Gastronomía italianaGastronomía italiana.

Hasta ahora, la gastronomía estaba directamente relacionada con el turismo porque acompañaba junto al resto de los servicios turísticos a que el turista viviera una experiencia única. Si bien, a veces completa la oferta turística, en muchas ocasiones es la verdadera protagonista de un viaje, ya que hay lugares que se los identifica o recuerda por su comida, e invita a los turistas a su disfrute con un sello de identidad.

Por mencionar algunos lugares y sus comidas típicas, tenemos la Paella en España; la Pizza italiana; Sushi en Japón; los ricos tacos de México; el Ceviche Peruano; y el Asado en Argentina; entre muchos más.

La gastronomía identifica un lugar, le coloca el sello gustativo, olfativo y cultural. Al saborear esos platos, la mente los relaciona con costumbres, tradiciones, modos de prepararlos, y, al regreso de un viaje, permite asociar una imagen o saborear comidas parecidas, evocando y transportando al turista al lugar donde fueron degustados y disfrutados, conectándolos con las emociones vivenciadas en esos momentos.

Hablar de comida permitiría pensar en filosofías diferentes y en productos, por ejemplo: fast food (comida rápida) o slow food (comida lenta) muy vinculado a la gastronomía Km 0, que favorecen la producción y economía local, etc.

Aparte de todos estos atributos que han sido ya demostrados por la gastronomía, surgen las siguientes preguntas: ¿Podría ser la gastronomía una herramienta de cambio social?, ¿Contribuiría a la mejora del medio ambiente, la economía y la población a la que pertenece?, ¿Puede aportar a la inclusión?

Si bien la gastronomía se enfoca en la preparación de los alimentos, está muy ligada a la biodiversidad, la salud y el desarrollo social. 

La gastronomía social es una tendencia que llegó para cumplir un rol muy importante y forma parte de un movimiento que pone en la mira el desperdicio de alimentos, realizando un aporte importante a las personas en condiciones de  vulnerabilidad.

El Chef italiano Massimo Bottura, referente de la Gastronomía social y fundador de Food for Soul (Alimentos para el alma, en español), y su equipo, han contribuido a que a este tipo de alimentación pudiera abordar problemáticas sociales como: hambre y desigualdad. El prestigioso chef entendió en su larga trayectoria gastronómica que “la alimentación hay que transformarla a todos los niveles”. También afirma que lo primero que deberá hacer un chef es identificar la necesidad o lo que se quiere mejorar, en este caso, pensar en una gastronomía a partir de utilizar sobras de comida y promover el mínimo de desperdicios en la cocina. 

Será importante realizar un trabajo en equipo de concientización acerca de solidaridad, empatía, proyectos sociales y ambientales, cocinando e improvisando con los medios que se disponen, y que a su vez se recuperen recetas y técnicas que muestran historias de vida.

Una comida caliente y de temporada, compartida con otras personas es mucho más que la suma de sus ingredientes. Es un gesto de amor. (Lara Gilmore, presidenta y cofundadora de Food for Soul).

La gastronomía social no sólo es dar de comer, sino mucho más que eso, es rescatar la cultura de las personas y aprender a combinar conocimiento científico con conocimiento popular, tendiendo a comprar local, y reducir el consumo de cosas que vienen en plástico.

La pandemia del coronavirus ha traído consecuencias económicas muy notables a nivel mundial que no han dejado de aumentar. Desde esta perspectiva, la comida se transforma en un agente de inclusión y un generador de cambio en torno a cuestiones sociales, económicas y culturales. 

Se podría afirmar que la gastronomía ha dejado de ser sólo una acompañante pasiva de la actividad turística, para posicionarse como protagonista y motivadora de viajes, y ahora con un nuevo desafío: aspirar a mejorar la sociedad a través de una mirada hacia lo social.

El tiempo y compromiso de chefs y trabajadores de la restauración podrán transformar la cocina y darle una nueva mirada a su gestión, conocida como responsabilidad social empresarial, fomentando una gastronomía más consciente y responsable. Estas acciones lograrán aportar a la sociedad un nuevo modelo de inclusión y un generador de cambio, y posiblemente un nuevo  producto para enriquecer la oferta turística y lograr el máximo aprovechamiento de los recursos. 

Una receta, después de todo, es la solución a un problema. Hay que elegir ser parte de una solución cocinando y compartiendo los alimentos alrededor de la mesa. Quizás sea el acto más revolucionario que alguien haga en su día. – Massimo Bottura, fundador de Food for Soul

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Por Sulma Brandt

🇦🇷🇮🇹 Soy una profesional en Turismo y Emprendedora proactiva, con gran capacidad para adaptarme a diferentes situaciones. Me gusta la superación personal y profesional constante y los desafíos laborales. Me entusiasma trabajar en equipo, generar ideas y aprender de otras experiencias. Me destaco por mi dedicación, entusiasmo, compromiso y actitud positiva.

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