellas comunidades judías que habitaban España y que estuvieron durante 15 siglos. Pero no siempre es fácil descubrir este patrimonio a primera vista. Por ello, la red de juderías propone en su web, guías turísticos que podemos contactar y que nos enseñarán ese rico y atractivo pasado, como es el caso de la jiennense Eva María de Dios, gran conocedora del pasado sefardí.

Jaén vistas desde Catalina en Andalucía
Vista de la Catedral de Jaén desde el Mirador de la Cruz en el Castillo de Sta Catalina.

Presencia judía en cada rincón

Con el magnífico apoyo del proyecto de la Red de Juderías de España, Caminos de Sefarad, Jaén ha conseguido poner en valor ese patrimonio tan desconocido que encuentra sus raíces en la presencia judía, de cuya existencia en la ciudad tenemos documentos desde el siglo VII. Actualmente, Jaén conforma, junto a Córdoba y Lucena, la Red de Juderías en Andalucía. De la mano de la Red, se ha visibilizado cada monumento recuperando sus orígenes judíos como la actual Iglesia gótica de la Magdalena, en pleno barrio del mismo nombre, por cierto, germen de la ciudad de Jaén, que nació como mezquita en el siglo IX. O el Convento de los Dominicos, edificio que alberga en la actualidad el Archivo Histórico Provincial y cuyo claustro presenta espectáculos de música, teatro y exposiciones, que fue la sede del Tribunal de la Inquisición de Jaén, el tercero más poderoso de Andalucía durante los siglos XV y XVI. Dicho Tribunal persiguió sin tregua a los judío-conversos que vivían clandestinamente en la Península después de su expulsión en 1492 y que en Jaén eran muy numerosos.

Jaén Menorá en Andalucía
Homenaje al pueblo judío con una Menorá en la Plaza de los Huérfanos.

Jaén está presidida por el Castillo de Santa Catalina, situado en uno de los montes que rodean la ciudad y que alberga desde un Parador Nacional hasta el Mirador de la Cruz, desde donde divisamos algunos de los monumentos más emblemáticos y sobre todo la Judería, que también se aprecia desde la azotea del Convento de los Dominicos.

La judería de Jaén fue una de las más importantes de Andalucía. Existió una gran comunidad judía en la época del Califato de Córdoba, en el Al-Andalus de la Edad media y esta huella se ha perpetuado en los rincones de las callejuelas de la judería. Si paseamos por sus callejones estrechos, descubriremos pruebas de ello en una plaza diseñada hace poco y donde se encuentra el Convento de Sta Clara (s. XIII), donde estuvo primero la sinagoga y después la Iglesia de Santa Cruz. Las monjas Clarisas de clausura ampliaron, con el tiempo, su convento con la iglesia y se sospecha que podría haber restos de la sinagoga enterrados. Las excavaciones han sido numerosas en la Judería, llegándose a encontrar objetos de la cultura sefardí como un puntero antiguo, utensilio que usan los rabinos para la lectura de la Torá (Los rollos de la Ley Judía).

Jaén Vista a la Judería en Andalucía
Vista de la Judería de Jaén desde lo alto.

Siguiendo por la judería, se nos aparece en la plaza de los Huérfanos un homenaje al pueblo judío de la Diáspora (aquellos que tuvieron que dispersarse por el mundo) con la estatua de una menorá (candelabro judío de 7 brazos) y una emotiva frase debajo: “Las huellas de quienes anduvieron juntos nunca podrán borrarse”.

Pero, quizás, una de las huellas más importantes de la presencia judía en Jaén radica en los Baños Arabes del siglo XI que se encuentran en los bajos del Palacio de Villardompardo, de estilo renacentista, al lado del Barrio Judío. Dentro del convento, descubrimos un Hamman extraordinario, muy bien conservado, seguramente de los más grandes y completos de todo Occidente. Al parecer, los judíos los utilizaban para hacer sus abluciones los viernes cuando los musulmanes no iban y les dejaban. El agua debía entrar directamente de un manantial o de la lluvia para que fuera pura o “kosher”, como se dice en hebreo.

Jaén Vista a la Judería en Andalucía
Vistas de Jaén y alrededores desde la Catedral.

Siguiendo la estela sefardí, no se puede pasar por alto una de las figuras más importantes de la Jaén judía Hasday Ibn Saprut, médico, farmacólogo, políglota, embajador, príncipe de todas las comunidades judías de Al Andalus, en las que impartía justicia. Era un sabio de la talla del cordobés Maimónides, otro genio matemático, filósofo y médico. Su presencia la encontramos en Jaén en numerosos lugares como en murales explicativos o a través de una estrella de David en la fachada de una casa de la Plaza de la Magdalena, donde se dice que nació allá por el año 915.

Memoria judía en la cocina y en la catedral

Más allá de la Judería, Jaén muestra también su cultura judía a través de otro tipo de patrimonio, el gastronómico. En el restaurante Pilar del Arrabalero, de la mano de Ana, degustaremos un menú sefardí de los más auténticos que se pueden encontrar en la Ruta de la Red de juderías con berenjenas, frutos secos, miel y mucho más. Nos sorprenderá la buena cocina, la música de fondo sefardí y el trabajo de recuperación de las recetas judías más auténticas.

Jaén Magdalena en Andalucía
Actual Iglesia de la Magdalena, antigua sinagoga.

El paseo por ese Jaén insólito de raíces judías, de bonitas plazas recoletas y de emociones, no puede acabar sin una visita a la Catedral de la Asunción, por su gran belleza y por sus guiños a la cultura judía. Si Jaén es desconocida, su catedral lo es aún más y de forma muy injusta. De estilo renacentista, fue iniciada e ideada por el arquitecto Andrés de Vandelvira a mediados del siglo XVI, terminándose en el siglo XIX. La Catedral es imponente y destaca en cantería, el arte del corte y traza de la piedra. De hecho, su hijo Alonso escribió un tratado de cantería, considerado, hasta la fecha, el mejor del mundo. Llaman la atención los numerosos balcones, algo muy excepcional en un edificio de este tipo, que dan tanto a la calle como al interior de la nave y que están conectados por un pasillo que rodea la catedral alternando con 26 habitaciones (hoy, Archivo), desde donde se enseña el Relicario del Santo rostro de la Verónica dos veces al año, el viernes santo y el 15 de agosto. En el coro, la sillería de madera de nogal, realizada en el s. XVI, es similar a la de la Catedral de Burgos. Aparecen en varias escenas, elementos judíos como el del San Benito, el llamado saco bendito, tela con la que la Inquisición castigaba a los judíos conversos.

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Por Carmen Pineda

Inquieta, rigurosa, sensible y amante de la cultura (sobre todo el cine), el turismo, la gastronomía y los viajes. Me gusta comunicar y escribir sobre mis experiencias y sobre el mundo en general.

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